Es una pena que en tan poco tiempo, tengamos que lamentar la pérdida de
personas cercanas y queridas en nuestra universidad. Es una pena tener
que hablar en pasado, por tener la mala costumbre de no hablar de las
personas y sus logros en vida. Me voy a referir a tres colegas con los que tuve
el privilegio de compartir algunas vivencias; empezaré por Irma Plaza,
profesora con quien tuve acercamientos en distintos momentos, en la academia
tal vez el primero fue en 2002, año en el que organizamos el primer
diplomado Discapacidad y entorno construido, en el que amablemente
participó y compartió reflexiones y su experiencia al vivir con una
discapacidad motriz; cuestionó si realmente la UAM se encuentra abierta
para todos y lamento decir que la mayor parte de lo expuesto por ella, por
ejemplo la falta de acceso a todas las áreas de la biblioteca sigue
pendiente con barreras físicas que no permiten el acceso. Por este
tema, no fue casualidad que Irma fue parte del jurado en mi examen de oposición
y en diversas ocasiones me invitó a dar pláticas a sus alumnos y muchos de
nosotros recordamos que tenía que solicitar salón de clases en planta baja. Me
viene a la mente una frase de la escritora nigeriana Chimamanda Adichie: “Si
hacemos algo una y otra vez, acaba siendo normal. Si vemos la misma cosa una y
otra vez acaba siendo normal". Ojalá no tengamos que ver normal el que no
exista acceso para todos en la biblioteca y en tantos otros lugares.