Si debemos gritar por Alejandra León Suárez




Si necesitamos gritar, gritaremos, si necesitamos romper, quemar, lo haremos; lo único que buscamos es ser escuchadas y nunca más volver a sentir miedo...

Si por un momento pensamos en feminismo, la idea que se puede tener de este termino resulta ser muy errónea, aun más con los hechos ocurridos recientemente en la marcha del 8 de marzo. Las calles se llenaron de violeta, de miles de mujeres marchando, gritando, solidarias unas con las otras, y aunque hubo mucha asistencia; también hay otra cara en la moneda.

Este 8 y 9 de marzo han sido días que nos han puesto a reflexionar acerca de lo que estamos haciendo como sociedad y como individuos, en cuanto al incremento de violencia en el país. Cabe recalcar que el feminismo no es un movimiento contra el hombre, más bien se trata de una lucha social en la cual tanto hombres como mujeres podamos tener las mismas oportunidades; de una manera equitativa.

Entendiendo el término feminista como una reivindicación de la igualdad de oportunidades y derechos para todas las mujeres, y resulta agobiante la manera en que el mismo se ha puesto en disputa en la actualidad, Ya que para muchas personas el feminismo tiene otra connotación, refiriéndose a la superioridad femenina y el rechazo al sexo masculino. En la marcha del 8 de marzo hubo muchas confrontaciones por distintos acuerdos previos entre los colectivos feministas que no se respetaron; si bien, la mayoría de las mujeres que llegaron al  Monumento a la Revolución iban con una idea de darse a escuchar de una manera pacífica, hubo otras que decidieron gritar, destruir, romper... Se puede entender el porqué de su coraje, de su ira y también el sentido que a ellas les da el generar esos actos violentos.  Creo que nunca podremos entender a cabalidad su posición, si no pasamos por lo mismo que ellas vivieron.

El movimiento desencadenó una ola de emociones. Claramente podías sentir la fuerza que te da el ser mujer y poder estar representada por tantas personas que conoces, amigas, vecinas, primas, tías, maestras, conocidas, compañeras de trabajo, de clases, todas esas mujeres que marcharon a una sola voz, que se unieron sin importar su religión o su ideología. La idea era clara: ¡Nos están matando, queremos seguridad, queremos libertad, queremos paz!, sin importar la edad, las preferencias, la forma de vestir el tipo de cuerpo que tengamos, el hecho de sentir miedo al salir a la calle es por el simple hecho de ser mujer. Respecto al paro nacional que se dio a conocer por parte de las mujeres, hubo dos posturas contrastantes: por un lado, el significado que se trataba de dar al hacer un paro en un día laboral, era necesario que las personas se dieran cuenta que cada día desaparecen 11 mujeres en el país, sean niñas, ancianas, madres, hijas, estudiantes. El claro mensaje que se envió fue ese.... En cualquier momento podemos dejar de estar, y menos del 10 % de las desapariciones tienen una condena para los responsables.
En contraste, El uso de las redes sociales y el internet ha resultado; como en todos los casos, ser un arma de doble filo. Si bien, ayudaron a la difusión y retroalimentación del movimiento y el paro nacional; también crearon confusión por la inconformidad respecto a el uso de la violencia que se genera con dicho movimiento. Creo que el objetivo Primordial de este movimiento es el de crear conciencia y ayudar a combatir la violencia de genero que se ha desatado en los últimos años; no es el hecho de ser mujeres, es la forma en como terminan con su vida; siendo violentadas hasta el último aliento.

…hablando del 8 y 9M un chico con varias chicas que fueron a la marcha y pararon ayer, de lo que su mamá le explicó, su conclusión fue simple: creo que hay cosas que no terminaré de entender porque no soy chica y no vivo, pero sigo intentando saber cómo podemos cambiar. El ya comenzó a entender que vive y ve todo desde su privilegio, y que desde ahí debe cuestionarse y cambiar…

Es momento de tomar otro enfoque hacia la ola de violencia que vivimos en la actualidad, es momento de tomarnos unos minutos para reflexionar y tratar de entender que es lo que estamos haciendo mal; sin importar el género, la religión o ideología; tenemos que aprender a tomar conciencia de nuestras acciones y como repercuten en la sociedad.

Marzo de 2020.

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