Nuevos espacios para los espectáculos musicales en México. Por Fernando Minaya



En la última década, en la Ciudad de México ha proliferado la creación de centros destinados para ofrecer espectáculos relacionados con conciertos y eventos masivos de diversos géneros musicales. La apertura de estos sitios responde a una demanda cada vez más alta, ya que existe una derrama económica importante por parte de la población para ver estos “shows” de exponentes nacionales e internacionales, que responden, en muchos casos, a las modas musicales y a los artistas consagrados de otras épocas.

Hacia la década de 1990, solo existía un puñado de estos centros, que en algunos casos no habían sido diseñados ex profeso para estos fines, y por lo tanto se adaptaron para dicha función. Tal es el caso del Estadio Azteca con los conciertos memorables de Elton John y de Michael Jackson, el Foro Sol, que abrió sus puertas de manera efímera para el concierto de Madonna, y posteriormente para los multitudinarios eventos de Paul McCartney, Pink Floyd y The Rolling Stones; debido a su gran éxito fue entonces que se adecuó como lo conocemos hasta ahora. Otro espacio emblemático es el Palacio de los Deportes, que ha tenido problemas de acústica en su trayectoria, desde su inauguración en 1968, por haber sido diseñado para realizar actividades deportivas; también el Auditorio Nacional y la sala del Palacio de Bellas Artes, espacios que por excelencia son parte de la difusión de la cultura nacional, han servido para tal uso, aunque con una capacidad menor de espectadores.

Estos precedentes son relevantes, ya que fueron los escenarios perfectos para experimentar sobre la viabilidad económica de los conciertos de música en México. El éxito fue rotundo, en donde hasta la fecha han surgido espacios arquitectónicos para este fin, unos diseñados desde sus cimientos, y otros, resultado de adaptaciones de estructuras existentes. Uno de ellos, la Arena de la Ciudad de México fue inaugurada en 2011 con el objetivo de subsanar la deficiente calidad en los espacios para conciertos. Los problemas que enfrentó la construcción de este recinto no fueron menores, ya que se construyó sobre los predios y estructuras del abandonado Rastro de Ferrería, proyectado por el arquitecto José Villagrán García a medidos de la década de 1950. Esto provocó que la Arena, proyectada por el despacho estadounidense KMD Architects, tuviese que respetar la estructura del edificio principal del rastro. La ubicación del inmueble parece que se encuentra alejada del centro, y que no tendría mayor éxito, pero en el poco tiempo que lleva ha demostrado que la gente si se desplaza hasta el norte de la ciudad. Una característica urbana fundamental que se ha desarrollado en los últimos años en esta zona es el transporte público, aquí confluye una línea 6 del metro y el Tren Suburbano, y próxima a estas, la línea 3 del Metrobús, así mismo la vialidad de la Autopista Urbana Ecatepec-Los Remedios (parcialmente terminada), se encuentra a unos metros de la Arena; estas condiciones favorecen la comunicación y viabilidad del proyecto, sin duda alguna, sirvieron para que su localización y movilidad fuesen eficientes.

Otro recinto inaugurado recientemente es el Auditorio BlackBerry, planeado por el grupo de arquitectos Estudio Atemporal, el cual reutilizó la estructura del antiguo cine Las Américas, abierto en 1953 y proyectado por el citado José Villagrán. El cine fue parte de un conjunto que incluía comercios y oficinas, que actualmente subsisten, pero que han modificado el diseño original por la alta rentabilidad de la zona, que provocaron el aislamiento del cine hasta que fue recuperado para albergar un foro, patrocinado por una marca transnacional de celulares; este nuevo uso modificó por completo el aspecto del diseño original de Villagrán, enfatizado con el pobre acceso lateral y el nulo acercamiento histórico de los interiores del vestíbulo y las sala cinematográfica. En contraste, se propone un espacio multiusos (pista) a la altura del escenario, así como una gradería con butacas en el primer nivel, la cual permite la realización de eventos contemporáneos como los afamados rave party de música electrónica, entre otros.

La evolución los espacios para espectáculos musicales masivos en México ha sido poco creativa, adaptada a las necesidades tanto de los grandes conciertos, de escala superlativa de las figuras musicales y sus seguidores, así como de la música alternativa de grupos minoritarios que busca la discreción y mayor interacción con los espectadores. Las condiciones acústicas son prioritarias en estos foros, pero en algunos casos se ha improvisado, y la calidad del sonido en los conciertos son deficientes. Por lo tanto, la arquitectura para el espectáculo desarrollada en los últimos años en la ciudad de México, no siempre es la más funcional; aunque hay que reconocer que son puntos de referencia urbana, ya sea por su escala o su promoción en los medios; y por algunas horas se convierten un verdaderos nodos de confluencia popular, unidos por una sola actividad: el entretenimiento.

Diciembre, 2012

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