Pastillas contra el tráfico vehicular*.
Juan Carlos Rojo Carrascal**
“Los automóviles son una seria amenaza a la forma física de
las ciudades”, así lo expresó Colin D. Buchanan, en 1963 en el Informe Buchanan
como producto del estudio que le encargó el gobierno británico sobre los
efectos a largo plazo del tráfico de automóviles en las áreas urbanas del Reino
Unido. Hace 60 años el urbanista escocés predijo lo que pronto sucedió y sigue
sucediendo en la mayoría de las ciudades del mundo.
El automóvil transformó no solo la forma física de las
ciudades sino también los estilos de vida de sus habitantes, sus condiciones
ambientales y la función del espacio público, particularmente la calle que pasó
de ser el espacio de encuentro, caminabilidad, recreación, venta y
socialización a ser, en su mayoría, de uso exclusivo del automóvil.
El informe Buchanan incluía planteamientos como los
accidentes y la siniestralidad; el deterioro producido en el ambiente que se
centraba en los ruidos, humos, olores, intrusiones visuales, estrés, ansiedad y
problemas de salud debidos a la contaminación; y otras, como la expansión
urbana.
No se puede negar que este invento motorizado trajo
múltiples beneficios a la humanidad. Sobre todo, a las personas que han tenido
posibilidad de adquirirlo, aunque debemos también reconocer que a quienes no
han tenido esa posibilidad -que son mayoría- les ha propiciado serias
repercusiones económicas, sociales, ambientales y de salud. Según la
Organización Mundial de la Salud, las colisiones en las vías de tránsito causan
en el mundo casi 1.3 millones de defunciones prevenibles y se estima que 50
millones de traumatismos cada año, lo que los convierte en la principal causa
de mortalidad de niños y jóvenes en todo el mundo.
La contaminación es otro gran impacto del automóvil en las
ciudades, ya sea por exceso de ruidos o gases tóxicos; o por los miles de
árboles, plantas y especies de fauna silvestre que sucumben ante el crecimiento
urbano y la obsesión de abrir cada vez más caminos a los vehículos para lapidar
con asfalto y cemento grandes extensiones de áreas naturales.
Todo lo anterior sucede en nombre del progreso. Hasta la
fecha, los gobiernos no dejan de anunciar nuevas vialidades como lo mejor que
le puede suceder a las ciudades, que hasta cierto punto es normal, la
ciudadanía lo festeja y mientras el espejismo de “la modernidad urbana” siga,
la inversión seguirá fertilizando el tráfico en las ciudades. Es como echarle
gasolina al fuego.
Hace poco más de un año, en el Foro-Taller de Movilidad
Sostenible que organizó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de
Seguridad Pública del Gobierno de Sinaloa; Miguel Anxo Fernández, Alcalde de
Pontevedra -ciudad gallega multipremiada por sus logros urbanos- impartió una
interesante conferencia virtual en el Auditorio del MIA donde explicó “Una
lección aprendida” lo dijo así “El tráfico no se mejora. Cualquier acción
dirigida a mejorar el tráfico fracasa. La solución no es mejorar el tráfico, sino
reducir la cantidad de tráfico”. Para terminar de interpretar esta acertada
expresión, cabe agregar que “reducir el tráfico” significa disminuir
considerablemente el uso del automóvil. Las intervenciones urbanas en
Pontevedra han tenido siempre el objetivo de desestimular el uso del automóvil
-no facilitarlo- y estimular más la caminabilidad. Para ello se ha reducido en
muchos de los casos las dimensiones del espacio vial y se ha limitado
considerablemente la velocidad de los vehículos motorizados.
En México, seguimos diseñando las ciudades con el volante en
las manos. Quizá porque aquellos que toman las decisiones se mueven
principalmente en automóvil y su ceguera no les permite recapacitar en los
impactos negativos que generan las grandes inversiones en infraestructura vial.
Ampliar o hacer más calles es y será siempre un factor de inhibición de otras
formas de desplazarse en las ciudades como caminar, usar la bicicleta o incluso
el transporte público que sigue sin ser prioridad en la vía pública como lo
exige la nueva Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.
Es todavía inevitable la inercia de las administraciones
públicas de pavimentar cada vez más las ciudades y seguir invirtiendo en una
supuesta mejora a los problemas del tráfico vehicular. Anunciar este tipo de
inversiones pareciera ser muy redituable políticamente. Lo que sí me parece
importante exigir es que no se anuncien cosas que no sucederán. La inversión en
infraestructura vial no resolverá el problema del tráfico en las ciudades, sino
todo lo contrario, lo incrementará a corto plazo. Es una historia que la hemos
vivido por décadas y no terminamos de darnos cuenta de la realidad. No tratemos
de curar el cáncer con una aspirina. No existen las pastillas contra el tráfico
vehicular.
Es momento de cambiar la estrategia. La única solución para
resolver el tráfico motorizado es reducirlo en cantidad, es decir, no seguir
estimulando el uso del automóvil sino todo lo contrario, empezar a limitarlo de
una vez. Las ciudades con futuro prominente serán aquellas que logren
multiplicar la movilidad activa (caminar y usar la bicicleta) y que
evidentemente logren disminuir la enfermiza dependencia que hemos generado del
uso del automóvil.
*Tomado de El Noroeste Culiacán Sinaloa 11.03.2024.
**Arquitecto, Maestro en Arquitectura, Doctor en Geografía y
profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Marzo 2024
Juan Carlos Rojo Carrasal**
En mi última columna escribí sobre el intenso proceso de transformación que la ciudad de Mérida está experimentando. En los últimos meses, el sistema de transporte público Va-y-Ven ha sido uno de los principales protagonistas en la ciudad. La modernización acelerada del transporte público es una de las mejores respuestas para afrontar el incremento del parque vehicular, los crecientes embotellamientos y los cada vez más constantes hechos de tránsito con lamentables consecuencias de salud en la población meridana. La intensificación del tráfico vehicular no era algo que distinguiera a la ciudad de Mérida. De hecho, un gran atributo de la ciudad era su tranquilidad que va de la mano con otro gran atributo que aún mantiene que es el de la seguridad pública en todas sus vertientes. Esto es algo que me consta, Mérida todavía ofrece un ambiente urbano de absoluta seguridad, aunque es latente el riesgo de perderlo. Los procesos que la ciudad está viviendo pueden romper esta mágica distinción que pocas ciudades del país pueden presumir. Precisamente promocionarse como la ciudad más segura de México le ha valido ser destino en solo cinco años -de 2015 al 2020- de más de 80 mil emigrantes provenientes de países de los cinco continentes, de todas las entidades del país e incluso de otros municipios yucatecos. La paradoja está en que la seguridad no es el único indicador de calidad de vida de una ciudad, pero sí es el que más vende. Otros indicadores que pueden llegar a ser indispensables para vivir con relativa tranquilidad en una ciudad incluyen la calidad ambiental del espacio público, la existencia de áreas de recreación y ocio, la movilidad urbana, los niveles de contaminación del aire y del agua, el suministro de servicios básicos como la energía eléctrica, el agua, así como los sistemas de salud, educación, entre otros más. El incremento exponencial de la población ha provocado una vorágine inmobiliaria sin precedente. Pequeñas poblaciones cercanas a Mérida (como Cholul, Kanasin, Umán o Caucel (con tradiciones y costumbres centenarias de pronto se vieron rodeadas de interminables fraccionamientos urbanos e incluso de grandes condominios amurallados que han significado miles de hectáreas de deforestación de una milenaria selva baja caducifolia que oxigenaba la ciudad. Este proceso no parece tener freno. Desde el cielo, Mérida pareciera un volcán que hizo erupción y esparció sus cenizas de urbanización a kilómetros a su alrededor. Hay infinidad de consecuencias de este proceso que apenas comienza la gente a percibirlas, como en la teoría de la rana hervida -analogía tan recurrente en temas de urbanismo y medio ambiente- que explica que cuando se coloca una rana en un recipiente con agua hirviendo esta saltaría de inmediato y se salvaría. Pero si se mete a la rana al agua y ésta se calienta de forma gradual, la rana no percibirá el peligro y morirá. Un problema -entre muchos- que amenaza la sostenibilidad de Mérida es el drenaje pluvial y sanitario. En la península de Yucatán no existe ninguna pendiente pronunciada, es decir, toda la península es plana, no hay montañas ni grandes lagos o ríos. Es como una enorme piedra porosa con suelo sumamente permeable. Las reservas de agua están en el subsuelo. Mérida se ha construido sobre este escenario geológico y su expansión ha implicado la impermeabilización del territorio de tal forma que las lluvias torrenciales ponen en jaque a toda la ciudad por la lenta evacuación del agua de las calles. Por otro lado, su condición horizontal del territorio dificulta el desarrollo de un sistema de drenaje sanitario. De hecho, no existe. El sesenta por ciento de las viviendas desechan sus aguas negras mediante sumideros o fosa sépticas, es decir, todo se queda en casa, en el subsuelo. La combinación de aguas negras retenidas, más la lluvia filtrada y la sustracción de agua del subsuelo para uso doméstico no suena una combinación saludable. En cuanto el suministro de energía eléctrica para las grandes ciudades de la península también es un tema complejo. Los incrementos de temperatura inéditos en los últimos meses han propiciado una mayor demanda de energía eléctrica que también ha ocasionado constantes cortes de energía en los sectores más vulnerables de la ciudad. La principal fuente de energía eléctrica en la península es el gas natural proveniente de otras latitudes, lo que implica -además de los altos costos de suministro y generación- una frágil dependencia energética. La península apenas ha comenzado a generar su propia energía mediante plantas eólicas y solares que han surgido a costa de grandes conflictos territoriales que en muchos casos han vulnerado los derechos de los pueblos mayas. Finalmente, la movilidad urbana sigue siendo un tema preocupante en Mérida aun y cuando se ha invertido en un excelente programa de transporte público. Se requiere mucho más para afrontar una emigración que no solo viene decidida a vivir en Mérida el resto de su vida, sino que también viene decidida a continuar con sus hábitos de consumo y de vida propios de lugares insostenibles como es el vivir en condominios privados, ir a todos lados en automóvil, abusar del consumo de agua y de luz; en fin, hábitos que muy probablemente contribuyeron a que sus ciudades de origen sean esas a las que ya no quieren regresar. Quien gobierne la ciudad tendrá que implementar una estrategia que controle la expansión física de la ciudad y redireccione las políticas urbanas hacia un modelo sostenible. Un reto nada fácil, pero no imposible. Queda claro, que la península de Yucatán no soportará los altos índices de urbanización moderna a los que hoy se la está sometiendo.
Limite sur de Mérida
Arranque del programa Bici pública en Mérida
Ciclovías olvidadas a un costado de periférico
Paseo partame*Tomado de El Noroeste Culiacan Sinaloa 29.01.2024.
**Maestro en Arquitectura, Doctor en Geografía y profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Enero 2024
En la búsqueda de “lo patrimoniable”. Reflexiones personales.
Sandra López Villegas*
Estefanía Hernández Cerón**
Como ayudantes de
investigación realizamos tareas que están ligadas a la docencia, además de
apoyar en actividades que promuevan la difusión y preservación de la cultura. En
el marco del Coloquio Internacional Dimensión Simbólica del Patrimonio III, que
se realizó en noviembre pasado en nuestra unidad Xochimilco, se llevó a cabo el
taller “Arte, ciudad y patrimonio” a cargo de la Dra. Liliana Fracasso, con
apoyo de la Mtra. Lis Sánchez cuyo objetivo era que los talleristas
identificaran en lo cotidiano de la ciudad, “lo patrimoniable”. Asimismo,
representar por medio de palabras, sonidos o imágenes un relato subjetivo que
hiciera referencia a lo identificado previamente.
Reflexionando acerca de
los objetivos, pero sobre todo interpretando personalmente el entendido hasta
ese momento de “lo patrimoniable” cada una identifico recuerdos que nos
permitían realizar la actividad. Nuestras memorias y la narrativa que fluyó,
nos impulsaron a decidir integrarnos a una actividad de la que solo estábamos
encargadas de apoyar como parte del comité organizador. Casualmente coincidimos
en que nuestro lugar de origen nos permitía entender el patrimonio. Por un
lado, para Estefanía, la ciudad de Martínez de la Torre, Veracruz, es un lugar
que representa los recuerdos de tradiciones que se realizaban en el quiosco de
la ciudad, sitio que era un punto de encuentro para que hombres y mujeres se
conocieran, actividad que en su momento se consideraba romántica. Partiendo de
este recuerdo, que personas mayores de la comunidad le han contado, ella se
visualizó en los momentos que pasaba sentada en el lugar, las actividades que
realizaba, los momentos que vivió ahí, lo que significó para ella ese lugar y
por medio de la observación realizó un análisis de cómo las tradiciones cambian
generacionalmente dando un significado diferente a cada persona. En el relato
subjetivo realizado, plasmó por medio de dibujos el quiosco de la ciudad y
alrededor actividades que se realizan como reuniones de amigos y familiares,
juegos, comercio, bailes y conciertos que le han dado un sentido distinto a
cada persona que habita en la ciudad y que ha convertido el quiosco un lugar
importante y patrimoniable.
Y por otro lado, Sandra
identificó que Tepecoacuilco, Guerrero ha logrado construir el significado de
patrimonio gracias al sentido de pertenencia que sus abuelos inculcaron en cada
integrante de la familia. Este significado se representó a través de una
secuencia de dibujos que cronológicamente contaban una historia. El escenario
principal tenía elementos característicos de Tepecoa[1] como el cerro de las iguanas
verdes, el puente vehicular que separa a la presa de agua del pueblo, los
caminos repletos de personas esperando el paso de procesiones religiosas y el
famoso quiosco en donde saborear una nieve de arroz puede ser el momento más
relajante del día. A este contexto se sumaron los personajes, en el primer acto
aparecía una numerosa familia que tenía como cabecillas a dos personas, a la
llegada del próximo acto estaba ausente una de ellas junto con la disminución
de algunos miembros, finalmente se marchaba la figura de la segunda cabecilla y
con ello unos familiares más, al término de la secuencia el pase de lista se
redujo a uno. Hay que entender que ese uno no representa a la autora sino a la
memoria que se conserva tras pasar momentos distintos día a día en ese lugar,
esa memoria que permanece y se describe distinto según quien cuente esta
historia.
A partir de reflexionar
colectivamente los productos grupales e individuales concluimos que “lo
patrimoniable” es generado a través de la cotidianidad como menciona la Dra.
Fracasso, además de apoyarse de elementos sociales, territoriales y sensoriales
que identifican a un lugar, la memoria individual y colectiva que se genera a
partir de las vivencias o tradiciones, y en nuestros casos, por medio de lo que
las personas logran transmitir.
*Planificadora
territorial y ayudante de investigación, Departamento de Teoría y Análisis. UAM
Xochimilco.
**Arquitecta y ayudante
de investigación, Departamento de Teoría y Análisis, UAM Xochimilco.
Fotografías de las
autoras.
Enero 2024
Mérida, entre
destellos y penumbra*
Juan Carlos
Rojo Carrascal**
Estimados lectores, estoy de vuelta en este espacio de intercambio y reflexión luego de un año concentrado a una estancia posdoctoral en el Laboratorio de Urbanismo de la Universidad Modelo en la ciudad de Mérida, Yucatán. La estancia continúa por un segundo año donde participo en un proyecto de investigación que promueve la descarbonización del sector transporte en la península de Yucatán mediante propuestas que incluyen la implementación de vehículos eléctricos en el transporte público. Otra línea de acción de este proyecto es la elaboración de tres Planes Integrales de Movilidad Urbana Sustentable para tres municipios yucatecos (Valladolid, Umán y Progreso).
Hay mucho por compartir de lo que esta región del país está viviendo en materia de innovación urbana, particularmente en el ámbito de la movilidad sustentable. Mérida está experimentando cambios importantes, algunos significan ya beneficios tangibles para su población, sobre todo la más vulnerable, otros podrían impactar negativamente en un futuro inmediato. Por ello quiero escribir sobre los destellos y penumbras de la ciudad de Mérida.
Indudablemente, la modernización del transporte público en Mérida es un gran acierto para la ciudad. Tengo poco más de un año que resido en esta ciudad y he sido testigo de una verdadera transformación en materia de transporte público. Personalmente utilicé y sufrí las condiciones de los tradicionales y viejos autobuses. Son ruidosos, tardados y por demás incómodos.
En poco más de un año, la ciudad se ha visto asistida por once nuevas rutas del sistema de transporte público Va-y-Ven que incluye más de 250 modernas unidades -cifra en incremento cada mes-, accesibles para personas en sillas de rueda, con asientos para personas en condición de vulnerabilidad, rack para bicicletas y a bordo cuenta con aire acondicionado, wifi y conexiones USB. El pago se hace previo con una tarjeta y como parte del servicio se tiene toda la información disponible sobre las rutas en una sencilla aplicación donde se informa incluso la hora exacta de llegada del siguiente autobús.
Además de estos innovadores vehículos, recientemente comenzaron a operar las primeras rutas del ietram cuyo sistema es único en Latinoamérica, con una flotilla completa de autobuses cien por ciento eléctricos que circulan silenciosos y elegantes por carriles exclusivos que conectan al centro de la ciudad con las estaciones del Tren Maya y algunos municipios conurbados.
Otro apreciado servicio del sistema Va-y-Ven son las trece rutas nocturnas que circulan durante toda la noche mediante cómodas camionetas Vans con rack para bicicletas que pueden parar en cualquier punto de sus rutas para seguridad de los usuarios y principalmente de las usuarias. Este servicio ha facilitado las condiciones para esa invisible actividad nocturna que en toda ciudad existe.
La tarifa por viaje en este sistema es de 12 pesos, donde un transbordo inmediato cuesta la mitad y un tercer transbordo es gratuito. Esto ayuda a resolver una gran combinación de traslados incluso a municipios conurbados a la ciudad. Además, el sistema tiene tarifa social de 5 pesos para los estudiantes (todo el año, incluso en vacaciones) y los adultos mayores y acceso sin costo a personas con alguna discapacidad. También cabe mencionar la ruta Aeropuerto Centro con tarifa de 45 pesos para todo viajero y 12 pesos para los trabajadores aeroportuarios que en muchas ciudades sufren esta carencia de servicio.
Como podrán apreciar, la transformación es más que un destello y está significando una verdadera revolución de la movilidad urbana en Mérida, aunque eso sí, requiere de un esfuerzo mayor para complementar el beneficio. Las veces que he utilizado el sistema Va-y-ven, paso del destello a la penumbra. Una vez que desciendo del autobús me encuentro con una ciudad hostil para caminar. Los automovilistas cada día se empoderan más del espacio vial y ponen en riesgo constante a la gente de a pie. En esta ciudad hay cientos de pasos peatonales a nivel de banqueta que son solo oportunidades que les racionan a los peatones para cruzar las calles. Los automovilistas siempre se detienen si ven que alguien cruzará la calle por uno de estos cruces. Estas oportunidades nulifican el derecho que por Ley tiene el peatón de cruzar las calles por otra parte, incluso aunque exista un paso de cebra pintado. Esto hace la vida complicada para miles de mujeres, infantes, personas mayores y para la población en general que requieren realizar estos cruces -y con ello arriesgar su propia vida- diariamente.
Por otro lado, las bicicletas son un medio de transporte muy popular en la ciudad de Mérida. Aprecio la gran diversidad de uso que aplican, tanto en los motivos (trabajo, ejercicio, compras, escolares, paseo, etc.) como el tipo de usuario (jóvenes, mujeres, niños y personas mayores, entre otras). Afortunadamente, ni el calor ni las constantes e impredecibles lluvias han sido pretexto para frenar a miles de ciclistas que circulan todos los días del año en una ciudad cuya orografía plana facilita estos desplazamientos. Al respecto, el año pasado el gobierno municipal arrancó el proyecto de bici pública Mérida en Bici que poco a poco va ganando adeptos en un pequeño sector de la ciudad que corresponde a la primera etapa del proyecto. Este noble medio de transporte también está amenazado por la mayor penumbra que Mérida actualmente sufre: El incremento de automóviles en la ciudad. Este tema, da para una segunda parte de esta historia, ya que tiene que ver con otras transformaciones urbanas que realmente ponen en riesgo la calidad de vida, a corto plazo, de las meridanas y los meridanos.
Interior del Va-y-Ven. Fotografía del autor.
*Tomado del Noroeste, Culiacán, Sinaloa 18-01-24
**Arquitecto, Maestro en Urbanismo y profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
ENERO, 2024
Taller
“Derivas urbanas”, un comentario
Kevin Eduardo Vázquez Arroyo*
La tercera entrega del
Coloquio “Dimensión simbólica del patrimonio” realizado a fines de noviembre
pasado en la UAM Xochimilco. consistió en la presentación de veinticinco ponencias
y dos talleres, esta vez a una escala internacional al contar con la presencia
de expositores provenientes de España, Italia y Colombia, así como de universidades
de los estados de Oaxaca, Morelos, Guerrero, Yucatán y la propia institución
anfitriona.
Uno de los dos talleres,
“Derivas urbanas”, a cargo del Dr. Bernardino Líndez Vílchez miembro del
departamento de arquitectura de la universidad de Granada, tuvo lugar en la
sala de seminarios del edificio “R” de nuestra unidad los días 29 y 30 de
noviembre. El Dr. Líndez presentó las dos premisas de su propuesta de una forma
tan transparente como el título del mismo curso. Empezando por el concepto de
“Deriva”, entendido en sentido estricto como un cambio de rumbo imprevisto, un
efecto del azar sobre nuestro destino; y abordado desde el movimiento
situacionista, como el cambio de rumbo deliberado que nos ayuda a reflexionar y
mirar de otra forma lo que vivimos cotidianamente. Lo urbano como aquello que
vivimos día a día en la ciudad.
Después de una reflexión
grupal sobre el tema, por equipo se asignó una tarea muy clara: salir de nuestra
cotidianeidad y registrar en video lo que nos parezca interesante, sin límites
ni reglas. La única condición fue que se entregarán al día siguiente los
resultados para comentarlos entre todos. De los dos equipos que se conformaron
resultaron videos muy interesantes. Por un lado, el primer equipo documentó el
trayecto a pie desde la UAM Xochimilco hasta el cruce con Av. Canal de
Miramontes. Nos mostraron elementos culturales de lo cotidiano en la CDMX como el
colorido de los comerciantes ambulantes, el sonido de las aves revoloteando en
los árboles. Elementos tan surreales como un par de botines acomodados en la
estructura de una cubierta como si se tratara de un encuadre premeditado, el
arte urbano que muchas veces es visible solo para quiénes lo realizan donde un
artista se sobrepone a los demás y así sucesivamente. Otro aspecto interesante
fue que dejaron el audio y la imagen tal cual como la capturaron, dejándonos
escuchar los sonidos de la calle, donde casi como una obra de arte urbano, se
superponen unos a otros, pero al escuchar con cuidado pudimos notar lo
significativos que eran algunos de ellos.
El otro por su parte, decidió
documentar tres trayectos distintos, cada uno con un medio de transporte
diferente. El primero, a bordo de un auto nos mostró lo lento y aburrido que
puede ser un recorrido por el periférico sur debido al tránsito pesado, sin embargo,
pudimos ver ciertas dinámicas comerciales que se dan en estos “no lugares” que
son los bajo puentes y grandes avenidas. El segundo trayecto capturó el espacio
compartido que tiene lugar a bordo de un microbús donde transcurren muchas
cosas a la vez como la conversación entre dos personas, el comercio una vez más
presente, los raperos cada vez más frecuentes y en contraste el paisaje
cambiante que se aprecia desde la ventana. Por último, el tercer trayecto se
dedicó a documentar el metro y sus dinámicas internas donde los usuarios
parecen un reloj suizo sincronizado, todos saben a dónde van y marcan un ritmo
al hacerlo, nos muestra las rarezas que le dan color al recorrido como una
persona que transporta piñatas sobredimensionadas, así como los pasillos del
vagón que se llenan y vacían en puntos específicos que nos dan una idea de los
puntos clave para entender la ciudad, ejemplos hay muchísimos: la universidad,
el zócalo, o la central de autobuses por mencionar algunos.
La
reflexión final del grupo, derivada de la proyección de los dos vídeos, tocó
temas como la memoria colectiva, el paisaje sonoro, el espacio público con sus
diferentes escalas y formas, los no lugares, los ritmos de la cotidianeidad y
lo más importante: aprender a mirar distinto y valorar lo que ignoramos día a
día.
Este
tipo de ejercicios resultan muy valiosos porque nos hacen darnos cuenta de que
la ciudad nos presenta elementos culturales que nos unen y que se han formado
nuestro ambiente urbano a través de los años, que no son pocos.
Así desde nuestra trinchera,
la del diseño, podemos identificar los múltiples niveles de incidencia en los
que participamos y en los cuales podemos mejorar la calidad de vida y el
derecho a la ciudad.
*Estudiante de la Maestría en Reutilización y es en la Maestría en Ciencias y Artes para el Diseño. UAM Xochimilco.
Enero 2024
*Arquitecto y estudiante de la
Maestría en Reutilización del Patrimonio Edificado. UAM-Xochinilco.
Patrimonio y realidad
aumentada: Notre Dame y la crónica de su restauración
Aldo
Alberto Ordaz Salas*
“But
you have to think that Notre Dame will be gone one day…”
—
Before Sunset (2004)
Mientras recorren el río Sena,
Céline y Jesse tienen una plática sobre la historia de Notre Dame y como el
tiempo había logrado preservarla a lo largo de los siglos y las guerras. Jesse
le cuenta la historia de cómo al final de la Segunda Guerra Mundial los
alemanes habían dejado la catedral llena de explosivos para demolerla una vez
que se retiraran y entraran los ejércitos aliados a la ciudad, sin embargo, el soldado
que había quedado encargado de comenzar la detonación no fue capaz de hacerlo
por la belleza arquitectónica del edificio. Céline entonces le pregunta sobre
la veracidad de esta historia, a lo cual Jesse responde que en realidad no lo
sabe, pero que siempre le había gustado. Ella le da la razón diciéndole que era
una gran historia, pero también le recalca el hecho de deber estar conscientes
que Notre Dame algún día desaparecerá.
Este extracto de la película Before
Sunset (2004) pareciera ser un presagio del incendio acontecido el 15 de abril
de 2019 que conmocionó al mundo por el daño ocasionado a uno de los hitos
arquitectónicos más importantes de Europa (Fig. 1). Después del siniestro, la
recaudación millonaria de fondos y una infinidad de propuestas arquitectónicas
para su restauración comenzaron los trabajos de consolidación de la Catedral
parisina, los cuales podemos revisar cronológicamente en la exposición de
realidad aumentada Notre-Dame en México. Visita Aumentada, traída a
México por Grupo L’Oreal, Histovery, L’établissement public chargé de la
conservation et de la restauration de la cathédrale Notre-Dame de Paris y el
Museo Franz Mayer.
Al ingresar, la sala nos
recibe con un vestíbulo en donde se nos proporcionan tabletas electrónicas
llamadas Histopads que acompañan nuestra experiencia de realidad
aumentada, al mismo tiempo que escuchamos el replicar de las campanas de la
catedral y conocemos los 850 años de historia que la preceden. La curaduría ha
sido organizada de tal manera que podemos dar saltos en el tiempo por medio de
20 módulos virtuales con código QR que nos explican las etapas más relevantes
de Notre Dame y su contexto histórico. El primero de ellos comienza el 15 de
abril de 2019, haciendo una cronología, hora por hora, del incendio, las
acciones de salvamento ejecutadas por los cuerpos de emergencias, la evacuación
de reliquias y los bienes muebles que se encontraban en riesgo durante el
incendio.
Posteriormente en los
siguientes 6 módulos podemos dar un salto temporal hasta 1163, año en el que se
colocó la primera piedra de la catedral. Esta parte de la exposición resulta
sin duda interesante ya que cada uno de los módulos tiene un propósito
particular; algunos nos cuentan el proceso de financiamiento por parte de la
monarquía y los señores feudales del medievo mientras que otros nos explican de
forma clara y concisa, desde sus orígenes, los oficios de la madera, el hierro,
la piedra y la cantería que acompañaron su fundación a lo largo de los siglos.
El recorrido continúa con módulos enfocados en el proceso medieval, la
implementación de vitrales como el rosetón occidental construido entre los
siglos XII y XIII, las estatuas de los 25 reyes de Judea en la fachada oeste o
la consolidación del coro y la nave principal, entre otros. (Fig. 2 y 3),
Más adelante, los seis módulos siguientes se enfocan en la Notre Dame del siglo XIX, las secuelas del abandono después de la revolución francesa, el proceso de coronación de Napoleón, su consecuente intervención por parte de Viollet le-Duc y todos los elementos implementados que se mantuvieron constituidos hasta 2019. Finalmente, el recorrido nos regresa al presente explicándonos cómo han sido los trabajos de reforzamiento y restauración llevados a cabo desde 2020 (Fig. 4), las partes y metodologías involucradas en el proceso de restauración además de las acciones que se pretenden llevar a cabo de cara al 2024 cuando concluya la intervención y reabran las puertas de la catedral al público.
A lo largo del recorrido
podemos encontrarnos con maquetas tanto de los talleres de herrería y
carpintería de la época medieval, así como también de la desaparecida aguja
implementada durante las intervenciones del siglo XIX (Fig. 5). De igual
manera, podemos rescatar las fotografías en gran formato, los mapas e
ilustraciones de Paris que nos permiten tener un amplio panorama de todo el
contexto histórico de la catedral.
Como arquitectos, esta nueva
mecánica de exposiciones puede ayudarnos a regenerar nuevos vínculos en los que
podamos entablar un lenguaje con el patrimonio y su consecuente valoración por
medio de las herramientas digitales, especialmente para las nuevas
generaciones. Del mismo modo, resulta interesante observar durante la
exposición cómo adultos y niños no necesariamente involucrados en la
conservación del patrimonio viven su propia experiencia a partir de lo que puede permitir la realidad
virtual.
Todas las nuevas herramientas
digitales implementadas durante la exposición sin duda pueden significar un
futuro referente para la difusión del asunto patrimonial al público en general.
Notre-Dame en México. Visita Aumentada nos da la oportunidad de comprender
la temporalidad de un edificio, su pasado, presente y futuro.
Los trabajos en Notre Dame van
encaminados por su escala, fondos e importancia histórica a ser la restauración
del siglo, sin embargo, como arquitecto surgen algunos cuestionamientos acerca
de las decisiones tomadas y aplicadas para la reconstrucción de los elementos
de madera en la cubierta. La Carta de Venecia nos indica que “los elementos
que reemplacen partes inexistentes deben integrarse armoniosamente, pero
distinguiéndose claramente de los originales, a fin de que no se falsifique el
documento artístico o histórico”, sin embargo, para este proyecto se tomó
la decisión de recrear prácticamente todos los elementos de la cubierta de
madera a partir de cientos de troncos enterizos de roble. Este hecho primero
que nada contradice puntos fundamentales de algunas teorías de conservación
además de que contrasta con la situación ambiental actual a nivel mundial.
Norman Foster, por ejemplo,
compartió en aquellos años su visión acerca de la decisión tomada a partir de
abordar como ejemplo la historia de cambio y renovación de muchas catedrales a
lo largo de los siglos, que, al ser deterioradas por diversas causas, se utilizó
en la mayoría de los casos la tecnología de construcción de la época de
restauración sin caer en replicar la original evitando así llegar al falso
histórico. Sin embargo, este hecho de utilizar la tecnología actual no
significa tampoco aplicar algunas de las tantas propuestas que caían en el
absurdo por su complejidad y ruptura con la formalidad del edificio. A lo que
trato de llegar es que la solución técnica se pudo haber encontrado en un punto
medio, quizás si de utilizar madera, pero que esta tuviera un tratamiento
actual que evitará la tala de tantos árboles en pro de la causa ambiental y de
contrastar los nuevos elementos de los originales, exponiendo así la cronología
de la catedral por medio materiales que se vuelven una cicatriz que cuenta la
historia del edificio.
Es un hecho que la
arquitectura tiene vigencia, que probablemente un día se cumpla el presagio de
Céline y que Notre Dame, al igual que muchos edificios que hoy consideramos
patrimoniales, desaparezcan eventualmente. Sin embargo, al difundir su
importancia utilizando medios interactivos que atraigan al público en general,
es probable que estemos dando un paso hacia adelante en la conservación y
valoración del patrimonio edificado, buscando siempre el ideal colectivo de su
resguardo y cuidado a partir de su relevancia arquitectónica, histórica y
cultural para poder heredarlo a futuras generaciones.
La exposición estará abierta
al público hasta febrero de 2024 y de manera paralela, a lo largo de estos
meses, se llevarán a cabo ciclos de conferencias, charlas y talleres sobre la
conservación del patrimonio en colaboración con la Escuela Nacional de
Restauración y Museografía (ENCRyM).
Diciembre 2023
*Arquitecto y estudiante de la Maestría en Reutilización del Patrimonio Edificado.UAM-Xochimilco.