En la madrugada del 25 de
diciembre de 1985, se llevó a cabo en la Ciudad de México lo que se conoció
como el “robo del siglo”. Más de 100 piezas prehispánicas fueron hurtadas del
Museo de Antropología e Historia. Los responsables, descubiertos cuatro años
más tarde, fueron Carlos Perches Treviño y Ramón Sardina García, dos estudiantes
de Veterinaria, menores de 20 años. Ambos jóvenes, provenían de familias
acomodadas, por lo que el robo fue meramente una ocurrencia, más no una
necesidad.
Museo, la nueva película de
Alonso Ruiz palacios, está basada en este suceso y sigue la historia de los dos
jóvenes (Juan y Wilson en la película) y las piezas, después de haber sido
robadas. La película remonta acertadamente a los años 80 en México, incluso
presenta reportajes originales del periodista Jacobo Zabludovsky. Se observa
una fotografía muy bien lograda, al presentar la Ciudad de México, Ciudad Satélite
(dónde los jóvenes vivían), e incluso Palenque y Acapulco, lugares a donde
viajan, intentando vender las piezas. Cabe mencionar que la reconstrucción del
Museo de Antropología es magistral, la cual fue grabada en los Estudios
Churubusco pues no les fue permitido grabar en el museo.
Además de atraparnos con las
intrigantes aventuras que viven Juan y Wilson, Museo presenta mensajes que
invitan a reflexionar sobre el patrimonio. Constantemente Juan se pregunta
sobre cuál debe ser el paradero de las piezas, y quien tiene o no derecho de
tenerlas, no quiere que terminen en manos de un coleccionista extranjero, y
hace mención del caso del penacho de Moctezuma, ahora depositado en un museo de
Viena, Austria. El filme comienza con un reportaje de Zabludovsky de cuando se
llevaron al dios Tlaloc de Coatlichan, para ser postrado en el Museo de Antropología.
Wilson, quien narra, comenta que los pobladores de Coatlichan estaban enojados,
y que nadie les pidió permiso ni perdón por llevárselo. Simplemente fue una
acción para llenar el recién construido Museo de Antropología. Pero, ¿Porqué
debía estar ahí y no en su hogar original?. Lo mismo aplica para todas las
piezas robadas por los jóvenes.
Las grandes actuaciones de
Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris como Juan y Wilson respectivamente,
logran que el público sienta un afecto hacia ellos, a pesar de ser ladrones. Incluso,
te involucran de tal manera que no quieres que sean descubiertos. Al final de
cuentas, se trata de sólo dos estudiantes de veterinaria, cansados de la rutina
y de la universidad, además de la mentalidad chocante de sus familias, con
ganas de hacer algo importante, llevados por el impulso y sin pensar mucho en
sus acciones y la consecuencia de las mismas. Sin duda, estos personajes podrían
ser cualquiera de mis amigos de la universidad. Claro que nada justifica un
robo de tal índole, además recordemos que ellos no tenían ningún problema económico,
es por eso que desde el comienzo hasta el final de la película hay una pregunta
que no logra salir de la cabeza: ¿Por qué lo hicieron?
Aunque en ocasiones la
película puede resultar lenta, la dirección y actuaciones resultan muy
convincentes. Me atrevo a decir que Museo es una de las mejores propuestas cinematográficas
mexicanas del año pasado, y aunque no tuvo tanta resonancia como otras
películas, merece ser vista.
Enero de 2019.
Enero de 2019.
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