Dice Massimo Cacciari que la
ciudad no es solamente un lugar sino las formas que adopta la vida urbana y
tiene razón, pues la ciudad se vuelve más ciudad cuando sus habitantes ocupan
sus espacios. Esos espacios, en teoría, son de todos. Pertenecen a la
colectividad y podemos llamarle “polis”, como le denominaban los griegos, o
“civitas” como se llama en latín y su sentido es el mismo: un lugar que es la
sede de una etnia que tiene su propio “ethos” o bien, el asiento de un grupo de
ciudadanos que aceptan las mismas reglas para convivir en la “urbis”, aunque
tengan diferentes orígenes étnicos, dice el mismo Cacciri. Solamente que, en
nuestros días, esa concepción paulatinamente se ha ido perdiendo.