De Rubens a Van Dyck, en el Museo Nacional de San Carlos. Por Luis Eduardo Echeverría Aguilar

Desde el pasado 30 de octubre y hasta el próximo 27 de marzo, el Museo Nacional de San Carlos presenta la exposición titulada “De Rubens a Van Dyck” en donde se muestran 59 obras del arte flamenco, entre los que se encuentran óleos y grabados de artistas como: Peter Paul Rubens, Jan de Beer, Martin de Vos, Anton Van Dick y Jan Brueghel.

La pintura flamenca inicia a mediados del siglo XV, en los Países Bajos y concretamente el reino de Flandes, que se compone también por Bruselas y la región de Valona en Bélgica, que posteriormente se expande al resto de Europa durante la segunda mitad del siglo; abarcando los estilos gótico, renacentista, manierista y barroco. La característica principal de la pintura flamenca es el uso del óleo, que le permitió dar una gran iluminación y jugar con realismo las imágenes plasmadas, así como una mayor gama cromática, de esta forma podían pintar con mucho más detalle. Además, utilizaban pinturas fluidas y transparentes para sombrear delicadamente, o para dar matiz al color del fondo. El uso de simbolismos es también representativo en la pintura flamenca, los artistas no buscaban una interpretación fiel de la realidad, es a través de la representación de objetos, como figuras e inscripciones como trataban de representar conceptos o ideas de forma sutil, que en apariencia podrían pasar desapercibidos de no conocerlos, por parte el espectador. Muchas de estas simbologías que aparecen tenían un carácter religioso o moral, por ejemplo la representación de la manzana como símbolo de la fertilidad o el mono como símbolo de la lujuria.

La curadora de la exposición Marisa Oropeza, recalcó que es la colección privada más importante de pintura flamenca. Luego de viajar por Perú, Chile y Francia, las 59 piezas de la exposición llegan a México para facilitar al gran público el conocimiento de obras de interés universal, así como fomentar la sensibilidad artística y conservar una parte del patrimonio artístico europeo. Dentro de la exposición se encuentran obras con motivos religiosos, bodegones, mitologías, naturalezas muertas, paisajes y grabados.

El recorrido inicia con pinturas religiosas, entre las que se aprecian,” la Virgen de Cumberland”, de Rubens, donde aparece el hijo del pintor. Después, viene un espacio dedicado a las obras con tema mitológico, en el cual se puede apreciar que muchos de los artistas tomaron como fuentes para sus pinturas los textos clásicos de Homero, Horacio, Salustio, Séneca, Sófocles, Eurípides, Heródoto, Vitrubio y, especialmente, La Metamorfosis de Ovidio.

Hans Rudlolf Gerstenmaier es quien se dio a la tarea de reunir estás magníficas obras; el empresario cuenta con una colección que se compone de más de 200 piezas, entre las que destacan tablas y lienzos de la pintura flamenca, con obras de autores como Martin de Vos, Abraham Janssens, Adrian de Gryef,  Anton van Dyck y de Van der Weyden. También hay trabajos dentro del expresionismo español, entre otros de Joan Miró. Llevado por su interés artístico, Gerstenmaier invirtió gran parte de su fortuna en obras pictóricas, guiándose por su gusto personal y aprovechando las oportunidades que le brindan las subastas.
Una gran exposición para no perderse.


La virgen de la leche, Roger Van Der Wayden. Siglo XVI
Fuente de imagen: latercera.com/


Marzo, 2016

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