Urbanización de Favelas, Sao Paulo, Brasil. Por Claudia Chávez Albor

Al igual que en México, en la mayor parte del mundo el crecimiento de la mancha urbana trae consigo una serie de acontecimientos que generan nuevas maneras de vivir la ciudad, la invasión de regiones periféricas sin planes urbanos culminan en ciudades informales; un ejemplo de este caso y uno de los más perceptibles a nivel Latinoamérica, son los barrios marginales conocidos como favelas en Brasil. La inmigración de la población rural a las  ciudades con intención de mejorar sus condiciones de vida, es el principal factor de origen de estas zonas degradas, donde por falta de recursos la gente se apropia de terrenos inutilizados, dándole solución por propia mano y de forma ilegal a la necesidad de encontrar un lugar para vivir. Sin embargo, sus condiciones de vida son precarias, sin infraestructuras y equipamientos urbanos básicos, y con el riesgo permanente de ser focos de delincuencia.

Sobre todas estas condiciones surge Heliópolis, la segunda favela más grande de Brasil (con cerca de un millón de metros cuadrados) localizada al sur de Ipiranga en Sao Paulo.  La causa de su origen en la década de los 70s fue porque el gobierno movió a 153 familias que vivían en las favelas de Vila Prudente y Vergueiro para hacer vías públicas y coloco a los habitantes en viviendas provisionales, que con el  paso del tiempo se volvieron permanentes, aunado a que la zona fabril estaba en las colonias vecinas; así que todo fue por una improvisación del gobierno que ahora busca si no revertir estos procesos de crecimiento, si mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. En 2006 se crearon los Programas de Urbanización de Favelas, comenzando en la zona de Heliópolis, que desde noviembre del 2005, habían iniciado la canalización del Arrollo Socoma, la pavimentación de calles, redes de agua y drenaje, y mejoramiento en las construcciones. Se crea el proyecto Heliópolis el cual constaría de dos proyectos de intervención arquitectónica en forma de conjuntos habitacionales, los cuales sustituirían a las favelas de zonas de riesgo, uno fue Sabesp I y el otro el conjunto de viviendas Comandante Taylor.

Sabesp I del reconocido arquitecto Ruy Ohtake, es un proyecto que surge en 2008 y que  comprende 5 unidades habitacionales con 5 edificios circulares en cada una, de 16 departamentos repartidos en cuatro pisos con 4 departamentos por nivel y dos más en la planta baja que son para la gente con alguna discapacidad y ancianos; y finalmente un edificio rectangular dentro del conjunto que actúa como foro público. Hasta noviembre de 2011 estaban en uso uno de los 5 conjuntos de vivienda y se prevé que en este diciembre se haga la entrega de la segunda unidad de viviendas. Como dato curioso, el proyecto arquitectónico fue asignado por los propios habitantes de las favelas a Ruy Ohtake debido a que el arquitecto brasileño en una conferencia que dio se refería a Heliópolis como la zona más fea de entre las favelas en Sao Paulo, y la población por medio del jefe de comuna manifestaron la inquietud por conocer como mejoraría él esa zona, obviamente el gobierno accedió a esta petición.

El segundo caso, Comandante Taylor es un proyecto del despacho Piratininga Arquitectos Asociados, consta de 421 viviendas repartidas en 23 edificios rectangulares de  6 niveles cada uno y  a diferencia del proyecto de Othake el sistema constructivo fue a través de piezas prefabricadas, con el objetivo de abaratar los costos. Se prevé entregar el proyecto concluido a finales de este mismo año. Ambos proyectos, aunque de diferente dimensión y concepción, responden de manera positiva a la visión con la cual se crearon, dentro del proceso de urbanización para mejorar Heliópolis y su inserción en la ciudad formal. Tales iniciativas son  apoyadas por el Poder Público: Municipal (Secretaria Municipal de Habitação e Fundo Municipal de Saneamento Ambiental e Infra-Estrutura – FMSAI), Estatal (Companhia de Desenvolvimento Habitacional e Urbano – CDHU) y Federal (Caixa Econômica Federal). De esta experiencia, cabe la reflexión sobre México y sus gobiernos, aparentemente ajenos a la intención de mejorar la calidad de vida en la vivienda periférica, la cual termina en manos de la inversión privada; ¿Será que lo único que se puede esperar de ellos es un proyecto para un tercer piso en el periférico?

Diciembre, 2011

Un nuevo pabellón para los mexicanos. Por Fenenado Minaya Hernández

El pabellón de México para la Exposición Universal en Shanghái, China  a realizarse partir del 1° de mayo de 2010 fue proyectado por el despacho SLOT, que es integrado por Juan Carlos González Vidals, Israel, Álvarez Matamoros, Moritz Melchert, Mariana Tello Rodríguez y Edgar Octavio Ramírez Corrales. La participación de México en este evento internacional es un esfuerzo por continuar con los concursos, ya que por primera vez para la participación nacional en una exposición universal, el proyecto es resultado de la pluralidad. La propuesta condensa el pasado, presente y futuro de las ciudades en México, y se utiliza el papalote como símbolo de unión entre las culturas de China y México. El pabellón tiene un área de 400 m², con 80 metros de largo por 50 de profundo; consta de tres niveles, los cuales se categorizaron de la siguiente manera: raíz prehispánica, el México moderno y el de las generaciones futuras.

La propuesta arquitectónica consiste en una serie de papalotes de diversos colores, en un talud que asemeja la elevación de nuestra cultura en el tiempo y “despega” hacia el futuro, el cual estará constituido con diseños sustentables y verdes. El conjunto aprovecha su ubicación céntrica dentro de los pabellones americanos (zona C, número 8), y la gran conexión y relación con la plaza de actividades, lo que será un gran espacio de color llamativo y de gran atención para los visitantes. El proyecto es relevante por sus características originales y ubicación, lo exhibe como un lugar que será seguramente visitado por miles de personas, aunque en nuestro país desafortunadamente, pocos van a tener el privilegio de recorrer y vivir el espacio arquitectónico de este edificio efímero, de expresión puramente conceptual y política.

Octubre, 2009

Sao Paulo, Brasil. Por Alejandro Ochoa Vega

Cuando se piensa en Brasil como país y cultura desde el extranjero, vienen a la mente diversos lugares comunes; Río de Janeiro, el carnaval, la samba, el futbol, el amazonas, y si rascamos un poco más, quizás identifiquemos al ex presidente Lula, las favelas, sus ciudades coloniales como Salvador, Bahía, o modernas como Brasilia, y por supuesto Oscar Niemeyer de 104 años, como el arquitecto más viejo y famoso del mundo, aún en activo. No obstante, ese enorme país es mucho más, y si en terrenos de ciudad y arquitectura se trata, la sombra de Niemeyer hace mucho que los dejo de cubrir. En ese sentido, cabe una reflexión sobre la ciudad brasileña, más populosa, densa, contaminada, pero a la vez vital, pujante y dinámica: Sao Paulo.

Fundada en el siglo XVI, pero desarrollada hasta el siglo XX por la creciente industrialización, la capital del Estado de Sao Paulo, uno de los más ricos de Brasil, representa en su máxima expresión los contrastes y contradicciones de todas las ciudades latinoamericanas. Así, desde la avenida paulista y el barrio de Jardins, la imagen puede ser de primer mundo, pero desde sus periferias constatar la marginación más brutal. Su crecimiento desmedido y sin planificación, provoca caos vial, contaminación ambiental y falta de áreas verdes. Sin embargo, diversas iniciativas intentan contrarrestar los desequilibrios sociales, al desarrollar diversas obras de generación de espacios públicos, y programas como los C.E.U. (Centros de educación unificada) donde además de ofrecer escuelas, se generan centros comunitarios de fuerte impacto social. El desarrollo cultural ha corrido a la par con el económico e industrial, universidades como la de Sao Paulo (USP) y la Presbiteriana de Mackenzie han producido profesionales de alto nivel y en todas las áreas. Literatura, música, arte y arquitectura se expresan naturalmente desde libros, discos, conciertos, galerías, museos, centros culturales y espacios urbanos y arquitectónicos de gran calidad.

Entre los arquitectos, destacaríamos cinco por su contribución significativa al paisaje de la ciudad: Rino Levi (1901-1965), Oscar Niemeyer (1907), Lina Bo Bardi (1914-1992), Joao Batista Vilanova Artigas (1915-1985), y Paulo Mendes da Rocha (1928). El arquitecto Levi realizaría múltiples obras, justamente durante el periodo moderno, destacando varios cines, entre ellos el Ufa-Palacio y el Universo con la influencia marcada de Erich Mendelsohn por sus líneas expresionistas. Artigas dejaría en Sao Paulo una de las obras maestras de la arquitectura moderna brasileña, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la USP, con aquel brutalismo paulista del concreto aparente y los espacios diáfanos y continuos. La arquitecta Bo Bardi, de origen italiano, dejaría una profunda huella en la ciudad con proyectos notables, como el Museo de Arte de Sao Paulo y el SESC Pompeia.

Niemeyer con dos obras marcaría la modernidad de la ciudad, los edificios y “passarela” del Parque Ibirapuera, y el edificio Copan en el centro urbano. En los años cincuenta, Sao Paulo celebraría 400 años de fundación con diversas obras, la más importante, la de un nuevo parque, con pabellones de exposición, un gran andador-plaza cubierto, y un teatro, encomendados al arquitecto carioca Oscar Niemeyer, para entonces ya muy conocido por diversas obras en el país y previo al gran proyecto de Brasilia. El resultado fue deslumbrante, con aquella “passarela” sinuosa desparramada en el terreno, y los diversos edificios, el más famoso, donde se realizarían las Bienales de Arte y Arquitectura de Sao Paulo, resuelto a través de rampas continúas para ligar los distintos niveles de exposición. Copan resaltaría desde el principio por sus más de treinta niveles, su forma ondulada, los característicos partesoles y la combinación de usos, tanto comerciales y recreativos, como de habitación.

Por último, destacaríamos del arquitecto Mendes da Rocha, su museo de escultura, emplazado en un barrio residencial de Sao Paulo, con una escala discreta, casi anónima, y la remodelación de la Fototeca en el Barrio de la Luz, obra premiada en Europa, como lo mejor de la arquitectura latinoamericana. Al final, un reconocimiento a esta ciudad que puede espantar por su caos vial, pero a la vez deslumbrar por su vitalidad arquitectónica y cultural.

Noviembre, 2011

Walter Gropius, pionero del diseño moderno1883-1969. Por Fernando Minaya Hernández

A cuarenta años de su fallecimiento le rendimos homenaje a uno de los arquitectos y urbanistas que contribuyeron a la construcción de la modernidad arquitectónica del siglo XX, inicialmente desde Alemania y posteriormente al resto del mundo.

Al inicio de su práctica profesional trabajó en la oficina de Peter Behrens entre 1907-1910, al separase y ser un profesionista independiente proyectó la fabrica Fagus; paralelamente a este hecho se unió al afamado movimiento que intentaba unir al arte con el diseño industrial, la Deutscher Werkbund. Posteriormente en 1919, Gropius funda la escuela Das Staatliches Bauhaus (La Casa de la Construcción Estatal), nacida de la fusión de dos escuelas: Säshsischen Kunstgewerbeschule (Escuela de Artes y Oficios) y la Säshsischen Hochschule für Bildene Kunst (Escuela Superior de Bellas Artes). El sueño estaba dado; la integración del arte con el diseño para crear así, uno de los principales orígenes del diseño grafico, industrial y la arquitectura de la modernidad que seguía al lema de “la forma sigue a la función”. La escuela rindió frutos los primeros años, se integraron personajes en su corta historia fundamentales para el diseño, Vassily Kandinsky, Paul Klee, Oskar Schelemmer, Mies van der Rohe, entre otros. La Bauhaus implemento un sistema, el cual contenía talleres que mezclaban los oficios y artes con la tecnología y formas de pensamiento de “menos es más” y la reducción de los espacios sin sacrificar la estética, también en la pintura, objetos de uso común y edificios de características funcionalistas como lo es el inmueble de la Bauhaus, diseñado por el mismo Gropius.

Las obras arquitectónicas de Walter Gropius no son tantas en comparación a otros arquitectos de la época, pero su gran contribución radica en sus propuestas teóricas y académicas, además de que profesionalmente siempre tuvo la capacidad de crear grupos de trabajo, con respuestas de diseño eficientes. Su obra está presente a lo largo de 68 años, entre 1911 cuando realiza la emblemática Fabrica Fagus, hasta 1979 cuando se concluyen los Archivos de la Bauhaus en Berlín, ya fallecido el arquitecto, a partir de su proyecto. Otros diseños significativos fueron las casas de los maestros de la Bauhaus en Dessau, sus conjuntos de vivienda, el Teatro Total, la Torre PanAm en Nueva York y la fábrica de porcelana en Selb Baviera, para Philip Rosenthal, su último gran promotor. Gropius al dejar la dirección de la Bauhaus en 1928 mantiene una actividad profesional regular hasta que en 1934, por la llegada de los nazis al poder, se traslada a Inglaterra por pocos años y consecutivamente a los Estados Unidos. Ahí, despliega una actividad académica y profesional importante, donde fue jefe y profesor del departamento de arquitectura de la universidad de Harvard y funda el grupo Architects Collaborative Inc. mejor conocido como TAC.  Es galardonado con el premio Goethe en 1961, máxima distinción cultural que otorga el gobierno alemán,  en el cual es el único arquitecto que ha recibido la presea. El legado del pensamiento de Gropius  traducido en la formación de diseñadores, ha llegado hasta permear universidades de la talla de ULM en los años cincuenta,  fundada en Alemania y muchas otras que retomaron el legado pedagógico de la Bauhaus.

Walter Gropius fallece el 5 de julio de 1969 en la ciudad de Boston, y nos lega un pensamiento y arquitectura del más profundo y puro funcionalismo, donde volúmenes, formas simples y  materiales innovadores hablan de un gesto de cambio, fundamental en la modernidad de los últimos 100 años.

Julio, 2009.

II Seminario del Observatorio de Arquitectura Latinoamericana Contemporánea, San Pablo, Brasil. Por Fernando Minaya Hernández

El observatorio, es un proyecto de investigación que tiene como principales objetivos definir el panorama actual de la arquitectura en Latinoamérica, así como reconocer qué y cuáles son las experiencias de los diferentes países en el desarrollo de espacios arquitectónicos, ya sean públicos o privados y en diversos géneros arquitectónicos. La integración del grupo de investigación es de tres países: México, Colombia y Brasil con la intervención de connotadas universidades: Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, desde la División de Ciencias y Artes para el Diseño y su Área de Procesos Históricos y Diseño, la Universidad Nacional de Colombia y su Facultad de Artes y Arquitectura; y la Universidad de Sao Paulo, con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, respectivamente.

Del 3 al 7 de noviembre pasados, se llevó a cabo en la ciudad Sao Paulo, Brasil, el Segundo Seminario del Observatorio de Arquitectura Latinoamericana en la sede de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Sao Paulo (USP). El encuentro abordó temas sobre los avances de investigación de los diferentes países y sus propuestas de categorías de análisis para la arquitectura contemporánea; así como los resultados de los seminarios de crítica arquitectónica, desarrollados en las tres universidades entre 2010 y 2011. Mismos que coadyuvarían a la identificación de las diversas metodologías de análisis, en aras de caracterizar la arquitectura latinoamericana de los últimos treinta años.

Los trabajos del segundo seminario se extendieron a los estudiantes licenciatura y posgrado de la universidad brasileña, a través de charlas sobre arquitectura de Colombia y México. Con ello se pretendió vincular el quehacer docente con la investigación en áreas poco atendidas, como lo es la crítica en arquitectura; y así poder desarrollar nuevas generaciones especializadas en el análisis y comprensión de los fenómenos arquitectónicos y urbanos de nuestro tiempo. También es importante destacar la discusión y posiciones de los países participantes sobre los procesos metodológicos sobre la crítica, conceptos, tendencias, categorías de análisis, entre otras, para profundizar en la amplia y diversa región latinoamericana; de la misma manera se abordó la perspectiva de difusión y estrategias de sostenimiento del propio proyecto en el corto plazo.

Finalmente, los avances presentados y las discusiones de los tres grupos llevaron a consensos en algunos casos, en otros, a posturas diferenciadas por la heterogeneidad de la arquitectura latinoamericana contemporánea, la cual sugiere no sólo un camino en el análisis y comprensión de los objetos y su contexto. Por ello es importante destacar, que el proyecto también parte de la experiencia multicultural de las regiones en que está compuesta Latinoamérica, y en ello descansa la pluralidad y diferentes formas de observar la arquitectura desde cada país; en consecuencia, los resultados futuros estarán encaminados a expresar varias actitudes que enriquecerán y conformarán la investigación. La siguiente reunión, se prevé para fines de 2012, con sede en la UAM-X de México.

Noviembre, 2011.

La Nana. Generadora de movimiento y arte. Por Gerardo Álvarez Montes

Abordar el rescate del patrimonio industrial en nuestro país resulta paradójico, si consideramos que somos un país que requiere de una creciente industrialización para que nuestra población acceda a mejores condiciones de vida, más desconcertante es que la misma industria destruye los testimonios de su propio desarrollo en aras de mayores beneficios económicos olvidándose del compromiso de valorar, preservar y transmitir de la mejor forma posible el basto patrimonio industrial que el país posee.

Muestra de este patrimonio es el inmueble conocido como “La Nana”, edificio de arquitectura industrial, obra del arquitecto Genaro Alcorta creado en 1908, cuyo origen se relaciona con la historia de los servicios de transporte eléctrico de la Ciudad de México a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, etapa en la que este sistema de transporte evolucionó del llamado tranvía de tracción animal o de mulitas (que sirve hasta 1932) al primer sistema electrificado de tranvías inaugurado en 1900 bajo la concesión otorgada por el gobierno mexicano a la Compañía Limitada de Transportes del Distrito Federal, empresa encargada de la generación de energía eléctrica y transporte electrificado en la capital.

La función que le dio origen a este inmueble fue la de ser una subestación de rectificación de energía eléctrica para alimentar la red de tranvías de la ciudad, que trabajaban con motores en serie alimentados con un voltaje de 600 volts, este papel de “alimentadora” le otorgó el sobrenombre de “La Nana”; mismo que se le dio a otras subestaciones que estaban ubicadas estratégicamente, entre ellas las  subestaciones de Tlalpan, Indianilla y Mixcoac, todas cumplían con esta tarea. A partir de los años 50’s el crecimiento del sistema de distribución y demanda de energía requirió de aumentar la densidad de carga de los circuitos de distribución, por lo que fue necesario utilizar una tensión de distribución más elevada, con ello las subestaciones que trabajaban con equipos de 3 y 6 (KVA) se sustituyeron paulatinamente, condenando a las “Nanas” a la obsolescencia y el olvido a finales de los 60’s.

Tras décadas de abandono, en 1994 “La Nana” se transformó en el “Nuevo Salón México”, con el fin de garantizar la conservación del bien inmueble se le otorgó al edificio un nuevo uso para continuar con la tradición popular del baile de salón en México, y rememorar el original Salón México ubicado a unas cuadras de este inmueble sobre la misma calle de Pensador Mexicano, inaugurado en 1920 y conocido como “La Catedral del Baile” o “El Marro”, este espacio se distinguió por atraer a los mejores bailadores de vals, fox trot, paso doble, tango y danzón; en su época de mayor auge el salón tenía amplios corredores en forma de herradura y cuatro pistas de baile conocidas como El Tianguis, La Azteca, La Maya y El Renacimiento, pistas que tiempo después serían rebautizadas popularmente como El Cebo, La Manteca y La Mantequilla, y que harían alusión a la clase social a la cual estaba dirigida cada sala. El antiguo Salón México fue cerrado en 1962 y al poco tiempo fue demolido por las afectaciones que sufrió tras el terremoto de 1957, su lugar es ocupado actualmente por la plaza comercial popular “Pensador Mexicano” y el patio de maniobras de la subestación de cables subterráneos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

El proyecto de reutilización arquitectónica del Nuevo Salón México estuvo a cargo del Arquitecto Raúl Rivas y fue realizado entre los años de 1993  y 1994, en él participó la Dirección de Sitios Patrimoniales y Monumentos del Departamento del Distrito Federal y los empresarios María Rojo y Miguel Nieto; los trabajos realizados consistieron en la reestructuración del inmueble, la impermeabilización de azotea, resanar, pintar y limpiar las fachadas, adecuar y reforzar la herrería de puertas, ventanas y barandales existentes y equipar con el mobiliario adecuado para el nuevo uso al inmueble, en la planta baja se integraron los servicios sanitarios y algunas bodegas y la parte que da al callejón de San Juan de Dios se destinó a bar. La propuesta plástica se orientó a la integración y aprovechamiento de los elementos eléctrico – industriales para darle un carácter propio al nuevo salón de baile. Múltiples factores socioculturales, políticos y de diseño arquitectónico contribuyeron para su cierre y cancelación del proyecto a fines del año 2000.

A partir del 20 de Julio de este año un nuevo proyecto de reutilización esta en marcha, “La Nana Fábrica de Artes” es un proyecto encabezado por Lucina Jiménez directora general de la asociación civil CONARTE, tiene por objetivo operar en un sentido de regeneración y de cohesión social, haciendo del edificio un centro de vida comunitaria que contribuya a la regeneración del barrio donde está ubicado y al abatimiento de los índices de desintegración social, adicciones y violencia a través del acceso a las manifestaciones artísticas.

Esta nueva propuesta arquitectónica de reutilización realizada por el Laboratorio de Arte Urbano y Arquitectura del Arquitecto José Allard C. para el Gobierno del distrito Federal y el Consorcio Internacional Arte Escuela en Septiembre de 2008,  plantea ubicar una sala de recepción, oficina de atención al público, salas de exhibición, bodega, área de guardado y vigilancia, sanitarios y una mediateca, en la planta baja. El primer nivel no sufrirá mayores cambios con respecto a la intervención previa realizada en 1994 y en el segundo nivel se plantea la adecuación de espacios para oficinas administrativas, salón de baile y servicios de comunicaciones y sanitarios.

Sin embargo su ejecución esta condicionada a la obtención de resultados a corto, mediano y largo plazo y al financiamiento económico que la asociación sea capaz de allegarse, esta situación complica un ejercicio de diseño arquitectónico integral que considere un conjunto de acciones  y estrategias de diseño para revalorar las cualidades arquitectónicas del inmueble y su explotación (en la mejor acepción del término) y de esta forma generar una nueva significación o mensaje que el edificio revele a sus nuevos usuarios y actividades con el objeto de lograr la comunión o compatibilidad entre el inmueble, su nueva función y la comunidad a la que sirve, como soporte arquitectónico o elemento de una nueva estructura urbana y social, solo así, se rebasarán las acciones de intervención que solo están orientadas a la adecuación de espacios para las nuevas actividades propuestas, acciones que rayan en la remodelación que aprovecha al inmueble únicamente como soporte o contenedor de un nuevo proyecto cultural.

Si bien la reutilización es una práctica que siempre ha estado presente en la historia de la arquitectura, hoy es una practica que debe asumirse con mayor responsabilidad por parte de todos los involucrados (arquitectos, clientes, autoridades, asociaciones civiles), en aras de la adecuada conservación del patrimonio edificado. Deseándole el mayor éxito posible a la asociación CONARTE en este proyecto de reutilización, esperemos se logre la adecuada conservación de “La Nana “en el pasado generadora de movimiento, hoy generadora de manifestaciones artísticas.

Septiembre, 2009.

Paradoja Revolucionaria. Por Gerardo Álvarez Montes

Paradoja Revolucionaria. Por Gerardo Álvarez Montes

Recorrer a pie y en domingo el Paseo de la Reforma es ya una actividad que ha ganando adeptos entre quienes disfrutamos la ciudad; y es que en tiempos recientes, el flujo vehicular dominical de los carriles centrales de Reforma se interrumpe para dar paso a ciclistas y peatones que retoman y hacen suyo  el espacio público.

Precisamente en un domingo del pasado mes de septiembre recorrí esta zona de la ciudad partiendo de la Alameda Central, ahí desde la avenida Juárez y en línea recta hacia el poniente observé un punto importante de este paseo: el Monumento a la Revolución; su reluciente cubierta de placas de cobre atraen fácilmente la mirada de cualquier peatón, así que  me dispuse a reconocer esa colosal estructura.

La historia este monumento se remonta hasta septiembre de 1910, cuando en el marco de los festejos del Centenario de la Independencia, el presidente Porfirio Díaz colocó la primera piedra del edificio diseñado por el arquitecto francés Émile Bernard, destinado para ser el Palacio Legislativo de la Nación. Sin embargo, el movimiento revolucionario imposibilitó el término de la obra, dejando en el olvido esta impresionante estructura durante más de dos décadas.

Es hasta enero de 1933, año en que el Gral. Plutarco Elías Calles y el arquitecto Carlos Obregón Santacilia presentaron un proyecto al entonces presidente de la República, el Gral. Abelardo L. Rodríguez para erigir un monumento a la Revolución. Esta propuesta fue aceptada el 25 de enero de 1933 y la obra fue encomendada al arquitecto Obregón Santacilia, quién también propuso (en 1936) la creación de la plaza de la república y del Museo de la Revolución (proyecto que se concretó hasta el 20 de noviembre de 1986).

Podría ser éste un ejemplo temprano de lo que hoy se conoce y practica como reutilización del patrimonio, más allá del pragmatismo constructivo que aprovechó una importante estructura, se trató de un proyecto de diseño de mayor trascendencia, destinado a honrar a la sociedad mexicana que forjó la Revolución,  y un hito de la ciudad que ayudaría a conformar la identidad de la moderna sociedad posrevolucionaria.
                                               
En 1992 se realizaron trabajos algunos trabajos de mantenimiento del monumento, que no detuvieron el lento pero progresivo abandono del lugar. Para marzo del 2009 el titular de la oficina de la Autoridad del Espacio Público del GDF, Felipe Leal; presentó un proyecto de “rescate integral” del Monumento a la Revolución y la Plaza de la República para convertirlo en un centro de esparcimiento cultural; esta intervención formaba parte de las obras para el festejo del Centenario de la Revolución en el 2010.

Finalmente el 20 de noviembre de 2010 y después de efectuarse la intervención antes mencionada se concretó la reapertura del monumento; a casi un año de este hecho hay varios aspectos dignos de comentarse.

Es grato corroborar que la intervención no se circunscribió únicamente al monumento y a la plaza, los trabajos de ensanche de las banquetas y la pavimentación con concreto y granito de mármol también incluyeron la avenida de la República –hoy renombrada como el paseo de las capitales–, y las calles Valentín Gómez Farías, la Fragua e Ignacio Ramírez; en estos trabajos se dio prioridad a los peatones y se incluyeron también obras de vegetación, mobiliario urbano e iluminación.

Una de las atracciones más populares de la plaza en cuanto a mobiliario urbano se refiere, son las fuentes secas que durante el día aglomeran y refrescan a una gran diversidad de visitantes –niños, padres de familia, parejas, ancianos,  estudiantes, visitantes extranjeros, jóvenes activistas de izquierda o miembros de las llamadas nuevas tribus urbanas, todos tienen cabida y disfrutan de ellas– y en las noches se iluminan para ofrecer un atractivo espectáculo.

En el monumento, destaca la incorporación de otro de los principales atractivos: el elevador panorámico, su inquietante masividad, se aleja radicalmente de la idea inicial en cuanto al uso de un mecanismo a base de tensores para minimizar visualmente este elemento, y lejos se está de respetar el criterio de reversibilidad en cuanto a la integración de nuevos elementos y además se altera la composición arquitectónica del edificio, pues visualmente se le añade una columna más al monumento, sería interesante y deseable conocer cuál fue la postura y participación del INBA ante esta institución.

Ya en el mirador el trabajo de limpieza y restauración de los sillares de cantera y de las esculturas se aprecia claramente, sin embargo a menos de un año de su reapertura se comienzan a deteriorar los encamisados de mortero que consolidan y protegen a los sillares, esto se explica por el intenso tráfico y el poco cuidado que los visitantes tienen al recorrerlo, sin duda las espectaculares vistas de la ciudad son un atractivo muy importante para todo tipo de visitantes, no es poco común encontrar fotógrafos de eventos sociales que se dan cita en este lugar para las sesiones fotográficas de quinceañeras con todo y chambelanes.

Así se retoma una de las funciones que le dieron origen a este recinto como monumento y mirador, esperemos que a partir de esta intervención se garantice su funcionamiento por muchos años y se logre el objetivo de mayor alcance, que es regenerar o reanimar esta zona urbana de la ciudad. Sin embargo un aspecto por demás preocupante, es el inconcluso estacionamiento subterráneo que hasta la fecha se encuentra inundado, esta situación va en detrimento del “proyecto integral de rescate” de este espacio público.

Resulta paradójico que a 101 años de distancia, aunque por circunstancias muy distintas, las obras conmemorativas de un acontecimiento tan relévate para el país queden inconclusas y se privilegie el acto político, soslayando la incapacidad de los responsables. No se trata de un hecho menor, la inversión pública que asciende a 328 millones de pesos y el relevante valor arquitectónico e histórico del monumento merecen nuestra atención; ¿cómo puede ser posible que aun año de la reapertura siga incompleto e inundado el estacionamiento subterráneo?, ¿quiénes son los responsables y a que sanciones se han hecho acreedores?; ante los tiempos electorales por venir ¿habrá la voluntad política necesaria para corregir esta situación?

Octubre, 2011.

La Arquitectura Contemporánea Mexicana en las Bienales convocadas por la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana. Por. Concepción J. Vargas Sánchez

La Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana desde 1990 ha convocado a participar a los arquitectos, investigadores estudiantes de licenciatura y posgrado para que presenten sus obras construidas, publicaciones y tesis que producen cada dos años a la Bienal de Arquitectura Mexicana, con el fin de conocer, reconocer y difundir la producción relacionada con la arquitectura más significativa de los arquitectos mexicanos.

Desde 1990, año en que se realiza la primera Bienal de Arquitectura Mexicana hasta la fecha se han convocado 10 Bienales y se han publicaron 8 libros.
Este artículo presenta parte de los resultados de la investigación sobre el panorama que guarda la arquitectura mexicana contemporánea en nuestro país. La información se recabó en distintas fuentes, y para su estudio se organizaron las obras por ubicación y categoría. Esta información nos permite realizar diferentes lecturas de las obras premiadas.

Estados de la República Mexicana con mayor número de obras de arquitectura premiadas

El resultado del análisis estadístico de las obras premiadas por ubicación en nuestro país, nos muestra el comportamiento de la producción arquitectónica en las diferentes capitales de los estados de la República Mexicana. La gráfica muestra los estados y el número de obras premiadas de 1980 a 2006, período que cubre nueve de las diez bienales que se han realizado.

Destacan los estados de la República Mexicana que han tenido el mayor número de premios el Distrito Federal con 179 premios, Yucatán 31, Nuevo León 20, Jalisco 16 y el Estado de México 14, en ellos podemos constatar cuales son los estados que han hecho importantes inversiones públicas y privadas en períodos claramente identificados. Una vez más el centralismo del Distrito Federal predomina en la producción arquitectónica del país. Puebla y Oaxaca han obtenido únicamente 4 premios cada uno.

Estados de la República Mexicana con menor número de obras de arquitectura premiadas

El jurado es integrado en cada Bienal por arquitectos de reconocido prestigio para juzgar las obras arquitectónicas; y por investigadores para las publicaciones, investigaciones y tesis. Unos de ellos, son seleccionados como miembros de la Academia Nacional de Arquitectura o de la Academia Mexicana de Arquitectura y otros como arquitectos premiados en la Bienal anterior.

Las Bienales expresan lo que en la profesión y en la sociedad está sucediendo respecto al hacer urbano-arquitectónico como resultado de la situación actual,  la calidad de las obras reflejan el alto nivel, capacidad y creatividad de los arquitectos mexicanos.
Son 15 los estados del país que han tenido el menor número de participaciones y premios. Destacan en la gráfica con 3 premios los estados de Coahuila, Hidalgo, San Luís Potosí, Sinaloa, y Tabasco, con 2 premios Aguascalientes, Chihuahua y Sonora. Los 6 estados restantes con una sola obra premiada.

Categorías o géneros arquitectónicos con mayor número de obras premiadas

De las 20 categorías convocadas por las bienales, tres de ellas, la  vivienda unifamiliar, el comercio y oficinas representan el 50% de los trabajos premiados. Categorías, como la vivienda de interés social, salud, cultura, planeación, diseño urbano y restauración, se han presentado eventualmente una o dos obras. En innovación tecnológica no se presentan obras, lo que ratifica el poco interés que por parte de los arquitectos en nuestro país para experimentar con nuevos sistemas tecnológicos y nuevos materiales para generar nuevas formas.

Categorías o géneros arquitectónicos con menor número de obras premiadas

En esta gráfica es de suma importancia porque podemos constatar que los grandes problemas de habitabilidad de los grupos mayoritarios que aquejan a la sociedad mexicana no han sido suficientemente atendidos ni por la inversión pública, ni por la privada.

Lo anteriormente expuesto, nos presenta dos puntos de vista. Uno que nos permite constatar que las obras construidas por arquitectos mexicanos presentadas en las Bienales tienen calidad espacial y formal que es reconocida a nivel nacional e internacional; pero, también son un claro reflejo de nuestra sociedad ya que nos muestra claramente la falta de atención por resolver las carencias de planificación de nuestras ciudades, de la innovación tecnológica y sobre todo, de la baja calidad que tiene la vivienda social que se está produciendo en nuestro país; temas vitales para superar los grandes problemas que padece en nuestro territorio.

En las gráficas se presenta información del panorama de los últimos 30 años de la arquitectura y el desarrollo urbano en México.

Septiembre, 2009.

La verticalidad del Paseo de la Reforma en los siglos XX y XXI. Por Claudia Chávez Albor y Ma. Pamela Vicke Sánchez

El Paseo de la Reforma es una de las principales avenidas de la Ciudad de México, cuya historia inicia a mediados del siglo XIX con el proyecto y construcción de la primera etapa por orden del emperador austriaco Maximiliano y la Emperatriz Carlota Amalia. La avenida ha evolucionado, tanto en sus denominaciones [Paseo de la Emperatriz, Paseo Degollado y finalmente a partir de 1873 Paseo de la Reforma], como en diversas modificaciones arquitectónicas y urbanas que la han transformado como la conocemos hoy en día. 

A mediados del siglo XIX, Maximiliano de Habsburgo llegó a la ciudad de México para convertirse en emperador. Su residencia estaba en el Castillo del Bosque de Chapultepec y ahí fue donde quiso crear un boulevard, al estilo de las ciudades europeas. Pero el proyecto quedó inconcluso porque el emperador fue fusilado por órdenes de Benito Juárez en 1867, y fue con Sebastián Lerdo de Tejada cuando la vialidad adopta el nombre de Paseo de la Reforma, en honor a las Leyes de Reforma que caracterizaron la época llamada la República Restaurada. La consolidación del Paseo de la Reforma como el eje del crecimiento de la ciudad de México ocurrió durante el Porfiriato, entre 1877 y 1911. Un aspecto muy importante que se destacó en la transformación de la Avenida Paseo de la Reforma como asentamiento urbano, son en el ámbito urbanístico, arquitectónico y visual en este sector de la ciudad; si hacemos referencia a la época de la Revolución con el crecimiento de la población, sus residencias de estilo ecléctico empezaron a sumarse las casas de familias adineradas volviéndose un lugar seguro para vivir. Más tarde, dichas casas dejaron su lugar para los primeros edificios, pues la vivienda en el Paseo de la Reforma ya no era suficiente,  empezó entonces la construcción de inmuebles para servicios, entidades financieras, hoteles y décadas después, para múltiples instituciones y dependencias, entre ellas, la Lotería Nacional, en el llamado edificio El Moro.

Entre los años setenta y ochenta, el Paseo de la Reforma comenzó a despoblarse a raíz del sismo de 1985, hoy en día a 26 años de distancia las autoridades estiman que existen en proceso de construcción 17 nuevas torres, lo que significa que la avenida ha logrado ser una zona de mayor atractivo para los inversionistas. Por el momento se localizan las sedes de tres grupos financieros españoles, la aseguradora Mapfre, el Banco Santander y BBVA Bancomer. A principios del Siglo XXI, el ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador (2000-2005), remodeló la avenida, durante estas obras se movió y restauro el monumento a Cuauhtémoc, además del mantenimiento en fachadas de edificios que fueron construidos a mediados del siglo XX. En 2003 fue inaugurada la Torre Mayor, a la postre el rascacielos más alto de la ciudad, del país y el tercero en Latinoamérica, también entonces se propuso instalar kioscos de información turísticos y cafés a lo largo de la vialidad como atractivo para turistas nacionales y extranjeros. La avenida incluso, aprovecha sus amplias aceras para montar exposiciones en diversas épocas del año que pueden observarse en vehículo o a pie.

Finalmente la avenida Paseo de la Reforma, de aquella imagen del siglo XIX cuando el emperador Maximiliano quería tener sus Campos Elíseos a la mexicana, con sus con sus enormes residencias eclécticas afrancesadas, se transformó en una arteria con arquitectura vertical y plurifuncional, tanto de uso habitacional y comercial, como para hoteles y oficinas. Esperemos que éste nuevo paseo de los rascacielos, con sus ciclo vías, domingos libres de autos, y buen mantenimiento de jardines, fuentes y monumentos, siga siendo también el de la gente, las familias, los deportistas y el peatón común.

Noviembre, 2011.

Arquitectura institucional en la Ciudad de México: una reflexión sobre su valoración. Por Fernando Minaya

La valoración de los edificios institucionales no debe solo de partir de la estética del inmueble por sí mismo, es parte de un tejido urbano, de una historia social y politica, su instauración es fragmento de diversas causas que forman a un grupo de ejemplos de arquitectura, concebidos dentro de un sistema amplio. Los edificios públicos son la construcción y el camino de sostenimiento de la trayectoria de la sociedad y sobre todo del Estado.

Al referirnos a la modernidad del Estado mexicano y su arquitectura, se enuncian las bases de sus estructuras ideológicas que unifican y plantean pautas de desarrollo, a su vez, al integrar el nacionalismo, cobra vida la identidad de la nación previamente constituida, y sus valores culturales del presente.

La documentación y preservación de estas edificaciones institucionales es importante para poder explicar las transiciones, cambios, procesos de consolidación y desarrollo de la ciudad y como parte de la sociedad. La modernidad arquitectónica modificó en gran medida a la Ciudad de México, como ejemplo: actualmente en el centro histórico, el 60% de los edificios fueron construidos en el siglo XX (Rodolfo Santa María, 2005), esto quiere decir que la valoración del patrimonio construido en el casco histórico de la capital del país, no necesariamente corresponde a edificios virreinales o del siglo XIX, por el contrario, son ejemplos modernos del siglo pasado.

La conservación arquitectónica en su formato de documentación,  no se refiere a la aplicación de medidas que provoquen la inmediata intervención física del edificio; por el contrario se desea mantener tener la memoria continúa de la construcción de la ciudad. La idea contempla la información pertinente para valorar, de acuerdo al proceso histórico, consolidación tipológica, tecnológica, arquitectónica y social. Por ejemplo, el Monumento a la Revolución, su origen no corresponde a su uso actual; pero no por conmemorar un suceso anterior tendríamos que reconstruir el Palacio Legislativo proyectado por Émile Bernard hacia finales del XIX, ahora el monumento es reflejo de lo acontecido por la posrevolución. En determinados momentos, los valores de origen en ciertas circunstancias ya no son vigentes, la evolución de la sociedad e ideología permiten los cambios en el diseño arquitectónico y condicionan de sobremanera a la conservación.

La arquitectura y las ciudades no pueden convertirse en pequeñas fotos instantáneas o museos de una época, corresponden a su momento, sin dejar de lado los valores y condiciones que se imponen en cada periodo histórico, instrumentos que prolongan su vida y por consecuencia la de sus moradores. La valoración parte de la premisa sobre quien ostenta el poder es quien define que estará dentro o fuera de la selección. La arquitectura institucional en México tiene el papel de títere de aspiraciones ideológicas, dominación y frustrados intentos de legitimación estadista. Lo ocurrido en los últimos años con la Biblioteca Vasconcelos, la T2 del Aeropuerto Internacional y próximamente con el no-arco bicentenario son reflejos de políticas desgastadas; auto-anulación de proyectos, aún cuando no ha concluido su proceso constructivo; y por último, la creciente debilidad del Estado para defender su arquitectura, y como algunos mencionarían: quien defiende lo indefendible.

Julio, 2009.