Huertos urbanos, más que una moda

 Huertos urbanos, más que una moda

 

“Tenemos entre todos muchas hectáreas urbanas desperdiciadas en una región donde está probada la capacidad de producción agrícola. Quizá no es un negocio, ni siquiera un pasatiempo. Un huerto en casa es más que eso...“

 

Resido en la ciudad de Culiacán, en una casa de dimensiones modestas que tiene una azotea en segundo piso de 45 metros cuadrados aproximadamente. Nos lleva a ella una pequeña escalera que instalamos meses antes de la pandemia por el Covid. El plan entonces era utilizar la llamada quinta fachada para respirar aire fresco en verano y apreciar los atardeceres sin ninguna prisa y con toda la perspectiva que te da esa altura ya que, afortunadamente, la zona donde vivo no hay edificios más altos que puedan obstruir las vistas.

En 2020 se vino la pandemia que nos tuvo por meses sin salir de casa. La azotea no sólo fue un buen escape al encierro, sino que se convirtió en un espacio productivo, de ejercicio, terapéutico y generador de buena salud para toda la familia. Nidia Mónica, mi esposa, se sumergió en el autoaprendizaje sobre la horticultura orgánica en la universidad del yuotube (como ella dice). Lo cierto es que fue más allá, se inscribió en varios cursos y diplomados, se capacitó seriamente durante la pandemia a tal grado que decidió desarrollar un huerto urbano totalmente orgánico en nuestros 45 metros de azotea. Mi labor fue apoyar, aprender y emprender junto a ella.

El resultado invita a soñar. No dejo de imaginarme todas las azoteas que nos rodean con vida similar donde afloraría una vida social, productiva y ecológica como consecuencia de convertir esas quintas fachadas, hoy grises y desoladas, en más área verde para la ciudad. En algunas ciudades, el Ayuntamiento compensa con incentivos fiscales estas iniciativas ya que contribuyen a la biodiversidad urbana y reducen el impacto y la contaminación generada por la urbanización.

No puedo negar que el trabajo ha sido arduo. Subir como hormiguitas, de cubeta en cubeta, grandes cantidades de tierra que, ya arriba, la mezclamos y la convertimos en un sustrato rico en proteína que ayudará a crecer plantas sanas, frondosas y productivas. En pocos meses tuvimos más de 200 macetas y algunos bancales que alojaron más de 40 especies diferentes de las cuales predominaron el tomate, lechuga, cebolla, chile, pimiento, ejote, acelga, pepino, maíz, camote, kale, yerbabuena, epazote, melón, apio, calabaza, rábano, betabel, berenjena, cilantro, espinaca, entre otras.

Con menos éxito y todavía en fase de experimentación se han logrado también zanahoria, perejil, fresa, chícharo, repollo, papa y entre toda esta diversidad de comestibles, algo que no puede faltar en un huerto: plantas de flor que aportan color, aroma y, sobre todo, la posibilidad de atraer a los polinizadores (abejas, avispas, colibríes, mariposas y murciélagos) que complementan la labor para la fertilización.

Tener un huerto en casa genera una pasión difícil de explicar. Cada día nos tiene noticias: ¡ya germinaron las cebollas!, ¡ya floreció la calabaza!, ¡esas lechugas ya se pueden cosechar!, ¡empiezan a madurar los tomates!, ¡aquí nació un betabel sin que lo hayamos sembrado nosotros! Esto último se vuelve muy común, el huerto experimenta una especie de autogestión luego de la primera temporada ya que, sin preverlo, quedan en la tierra semillas latentes de germinar en cuanto el clima y la humedad lo sugieren.

Es gratificante ver las gigantescas calabazas que pueden formarse a partir de una diminuta semilla que tiene vida latente pero que requiere de la combinación de ciertas condiciones que en muchas ocasiones la naturaleza las provoca sin que nosotros hagamos nada y en otras, podemos provocarlas. Tampoco tiene precio la posibilidad de alimentarnos durante varios meses de las mejores verduras del mundo (para nosotros, eso son) ya que nos consta que no requirieron ningún tipo de fertilizante químico, todo el procedimiento fue orgánico. Podemos morder directamente de la planta una hoja de lechuga con la garantía de que está libre de cualquier sustancia que nos pueda dañar.

Finalmente, una vez que termina la temporada, todas las plantas se despiden floreciendo. Es momento de recolectar las semillas y organizarlas para la siguiente temporada. Actualmente un buen porcentaje de las semillas utilizadas en nuestro huerto son recolectadas en casa y tienen la garantía de ser orgánicas. Un proyecto a futuro puede ser la generación de una comunidad de huerteros culichis para el intercambio de semillas, de ideas y de ánimos. Existe mucha información en las redes, pero poca referida a nuestra región. Cada lugar tiene su receta y esta se aprende con el tiempo.

Comparto este proyecto con la finalidad de contagiar a ciudadanas y ciudadanos que deseen impulsar la producción casera. Tenemos entre todos muchas hectáreas urbanas desperdiciadas en una región donde está probada la capacidad de producción agrícola. Quizá no es un negocio, ni siquiera un pasatiempo. Un huerto en casa es más que eso; se convierte en una biblioteca donde cada día tenemos un nuevo libro que leer. En un taller experimental donde nuestras manos y la tierra logran milagros. Es, además, un centro terapéutico para momentos como los que hoy estamos viviendo en Culiacán. Un gimnasio donde nos ejercitamos todos los días y un ecosistema donde entendemos el valor de la vida y la importancia de la convivencia armónica entre seres vivos donde todos tenemos una tarea para ser bendecidos con frutos, aromas y los mejores y más coloridos minipaisajes. Todo, hecho en casa.





Toda una vida en un baño público

 Toda una vida en un baño público

 

Homero Mendoza Sánchez*

Alejandro Ochoa Vega**

 

Desde hace más de un año iniciamos una investigación sobre la historia de los baños públicos en la Ciudad de México, de 1930 para acá. Nuestra idea fue recuperar el proceso de un equipamiento urbano, que ha cubierto las necesidades de higiene y salud por varias décadas, pero también ha sido un espacio de encuentro, convivencia y relajación de una parte importante de la población de nuestra ciudad. En el camino tuvimos la oportunidad de ver el documental “Baño de vida” (2016) de la mexicana Dalia Reyes, donde aparecía el Sr. Felipe Ramírez Santos, empleado por cincuenta años de los baños públicos Margarita de la Alcaldía Venustiano Carranza. El documental nos sorprendió porque consideramos fue el primero en abordar la historia de personajes relacionados con los baños públicos, con sutileza y gran calidad. Uno de ellos, precisamente el Sr. Felipe, a quien decidimos entrevistar, como una fuente importante para entender la relevancia social de estos recintos.

Finalmente nos pudimos encontrar con el Sr. Felipe, el pasado 4 de marzo, justo en las ruinas de los baños Margarita, que cerraron en 2018, cuando ya había mermado la asistencia de usuarios, pero sobre todo por haberse dañado la caldera a raíz del terremoto de 2017. El recinto queda ahí, donde nuestro entrevistado ha vivido desde sus inicios, como el empleado de mayor confianza de los propietarios, aún ya cerrados al público, aquel que llego a hacer enormes colas para entrar a bañarse, debido a que las vecindades del rumbo no tenían regadera. A ellos atendió amablemente Don Felipe, desde muy joven, desempeñándose en varias funciones que requería el establecimiento, y en general como la cabeza de la operación compleja y demandante, de un baño público en sus mejores épocas.

Los baños no sólo marcaron un hito en la historia de poblamiento y desarrollo de los barrios populares de la Ciudad de México, sino que también, son la historia de vida de Margarita, dueña y fundadora, y de su familia, así mismo la de un empleado: Felipe. El baño, por su proximidad en el barrio, fue fundamental en tejer redes de solidaridad y de cohesión social entre vecinos; remarcable la importancia de las mujeres para la gestión y emprendimiento de un equipamiento, como el caso de Doña Margarita, quién después de separarse y quedarse con sus hijos, luchó por levantar desde cero la construcción del recinto y con ello sostener a su familia. Agregamos a esto, que el Sr. Felipe llegó muy joven como migrante desde el Estado de Hidalgo en la búsqueda de un destino como cantante. Es en el año de 1968 que inicia su trabajo en los baños Margarita ocupándose de lavar a mano sábanas y toallas, que podían ser de hasta 600 por día en los mejores años de los mismos, además de limpiar las instalaciones y abrir a las 5 de la mañana. Por las noches, buscaba realizar el oficio de cantante, algo que no trascendió pero que él intentó al menos. Sin embargo, la vida le compensaría a través de su fidelidad y permanencia como empleado de los Margarita, una retribución que lo llevó a ser uno de los protagonistas del documental “Baño de Vida. La dueña Margarita siempre lo trató como a un hijo, y de manera reciproca Felipe siempre la miro como una madre. Después Felipe hizo amistades en los baños, lo que le permitió convertirlos en un espacio de reunión y bohemia, donde se cantaba, se bailaba y se bebía, y donde los usuarios después de usar el baño iban a estas reuniones felipescas, siempre con el apoyo de la patrona, porque de algún modo con ello garantizaba la venta de alcohol que beneficiaba al negocio. Al morir Doña Margarita, Felipe siguió viviendo y trabajando allí, aún ya cerrados los baños, con la anuencia de los herederos. La vida de Felipe, es sin duda, la vida misma de la juventud, auge y extinción de un baño público de la Ciudad de México.

 

Marzo 2025

*Licenciado en Planeación Territorial, Doctor en Estudios Urbanos y profesor investigador de la UAM Xochimilco.

**Arquitecto, Doctor en Historia del Arte y profesor investigador de la UAM Xochimilco.




Con el pie: Don Felipe, empleado de los baños públicos Margarita. (Imagen de los autores)




CIDEU. Centro Formador de Estrategas Urbanos

CIDEU. Centro Formador de Estrategas Urbanos


Juan Carlos Rojo Carrascal 

23/09/2024

 

El CIDEU se ha consolidado como una red de gobiernos locales, entidades y estrategas urbanos y urbanas de más de 150 ciudades y entidades colaboradoras de 22 países iberoamericanos desde donde impulsamos la transformación de las ciudades a través de la planificación estratégica urbana.

Hace casi 20 años tuve mi primer contacto con el Centro Iberoamericanos de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), poco tiempo después de integrarme al equipo técnico del recién formado Implan de Culiacán. Entonces todos estábamos hambrientos de conocer más sobre el pensamiento estratégico urbano. En 2005, CIDEU publicó la primera convocatoria a la Especialidad en Pensamiento Estratégico (que entonces se llamaba Curso Superior en Planeación Estratégica Urbana, Desarrollo Económico Local y Buen Gobierno Municipal). Nos inscribimos siete integrantes de Implan (casi todo el equipo). Todos viajamos a la ciudad de Antigua Guatemala para asistir al primer seminario presencial con el que se inició el curso. Todo fue nuevo conocimiento para un equipo técnico que arrancaba una aventura profesional. Aquella semana refrendó mi misión profesional. Un año después, luego de trabajar de forma virtual todo el curso, nos encontramos otra vez, ahora en la ciudad de Cartagena, para terminar el curso y consolidar amistades que aún conservo y con quienes seguimos haciendo trabajo entre nuestras ciudades.

Actualmente, soy parte de la cartera de Estrategas Urbanos de CIDEU y coordinador del curso de Movilidad Urbana Sostenible que está por iniciar su segunda edición en octubre próximo. El CIDEU se ha consolidado como una red de gobiernos locales, entidades y estrategas urbanos y urbanas de más de 150 ciudades y entidades colaboradoras de 22 países iberoamericanos desde donde impulsamos la transformación de las ciudades a través de la planificación estratégica urbana. Además de ser una ventana para mantenernos actualizados en todo lo que acontece en esta materia, CIDEU es una entrañable familia de amigos colegas que mantenemos una cercanía permanente y tenemos siempre la oportunidad de encontrarnos en los congresos que se organizan cada año en alguna de las ciudades de la red.


 

La formación es una de las fortalezas de CIDEU. Maravillas Rojo -quien fue su secretaria durante más de dos décadas- lo expresó así “Estar dispuestos a desaprender y a aprender continuamente, requiere junto al esfuerzo y la curiosidad, hacerlo con un método eficiente y eficaz, por ello el planteamiento metodológico de la Universidad de CIDEU puso más énfasis en el aprendizaje que en la enseñanza, y utilizó estrategias didácticas basadas en el aprendizaje por observación y análisis de modelos. Aprender por observación de modelos, no es transferir una información que se limite a copiar, sino plantear una transferencia innovadora y creativa”.

Las Microrredes de Estrategias Urbanas es otra herramienta que promueve la red mediante espacios de colaboración y trabajo en pequeñas redes de ciudades para afrontar desafíos urbanos comunes a través del intercambio de conocimientos y experiencias entre pares donde se promueve el pensamiento estratégico urbano como paradigma para lograr ciudades más resilientes y sostenibles.

La misión de CIDEU es -como lo expone en su sitio WEB- “acompañar a los gobiernos locales iberoamericanos en la aplicación de la cultura del pensamiento estratégico urbano, así como en el diseño y la gestión de proyectos alineados a una estrategia, para lograr ciudades sostenibles e inclusivas”. Joan Campreciós -uno de los primeros docentes de la especialidad- aseguraba que la importancia de la red radicaba en tres objetivos fundamentales: difundir la metodología de la planificación estratégica urbana, promover la coparticipación público-privada y ser un espacio colectivo para el intercambio de iniciativas exitosas entre las ciudades miembros.

Culiacán es una de las ciudades iberoamericanas que más egresados de la especialidad ha tenido. Hoy el equipo de Implan se está renovando y su nueva directora, la maestra en arquitectura y urbanismo Simei Cebreros Raygoza, es también egresada de la especialidad, así como varios de los que hoy conforman su equipo técnico.

A través de CIDEU tuvimos en Culiacán la visita y la asesoría de grandes personalidades que dejaron huella en los procesos locales como Paco Jijón (Quito) Carmenza Saldías (Bogotá) Maravillas Rojo y Pedro Acebillo (Barcelona) así como la actual directora ejecutiva Rosa Arlene María (Santiago de los Caballeros). Rosa Arlene -que también es parte de aquella primera generación que nos encontramos en Antigua- asegura que “CIDEU seguirá evolucionando y adaptándose a las cambiantes realidades urbanas, cumpliendo su misión de impulsar la transformación de las ciudades iberoamericanas a través de la planificación estratégica urbana, y contribuir así a crear ciudades planificadas, sostenibles y centradas en las personas”.

San Sebastián y Medellín, son dos de las ciudades más exitosas de la red CIDEU, ambas ciudades vivieron muchos años de violencia urbana, muy similares a la que hoy Culiacán está viviendo. Muchas operaciones inteligentes las liberaron de ese lastre y la planeación estratégica urbana ha servido para ponerlas como ejemplos internacionales. Esperemos que pronto Culiacán se reincorpore a la Red CIDEU y siga aprendiendo de esta hermandad iberoamericanas para materializar un futuro próspero y en paz.

[Capte la atención de los lectores mediante una cita importante extraída del documento o utilice este espacio para resaltar un punto clave. Para colocar el cuadro de texto en cualquier lugar de la página, solo tiene que arrastrarlo.]


Febrero, 2025




 Mendoza Argentina, sede del XXV Congreso de CIDEU


Paseo de Sant Joan, Barcelona, sede de CIDEU



Del eclecticismo al funcionalismo

   Del eclecticismo al funcionalismo


Elisa Itzel Velázquez Benítez*

 

El final del siglo XIX y el inicio del siglo XX presenta importantes cambios, así como la búsqueda de una identidad propia, fuera de la sombra del neoclasicismo.  Es así como aparece el eclecticismo, cuyo nombre significa “escoger”, brindando al diseñador la libertad y flexibilidad de los estilos a combinar de acuerdo a lo que se deseaba comunicar y en función de cada espacio. Esta corriente se presenta como un respiro para los artistas y diseñadores de la época al romper con la academia, permitiéndoles salir de la sombra de los clásicos. A cambio de un sentimiento de melancolía y añoranza del poder de la naturaleza, debido a los avances de la industria.

Hay un punto de quiebre, aparecen nuevas tecnologías y materiales, pero el hombre se separa de la naturaleza. Este sentir se representa en muchas pinturas de paisajes de la naturaleza del romanticismo. Posteriormente nace en Francia el Art Nouveau, corriente que abarca ámbitos como la arquitectura, el diseño industrial y la pintura. Una de las principales características de esta corriente es el uso de nuevos materiales como el acero y el vidrio para tratar de imitar las formas de la naturaleza. Se podría pensar que se retoma el sentir de los artistas del romanticismo.

Uno de los mayores representantes de este movimiento fue Antonio Gaudí, el cuál abarco desde la arquitectura hasta el diseño de mobiliario. Una obra representativa de él es la Sagrada Familia, iglesia que hasta nuestros días sigue en construcción, y cuya torre más alta busca igualar la altura del monte más alto de Barcelona, pero no superarla por ser la obra de Dios. En la misma ciudad también se encuentra la Casa Batlló, la cual tiene un dragón descansando en su techo, pero el interior da la sensación de encontrarse en lecho marino, rodeado de agua, corales y conchas. Con esto Gaudí nos transporta a la solemnidad de un bosque formado de grandes árboles a través de la Sagrada Familia, para después viajar a las mágicas aguas del océano, dos paisajes de la ciudad de Barcelona.

Pero el Art Nouveau presenta algunos problemas, debido a que es poco rentable, y no cubre la necesidad de aumentar los niveles para el constante aumento de la población. Por lo que para cubrir esta necesidad nace la Escuela de Chicago, fundada por Louis Sullivan, esta corriente se abre a la arquitectura industrial al permitir el fácil transporte de materiales y equipos por las líneas férreas, así como por las nuevas tecnologías constructivas que permitían construir más alto. La funcionalidad comienza a tomar importancia sobre el ornamento, y esto lo remarca Sullivan en su ensayo “El edificio en altura considerado como arte”, donde enumera los elementos de un rascacielos: la base, los pisos de oficina siempre iguales y el ático.

La escuela de Chicago deja algunas pautas para el Funcionalismo, corriente que marca la nueva tipología de la vivienda, muchas concebidas por Le Corbusier, uno de sus máximos representantes, entre ellas la emblemática Villa Savoye. La función es el tema central al momento de construir, dejando completamente de lado la ornamentación, de igual manera se pretende partir de cero, negando las preexistencias, para crear utopías urbanas con las que se busca generar ciudades con edificios en altura, un nuevo “skyline”. 

Desde el eclecticismo se comienza a ver la preocupación de algunos por la separación de la ciudad de la naturaleza, y por desgracia es un problema que hasta nuestros días está presente. En la búsqueda de la innovación, perdemos espacios para la convivencia que propicien una mayor calidad de vida.

Febrero de 2025.

 

*Estudiante de arquitectura, X trimestre. UAM Xochimilco.




 

 

 

 

Del eclecticismo al funcionalismo

   Del eclecticismo al funcionalismo


 

Pablo Emmanuel Velasco Maldonado*

 

 

Al mirar hacia atrás, en los vastos paisajes que la arquitectura ha trazado a lo largo de los siglos, vemos no solo un reflejo de las formas construidas, sino también la pulsación de las inquietudes humanas. Cada piedra, cada arco y cada fachada parecen llevar consigo las preguntas y anhelos de su tiempo. Sin embargo, el trayecto que nos lleva desde el eclecticismo hasta el funcionalismo no es una línea recta. Es un camino sinuoso, lleno de contradicciones, de luchas entre tradición y modernidad, de olvidos y redescubrimientos.

 

El eclecticismo del siglo XIX, con su mezcla de estilos, parecía más un eco de grandezas pasadas que una respuesta a las necesidades de un mundo industrial en expansión. Al mirar hacia atrás, uno se pregunta: ¿acaso esta mezcla de formas era un escape del presente? ¿Una réplica vacía de lo que ya había sido? Luego, el Art Nouveau irrumpió, abrazando la naturaleza y lo orgánico, su propuesta: curvas naturales y un ornamento vivo. Ningún otro arquitecto lo encarnó mejor que Gaudí, cuyas formas parecían desafiar e innovar no solo a la ingeniería, sino también a la razón de su época. Sin embargo, su final fue irónico, al ser atropellado por un tranvía mientras trabajaba en su gran obra, la Sagrada Familia, que, como su propio genio, quedó inconclusa. En vida, Gaudí fue visto como un excéntrico, pero como suele suceder en el arte, el reconocimiento llegó demasiado tarde. Quizá, como diría la poeta Yourcenar, "el tiempo es el gran escultor". Al final, no fue el tranvía lo que lo inmortalizó, sino el lento cincel de los años.

 

La Escuela de Chicago, por otro lado, no solo rompió con el pasado, sino que también innovó estructuralmente de manera radical. Aquí nacieron los primeros rascacielos, gracias a los avances en el uso del acero y las técnicas de construcción de estructuras de esqueleto. Los edificios dejaron de ser monumentos macizos y pesados, para convertirse en livianas torres de metal y vidrio que se elevaban hacia el cielo. Esta nueva libertad estructural permitió un crecimiento vertical antes impensable, sin embargo, con ello vino también la homogenización, en su búsqueda de funcionalidad y eficiencia, muchos de estos edificios se despojaron de su identidad estética, comenzando un camino hacia una arquitectura que, aunque innovadora, empezaba a parecerse demasiado a sí misma.

 

Finalmente, el funcionalismo llegó como la respuesta definitiva, eliminando todo lo superfluo en busca de la pureza. “La casa es una máquina para vivir,” proclamaba Le Corbusier, y con ello, la arquitectura se redujo a lo esencial. Pero, ¿Acaso, la vida es solo función? En su afán de resolver los problemas prácticos, el funcionalismo dejó poco espacio para el alma y la poesía, las que se expresan en las formas. Se resolvieron muchas necesidades, sí, pero también se perdió algo en el camino.

Febrero 2025

 

*Estudiante de arquitectura, X trimestre. UAM Xochimilco



 

La Planeación territorial y la Gobernanza Multinivel

La Planeación territorial y la Gobernanza Multinivel

 


Ana Laura Salguero Melgar*

 

Hablar de Planeación Territorial (PT) es referirse a un campo interdisciplinario del conocimiento y el ejercicio profesional, que juega un papel importante en los asentamientos rurales y urbanos, pues analiza el comportamiento y/o relación existente entre la sociedad y el espacio geográfico (territorio) que se habita. Su objetivo es brindar a la sociedad un desarrollo equilibrado e integral del asentamiento, a través del análisis de los diferentes agentes que intervienen en la configuración del territorio, desde una perspectiva multidimensional y multisectorial.

En este sentido, la PT no solo se limita al análisis de las dinámicas entre sociedad y territorio, sino que también se traduce en acciones concretas que buscan incidir en el desarrollo equilibrado e integral de los asentamientos. Estas acciones se materializan mediante políticas, planes y programas de desarrollo urbano/territorial que impactan directamente en la organización, estructura y funcionamiento de los territorios en diferentes escalas.

Por consecuencia, el diseño de instrumentos de planeación es complejo y sobre todo en contextos metropolitanos, debido a las interrelaciones de territorios, facultades y objetivos políticos que ahí se generan. Situación que en los últimos años ha tenido un protagonismo a nivel mundial, pues más del 60% de la población mundial vive en zonas metropolitanas (ONU-Habitad, 2020).

Diferentes países como los integrantes de la Unión Europea han implementado la planeación territorial con un enfoque de Gobernanza Multinivel (GM), lo que implica la asignación de facultades que generen condiciones de igualación vertical y horizontal entre los diferentes ámbitos de gobierno que conforman la metrópoli, con el objetivo de generar escenarios idóneos de coordinación intergubernamental útiles para la resolución de problemas.

No obstante, para el caso mexicano, los problemas de las relaciones intergubernamentales son recurrentes debido al sistema de gobierno federal, pues la estricta definición de niveles (nacional, estatal y municipal) no reconoce niveles de gobierno como el metropolitano, barrial y comunidad; por lo tanto, se carece de legislación que aclare cómo deben funcionar las relaciones de los niveles de gobierno y sobre todo las de coordinación que participan en estas zonas.

Para el caso de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) y tras la modificación, después de casi 90 años de la legislación mexicana, donde se cambia la personalidad jurídica del Distrito Federal y sus delegaciones, pasando a ser Ciudad de México y Alcaldías. La transición presuponía una disminución en las inequidades existentes entre los municipios y las delegaciones, inequidades que se exponían en la mayoría de las competencias asignadas a los municipios.

Y si bien las modificaciones realizadas en la legislación manifiestan mejoras en cuanto a la situación de los ámbitos de gobierno de la Ciudad de México en comparación con la de los otros estados, éstas no son suficientes para poder hablar de gobernanza multinivel en la ZMVM, ya que las facultades actuales no garantizan un espacio de 'igualdad' para la identificación conjunta de problemas y soluciones metropolitanos, y mucho menos permiten vislumbrar la creación de un nivel de gobierno metropolitano.

Por lo anterior, la “visión conservadora” de la ZMVM queda vulnerable ante la posibilidad de nuevas alternativas de planeación o diseño de políticas que integren condiciones multiescalares, que, si bien pueden o no aplicar en la metrópoli, deja ver un camino para la generación de cambios reales y concretos para la solución de los problemas metropolitanos en México y sobre todo para la generación de instrumentos de planeación acordes a las complejidades territoriales.

Un ejemplo de la aplicación de la planeación territorial con gobernanza multiescalar podría ser la clasificación de competencias en función de las diferentes escalas de impacto (positivo o negativo) para poder abordar eficazmente los problemas metropolitanos.

Febrero 2025

 

*Maestra en Economía y Gestión Municipal, IPN. Docente de la Licenciatura en Planeación territorial, UAM Xochimilco.



Fuente:

MILENIO (2019). CdMx, novena ciudad con el peor tráfico del mundo. https://www.milenio.com/politica/comunidad/cdmx-entre-las-10-ciudades-con-el-peor-trafico-en-el-mundo


Fuente:

YoCiudadano (2023). Realizan mesas de planeación participativa para el PMD. https://yociudadano.com.mx/realizan-mesas-de-planeacion-participativa-para-el-pmd

Buenos Aires, Argentina

 Buenos Aires, Argentina


Alejandro Ochoa Vega*


Mi Buenos Aires querido

Cuando yo te vuelva a ver

No habrá más penas ni olvido


Carlos Gardel


Muchas veces asociamos la belleza de una ciudad, por la calidad y conservación de sus centros históricos, por su paisaje, arquitectura o áreas verdes. Sin embargo, hay otras, que teniendo algo de eso, también nos atraen por su dinámica, vitalidad, vida urbana, ajetreo, oferta cultural, cafeterías, gastronomía u hospitalidad de sus habitantes. Buenos Aires, capital federal de Argentina, tiene mucho de estas características, por lo que es difícil que pase desapercibida y no invite a visitarse todas las veces que se pueda. Fundada en 1580, no fue importante para la corona española por dos siglos al privilegiar a los puertos del Océano Pacífico, pero a fines del siglo XVIII al fundarse el Virreinato del Río de la Plata e intensificar su intercambio comercial, inicio un desarrollo importante. Desde entonces y hasta las primeras décadas del siglo XX, la inmigración europea fue muy significativa, al grado que en 1895 la mitad de 650 mil habitantes de la ciudad eran extranjeros. En 1914 se inaugura su primera línea del Metro, llamado subterráneo o “subte”, y la ciudad ya se engalanaba con palacios y edificios monumentales que reflejaban una riqueza impresionante para una ciudad latinoamericana.


En los años treinta se abre el primer tramo de la avenida 9 de julio, las más ancha del mundo con 140 metros, y se inauguro en su cruce con la avenida Corrientes, el famoso Obelisco, emblema urbano y centro de reunión masiva, por conciertos o celebraciones después de los triunfos en los mundiales de futbol, de la selección argentina. La ciudad cuenta con un amplio sistema de transporte público, además del subte, los llamados “colectivos” (autobuses urbanos), Metrobús y trenes suburbanos que conectan a los municipios aledaños, que conforman el Gran Buenos Aires. Entre los años diez y sesenta, a lo largo de cuatro cuadras de la calle Lavalle, en Microcentro, llego a tener 20 salas de cine, al grado que en 1978 la calle se hizo peatonal, por la cantidad impresionante de gente que llegaba. Paralela a esta calle emblemática, hay otra, “la calle que nunca duerme”, Corrientes, que a lo largo de muchas cuadras contiene teatros, cines, confiterías, restaurantes, múltiples librerías, hoteles y comercios de todo tipo. Así, este sector de la ciudad, ofrecía una vitalidad hasta altas horas de la noche, la cual se ha perdido en buena medida, por diversos factores, como crisis económicas, inseguridad, la pandemia y desarrollos en otros sectores de la urbe.


Los años noventa, el neoliberalismo y el gobierno del presidente Carlos Menen, impulso la recuperación de Puerto Madero, enclave económico de la ciudad que había decaído. Se reutilizaron los antiguos galpones para universidades, corporativos, restaurantes, hoteles y museos, agregando otro tramo con torres a gran escala que le dio a la ciudad un nuevo perfil de modernidad. También, Santiago Calatrava hizo el puente de la Mujer y se genero un tramo importante de espacio público. En cuanto a la arquitectura reciente, destaca el Museo de Arte latinoamericano Contemporáneo (MALBA) de los arquitectos Alfredo Tapia, Gastón Atelman y Martín Fourcade, inaugurado en 2001.


Buenos Aires, una ciudad vibrante, con todas las contradicciones, desigualdades y contrastes de cualquier ciudad latinoamericana, pero que su imagen europea en muchos de sus barrios, como Recoleta o Palermo, nos recuerda, cualquier calle o avenida de Madrid o París. Una ciudad para visitarse, donde su riqueza quizás no esta en su pasado colonial, sino en su etapa moderna y contemporánea.


Enero 2025


*Arquitecto, profesor e investigador de CyAD y editor de El Trazo Semanal


Fotografías del autor.






Aportaciones de Claudia Rueda a la historiografía de la arquitectura moderna en Guadalajara.

 Aportaciones de Claudia Rueda a la historiografía de la arquitectura moderna en Guadalajara.


Alejandro Ochoa Vega*


Como egresado de la Universidad de Guadalajara, ¡hace muchos años!, y después de formarme y ejercer como docente e investigador de historia de la arquitectura, soñaba que, en algún momento, regresaría a la capital tapatía, para hacer la historia de la arquitectura local, que tanto me hizo falta como estudiante en los años setenta. Más de cuarenta años después, no regrese para tal empresa y ya ha corrido mucha tinta, como en otras partes del país, que cubren ese hueco historiográfico, y sin duda una de las más relevantes plumas es la de Claudia Rueda, que, con una formación solida y rigurosa, ha contribuido a que la arquitectura moderna de Guadalajara, quede registrada y analizada puntualmente. 

Como un segundo tomo que sigue al primero de 2016, Una mirada a la modernidad arquitectónica de Guadalajara, ahora nos entrega, Aportaciones foráneas a la arquitectura moderna en Guadalajara, donde da cuenta de la obra de doce arquitectos no residentes de la ciudad, o llegados para quedarse, de algunos extranjeros o nacionales, que legaron su impronta arquitectónica en la capital de Jalisco. Nombres tan sonados como Mario Pani, José Villagrán, Enrique de la Mora, Félix Candela, Teodoro González de León, Alejandro Prieto o Reynaldo Pérez Rayón, aportaron a la modernidad arquitectónica local, junto a otros menos conocidos, como Alberto Arouesty, el despacho de Autónoma de Arquitectos, Raúl Gómez Tremari o Silvio Alberti.

La llegada de varios de estos arquitectos foráneos, para realizar proyectos federales o estatales de vivienda o diversos equipamientos de salud, educación, transporte, religión, comercio, industria, entretenimiento, deporte o arte, tuvo que ver en parte porque apenas en 1948 se fundo la primera escuela de arquitectura local, en la Universidad de Guadalajara. Incluso varios de ellos colaboraron con la institución, temporal o ya de manera permanente. La segunda ciudad del país, quería dejar de ser provinciana, sumándose a los programas federales, pero también a no pocas iniciativas estatales y municipales que buscaban arribar a una modernidad, que la sacarían del atraso, una apuesta lograda en buena medida. Claudia Rueda, se detiene en cada una de las obras, muchas de ellas poco conocidas de los arquitectos renombrados, describiendo sus antecedentes y explicando sus características funcionales, espaciales y constructivas. Algunas quedaron en proyecto, otras se han alterado al grado de ya no reconocerse, pero no pocas subsisten en aceptables o buenas condiciones, lo que refleja, a pesar de inconsistentes gestiones de mantenimiento o valorización, su buena calidad.

En suma, un libro que disfrute por haber sido testigo y usuario juvenil y adulto, de muchos de los espacios descritos, pero también agradecer que la autora no haya construido altares para estos arquitectos, sino simplemente dar cuenta de sus circunstancias, capacidades y creatividad. 


*Profesor investigador de arquitectura, UAM Xochimilco


Diciembre 2024



XXVII Congreso Panamericano de Arquitectos / Expo Obra Blanca

XXVII Congreso Panamericano de Arquitectos / Expo Obra Blanca


Marco Antonio Cruz Velázquez*

 

Para los estudiantes de arquitectura, uno de los desafíos más inquietantes es enfrentar la incertidumbre que surge al acercarse al mundo laboral. La transición de la teoría a la práctica genera en muchos una sensación de vulnerabilidad, especialmente cuando perciben que su preparación académica podría no ser suficiente para afrontar los retos que impone el ejercicio profesional. Este temor, común en diversas áreas pero especialmente notable en la arquitectura debido a su complejidad y especificidad técnica, lleva a muchos jóvenes a cuestionarse su capacidad de insertarse adecuadamente en el mercado laboral y, en consecuencia, a buscar herramientas que los ayuden a sentirse más seguros y preparados.

 

En este contexto, los eventos como exposiciones, congresos y conferencias se convierten en puentes esenciales que facilitan el paso de estudiante a arquitecto. Estas actividades ofrecen un espacio de aprendizaje complementario, en el cual los estudiantes pueden acercarse al mundo real de la arquitectura desde una perspectiva práctica y actualizada. Además, los eventos ofrecen una plataforma para la creación de redes de contactos, algo fundamental en la carrera de arquitectura. Los estudiantes pueden interactuar con profesionales, colegas y empresas del sector, lo cual no solo amplía su visión de la disciplina, sino que también les abre puertas para futuras oportunidades laborales o de colaboración en proyectos.

 

En el XXVII Congreso Panamericano de Arquitectos, desarrollado del 14 al 17 del pasado mes de octubre en Expo Santa Fe. Se abordaron temas cruciales que contribuyen a expandir la visión profesional de los arquitectos, especialmente en el ámbito de la planificación y la intervención urbana en grandes ciudades. Una de las ideas centrales fue la responsabilidad que tiene el arquitecto de trascender el diseño de estructuras aisladas y asumir una perspectiva integral que considere la interacción de cada edificio con su entorno inmediato y con la ciudad en general. Este enfoque busca que el arquitecto no solo piense en la función del edificio en sí, sino en cómo este contribuye al tejido urbano y social de la ciudad.

 

Uno de los proyectos destacados en este congreso fue el proyecto UVA Orfelinato, ubicado en Medellín, Colombia. Este proyecto es un claro ejemplo de cómo un diseño bien planificado puede transformar y mejorar una comunidad. Se trata de una intervención que integra el espacio público y privado, concebido como una gran pieza de mobiliario urbano. El diseño promueve la interacción social y la creación de un entorno agradable para los habitantes y visitantes de la zona. Al adoptar una visión que mezcla los límites entre arquitectura y espacio urbano, el proyecto UVA Orfelinato se convierte en un punto de transición entre la ciudad y la arquitectura, en donde los ciudadanos pueden disfrutar de un espacio que responde a sus necesidades y genera un ambiente accesible y armonioso.

 

Simultáneamente, en el marco de este congreso, se llevó a cabo la expo Obra Blanca, un evento que, aunque se enfoca principalmente en presentar las últimas tendencias en acabados, materiales y técnicas de construcción, también incluyó conferencias dedicadas a resaltar la importancia de crear espacios no solo funcionales, sino también sensoriales.

 

En estas charlas se discutió cómo el diseño arquitectónico puede y debe estimular los sentidos, reconociendo a la arquitectura como una forma de arte. Los espacios arquitectónicos tienen el potencial de evocar emociones y de influir en el bienestar de las personas, y esta capacidad muchas veces queda relegada en favor de la funcionalidad estricta. Con esta orientación, los arquitectos son invitados a reflexionar sobre el impacto de sus diseños en la sociedad, promoviendo un ejercicio profesional que entienda a la arquitectura no solo como construcción de edificios, sino como una contribución al bienestar humano y a la cultura urbana.


 




Noviembre 2024

 

*Estudiante de arquitectura, UAM Xochimilco.