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XXVII Congreso Panamericano de Arquitectos / Expo Obra Blanca

XXVII Congreso Panamericano de Arquitectos / Expo Obra Blanca


Marco Antonio Cruz Velázquez*

 

Para los estudiantes de arquitectura, uno de los desafíos más inquietantes es enfrentar la incertidumbre que surge al acercarse al mundo laboral. La transición de la teoría a la práctica genera en muchos una sensación de vulnerabilidad, especialmente cuando perciben que su preparación académica podría no ser suficiente para afrontar los retos que impone el ejercicio profesional. Este temor, común en diversas áreas pero especialmente notable en la arquitectura debido a su complejidad y especificidad técnica, lleva a muchos jóvenes a cuestionarse su capacidad de insertarse adecuadamente en el mercado laboral y, en consecuencia, a buscar herramientas que los ayuden a sentirse más seguros y preparados.

 

En este contexto, los eventos como exposiciones, congresos y conferencias se convierten en puentes esenciales que facilitan el paso de estudiante a arquitecto. Estas actividades ofrecen un espacio de aprendizaje complementario, en el cual los estudiantes pueden acercarse al mundo real de la arquitectura desde una perspectiva práctica y actualizada. Además, los eventos ofrecen una plataforma para la creación de redes de contactos, algo fundamental en la carrera de arquitectura. Los estudiantes pueden interactuar con profesionales, colegas y empresas del sector, lo cual no solo amplía su visión de la disciplina, sino que también les abre puertas para futuras oportunidades laborales o de colaboración en proyectos.

 

En el XXVII Congreso Panamericano de Arquitectos, desarrollado del 14 al 17 del pasado mes de octubre en Expo Santa Fe. Se abordaron temas cruciales que contribuyen a expandir la visión profesional de los arquitectos, especialmente en el ámbito de la planificación y la intervención urbana en grandes ciudades. Una de las ideas centrales fue la responsabilidad que tiene el arquitecto de trascender el diseño de estructuras aisladas y asumir una perspectiva integral que considere la interacción de cada edificio con su entorno inmediato y con la ciudad en general. Este enfoque busca que el arquitecto no solo piense en la función del edificio en sí, sino en cómo este contribuye al tejido urbano y social de la ciudad.

 

Uno de los proyectos destacados en este congreso fue el proyecto UVA Orfelinato, ubicado en Medellín, Colombia. Este proyecto es un claro ejemplo de cómo un diseño bien planificado puede transformar y mejorar una comunidad. Se trata de una intervención que integra el espacio público y privado, concebido como una gran pieza de mobiliario urbano. El diseño promueve la interacción social y la creación de un entorno agradable para los habitantes y visitantes de la zona. Al adoptar una visión que mezcla los límites entre arquitectura y espacio urbano, el proyecto UVA Orfelinato se convierte en un punto de transición entre la ciudad y la arquitectura, en donde los ciudadanos pueden disfrutar de un espacio que responde a sus necesidades y genera un ambiente accesible y armonioso.

 

Simultáneamente, en el marco de este congreso, se llevó a cabo la expo Obra Blanca, un evento que, aunque se enfoca principalmente en presentar las últimas tendencias en acabados, materiales y técnicas de construcción, también incluyó conferencias dedicadas a resaltar la importancia de crear espacios no solo funcionales, sino también sensoriales.

 

En estas charlas se discutió cómo el diseño arquitectónico puede y debe estimular los sentidos, reconociendo a la arquitectura como una forma de arte. Los espacios arquitectónicos tienen el potencial de evocar emociones y de influir en el bienestar de las personas, y esta capacidad muchas veces queda relegada en favor de la funcionalidad estricta. Con esta orientación, los arquitectos son invitados a reflexionar sobre el impacto de sus diseños en la sociedad, promoviendo un ejercicio profesional que entienda a la arquitectura no solo como construcción de edificios, sino como una contribución al bienestar humano y a la cultura urbana.


 




Noviembre 2024

 

*Estudiante de arquitectura, UAM Xochimilco.

 

Mextrópoli 2024, un llamado de actualización a los temas abordados desde la academia.

Mextrópoli 2024, un llamado de actualización a los temas abordados desde la academia.

 

Mextrópoli 2024, un llamado de actualización a los temas abordados desde la academia.

 

Oscar David Bastida Espinosa*

Edgar Fabián Martínez Castillo**

 

 

El concurso, una de las tantas posibilidades que la profesión ofrece para los recién egresados de la licenciatura en arquitectura y también, una de las razones de ser de varios de los proyectos presentados durante el ciclo de conferencias de Mextrópoli 2024, llevado a cabo del 20 al 23 de septiembre pasado, en donde ha quedado demostrado que esta posibilidad desde la arquitectura ofrece grandes oportunidades a la creatividad para desenvolverse y a su vez, ofrecer soluciones a problemas sociales.

 

A continuación, recuperamos algunos de los ejemplos mostrados durante este ciclo y seleccionados por los temas en común que abarcaron: las ruinas, la reparación y los concursos de arquitectura. La razón de enfatizar únicamente en estos proyectos surge desde la visión que un recién egresado de la licenciatura en arquitectura de la UAM-X tiene de la profesión, al ser los concursos, una posibilidad de la que poco se trata desde el ámbito académico y que ahora, ha sido reafirmada la gran oportunidad que puede significar para posicionarse en un ámbito tan competitivo.

 

El primer ejemplo se trata de la arquitecta italiana catalana Benedetta Tagliabue, quien plantea el concepto de reparar la ciudad por medio de arquitectura que “acepta”. Uno de los proyectos que ejemplifican el concepto es el concurso internacional para el Campus de la Universidad de Fudan ubicado en Shanghái, China, donde se mantiene una unidad funcional y visual correspondiente al campus hermano de Fudan, el cual, acepta su papel dentro del entorno urbano que lo rodea generando un sentido de fluidez y conexión. Un referente también de la conexión y relación es el arquitecto brasileño Paulo Tavares, quien además, postula el concepto de arquitectura que repara, en el cual, el entorno y el proyecto son una unidad que nos permiten por un lado la restauración del paisaje y por otro, ver la vegetación como parte de las ruinas mismas.

 

Por su parte y representando a México, el arquitecto Manuel Cervantes plantea una arquitectura desde el hedonismo, convirtiéndola en iterativa para gestar proyectos a la medida de cada individuo, como ejemplo está el proyecto de vivienda social KON-TIGO/Acapulco, pensado y proyectado en beneficio para los damnificados del huracán Otis de categoría 5, mismo que se convirtió en uno de los más devastadores en la historia del Pacífico. Fueron afectadas 250 mil familias que serían privadas de su hogar y servicios básicos, esto generó la necesidad de ayudarlas en el menor tiempo posible, por lo que se optó por utilizar un sistema prefabricado que permite la rápida construcción de la vivienda.

 

Finalmente, y como cierre estelar, la arquitecta francesa Anne Lacaton presentó el trabajo que se desarrolla en el despacho desde un mantra de transformar para reparar, en el cual, enlista varias ideas donde se propone no demoler, sí transformar y también densificar la arquitectura existente. Junto al francés Jean-Philipe Vassal obtendría el premio Pritzker del año 2021. Sus proyectos de vivienda se enfocan en inmuebles existentes en los cuales se omite la demolición y se opta por la expansión de los mismos, esto por medio de jardines de invierno y balcones que apoyan a generar comunidad entre los residentes. El proyecto Grand Park Burdeos, que más tarde sería ganador del premio Mies Van der Rohe, está compuesto por 3 bloques con 530 viviendas rehabilitadas sin la necesidad de desalojar a los habitantes, esto con el objetivo de hacer más amplios, accesibles y sostenibles los espacios sin sufrir aumento en el alquiler de la propiedad.

 

El Festival Mextrópoli 2024 de la revista Arquine, destacó el papel de temas fundamentales que desde la academia son poco tratados y pueden significar una plataforma clave para que los profesionales, incluidos los recién egresados, puedan demostrar su capacidad de abordar problemáticas complejas de la actualidad, con creatividad, innovación y trabajo en equipo. Los proyectos presentados subrayan cómo la participación en concursos puede permitir explorar soluciones que promueven la reparación y transformación del entorno sin romper con su historia y contexto.

 








Octubre 2024

 

*Pasante de arquitectura, UAM Xochimilco.

 

**Arquitecto por la UAM Xochimilco, maestro en Reutilización del Patrimonio Edificado y docente en la misma institución.

Mamani y el espejo de la modernidad

 

Mamani y el espejo de la modernidad

Javier Caballero Galván*

 

Cruzar el espejo que la modernidad nos ha impuesto, no parece ser una alternativa viable para los pueblos que ven en él su propia imagen devaluada. Sin embargo, el arquitecto aymara Freddy Mamani, nos demuestra a través de sus edificios y de su enorme creatividad, que no sólo es posible atravesarlo sino estrellarlo en nombre de la dignidad.

 


Freddy Mamani es un arquitecto, ingeniero y constructor aymara que decidió traspasar el “espejo” de la modernidad. Un acto que, desde mi perspectiva, es el resultado lógico de la resistencia que ha ejercido un pueblo al que a sangre y fuego se le ha intentado grabar en el rostro el signo de la subordinación. Hoy, sino de manera general, muchos indígenas bolivianos se colocan delante de este “espejo” para mirarse en la lucha y recordar que no se puede vivir sin dignidad. Por ello los edificios que Mmani diseña y construye, conmueven e impactan, justo porque se está delante de una afrenta espacializada; una obra que desafía no sólo al paradigma arquitectónico promovido por la academia, sino a toda una ideología que ha intentado convencernos de que aceptar el lugar en el mundo que la modernidad nos ha asignado, es el único horizonte posible. Se trata sin duda de un manifiesto que no puede pasar desapercibido, justo porque señala asertivamente la descentralidad del lugar de enunciación dominante hasta ahora localizada en el sujeto moderno.

Este “espejo” al que nos referimos, es una metáfora interesante del efecto ontológico que ha producido la modernidad. Como sabemos, el proceso de imposición civilizatoria europea que ha operado en el territorio americano durante más de 500 años no sólo ha consistido en la explotación de la naturaleza y de la fuerza de trabajo local, sino que ha construido un sistema social perfectamente articulado sobre la base de un sujeto “superior”. Me refiero al sujeto moderno, a esa abstracción conceptual que se materializa a través del color de la piel, del dato sexual, del dato cultural o religioso y que permite controlar sus dividendos. En este sistema, el sujeto moderno es “superior” per se, y no existe mayor explicación; todo aquel que no sea moderno, es inferior y no hay forma de modificar este principio elemental.

Aunque hoy puede parecernos completamente absurdo, las prácticas sociales contemporáneas nos desmienten y nos demuestran que se trata de un principio vigente. Una permanencia extraordinaria porque la tesis por sí misma es sumamente frágil: ¿por qué este sujeto es superior? ¿Por qué su superioridad óntica tiene como base el dominio material? ¿Por qué es superior el color de piel blanco? ¿Por qué el arte burgués, blanco y masculino es mejor que la “artesanía” indígena? Así que sabiendo que preguntas tan ingenuas cimbran con facilidad el edificio de una organización social absurda, se optó por construir un referente marginal que fuera consciente de su propia irrelevancia existencial. En otras palabras, se produjo un “otro” automáticamente inferior, al que no se tuviera que estar convenciendo de ello: que simplemente lo fuera y lo supiera.

La estrategia se fue encontrando gradualmente en el proceso mismo de modernización, pues se descubrió que, a los sujetos no europeos, no blancos, no hombres y no burgueses se les podía extraer con facilidad su propio trabajo; una acción que los vaciaba y los dejaba sin contacto con el mundo que producían. La enajenación fue y ha seguido siendo, el principal instrumento de la colonización y del proceso de aculturación más eficiente, justo porque se trata de un fenómeno que pone delante de los explotados el “espejo de la modernidad”, es decir,  la devolución de una imagen devaluada y fragmentada de sí; una imagen que los coloca por debajo de aquel ser inexplicablemente “superior” que los flagela y les impedía comprender por qué es este el lugar que les corresponde. Este efecto especular ha generado con el tiempo la frontera que separa la zona del ser de la del no-ser, si gustamos remitirnos al pensamiento de Fanon, o bien, a la línea abismal, que escinde la existencia relevante de la no existencia, si preferimos recurrir al pensamiento de De Sousa Santos. En cualquiera de ambos, el “espejo” es un dispositivo de control que bloquea la mirada hacia adentro y hacia afuera, y produce un sin sentido que impide comprender que existen dos zonas. Y es que justamente de eso se ha tratado la estrategia, de impedir que el que está del otro lado de la línea (el marginado y excluido) sea incapaz de concebir tanto su lugar de enunciación como la posibilidad de trascenderlo.

La arquitectura es por ello un ejemplo excelente de este proceso. Por un lado, es una actividad que depende completamente de la especialización técnica y artística; y por el otro, se trata de la materialización de los códigos que el sistema de exclusión reproduce. En efecto, los trabajadores que la hacen posible dejan de sentirla como suya porque sin saberlo son despojados de los códigos necesarios para hacerlo; espacio sin significado es un espacio lleno de nada. La ilegibilidad de lo habitable produce la extrañeza que es constitutiva de ese “otro” moderno.

Ahora bien, ¿de qué forma estos códigos son sustraídos? ¿existe forma de evitarlo? Un factor necesario para ello podría ser evitando que los productores sean despojados de su trabajo, cosa que se antoja compleja dentro del modo de producción capitalista. Pero existe un atajo que bien podemos promover, a saber, la responsabilidad académica, la obligación de concientizar y concientizarnos del efecto que causa la rigidez del paradigma disciplinario, esto es, de una práctica que se niega a reconocer que existen otros saberes y otros valores que la forman; narrativas que pretenden negar la diversidad de la arquitectura porque no se aceptan las historias, tradiciones y estilos de vida que se encuentran fuera de la modernidad.

En este sentido, la academia arquitectónica puede ser tan severa como las demás, pues concibe una sola forma de producir su objeto de estudio y no admite ni variaciones ni confusiones. Y es comprensible porque mucho le ha costado sistematizar un oficio que de alguna manera no ha dejado de serlo; porque la arquitectura nació siendo eso, un oficio que poco tiene que ver con la formación rigurosa y técnica que se impone en las aulas y en los tratados.

Tenemos que comenzar por reconocer que la propia academia se ha encargado de ir marginando a los trabajadores de un conocimiento que antes les pertenecía y que dominaban a partir de la estructura de su vida cotidiana. Se sustrae el saber popular y se le da una base “científica” para modernizarlo y legitimarlo ante un gremio que no puede pensarse más allá de su propia “especialización”. De esta manera, al que antes era el artífice de la producción espacial, hoy se le otorga el estatuto de neófito o más radical, de ignorante.

Mamani sufrió este revés a pesar de haber pasado por la Universidad Mayor de San Andrés, ya que, incluso habiendo estudiado ingeniería y posteriormente arquitectura, se le relegaría del gremio porque a decir de los “especialistas”, el arquitecto aymara tiene una lógica bidimensional no espacial, y en consecuencia genera fachadas como si estuviera trabajando con textiles. Según éstos, nada que ver con el arte de crear “espacio”. Sin embargo -lo que este ignora- es que el “espacio” es otro en la marginalidad constitutiva, tiene otra forma en la zona del no-ser, y esto es justo la que Mamani acarrea en sus criterios de diseño.

La modernidad pronto supo que eso podía ser un problema y de alguna manera se obligó a trabajar con un conocimiento sistematizado en el lugar de “todos”, en el espacio público, pues ese“otro” no podría ejercer su “inferioridad” si los códigos en las ciudades seguían siendo producidos desde su “extraña” zona. La arquitectura homogénea capaz de aniquilar el factor cultural en el que se reproduce esa otredad, comenzó a realizarse con el argumento de la necesidad de vivienda masiva. La maqueta con la que soñaba incansablemente Le Corbusier y toda la Bauhaus, comenzó su diatriba. La ciudad moderna, concebida no en la forma de vida de la gente ni en los modos de organización comunal, sino en el restirador de algún urbanista sacado de la Escuela de Chicago, comenzó a funcionar como un espejo de dimensiones descomunales que se ha encargado de devolverle a los habitantes no urbanos una imagen de atraso y subdesarrollo, y un sentimiento de exclusión a todas las personas hacinadas en las zonas conurbadas (“coincidentemente” donde se encuentra la zona del no-ser).

En este sentido, la academia ha creado y difundido las tramposas etiquetas de “arquitectura vernácula”, “autoconstrucción” o “arquitectura popular”, para intentar encapsular a todas aquellas producciones espaciales que no nacen de lo que Bolívar Echeverría llamó el “estado de partitura”, es decir, esa región temporal en el que la idea, organizada y racionalizada bajo cánones específicos, aún no se materializa.

En consecuencia, la arquitectura que produce la gente y que tiene la virtud de formarse en comunión con el territorio, con las condiciones naturales y culturales específicas de su tiempo -la que podríamos llamar verdadera arquitectura orgánica-, es vista como un residuo histórico que arroja a todos sus habitantes y productores a la vitrina del museo patrimonial. Y es en esta línea donde se sitúan todos los detractores de Mamani, pues resulta intolerable para ellos saber que el “espejo” -por un instante- dejó de funcionar: el alarife aymara que estudió arquitectura decidió avanzar hacia este y estrellarse contra él, y entonces supo que su trabajo tenía valor; Ddecidió hacerse consciente de su lugar de enunciación. Por supuesto, Mamani no produce ni una arquitectura orgánica -en el sentido definido con anterioridad-, ni una arquitectura ajustada a los cánones académicos. ¿Qué es entonces lo que crea? ¿Cómo entender o leer la sintaxis visual que nos propone este artista?

Como mencionamos, Mamani dejó de ver su imagen devaluada en el “espejo” y sin proponérselo, se imaginó del otro lado; soñó -y así lo demuestran sus creaciones- con una modernidad aymara, con una forma de hacer arquitectura tardomoderna en El Alto, Bolivia. Y tal y como se exige en la formación arquitectónica en cualquier parte del mundo, innovó una morfología espacial que no tiene parangón.

Concibió el cholet, nombre peyorativo que combina la palabra chalet -vivienda unifamilar construida con madera característica de la campiña alpina- con la palabra cholo -nominación discriminatoria que recibe la población urbana con ascendencia indígena-, y que, en palabras del propio Mamani, decidió aceptar como acto de reivindicación. Comenzará de esta forma a conocerse su obra la cual será el resultado directo de localizarse del otro lado del “espejo”. Desde luego, no pensemos que con ello Mamani está cuestionando o poniendo en tensión a la modernidad capitalista; tampoco está pretendiendo modificar la forma en que se produce la arquitectura contemporánea. El cholet es el resultado de una pulsión que según nos explica Lefebvre, yace contenida en la realización del proceso de enajenación.[1]

La clave, desde mi perspectiva, es que Mamani no abandonó el concepto de la decoración; por el contrario, mantuvo -con base en la arquitectura de Tiahuanaco- el binomio inseparable de objeto-ornamento. Una fórmula que curiosamente también fue escindida durante el proceso de modernización, porque la decoración, justo a finales del siglo XIX en Europa, comenzó a considerarse como un añadido y una sobreposición completamente prescindible; una escisión perturbadora que me atrevo a afirmar no forma parte del sistema de conceptos que rige la estética de casi todos los pueblos premodernos. Pero la civilización moderna lo arranco después de su fase barroca y decidió internarse en el oscuro pasaje de la funcionalidad.

Para el siglo XVIII, el clérigo y matemático veneciano Carlo Lodoli, ya había comenzado a abogar por una arquitectura racionalista libre de la seducción sensorial que pregonaba el barroco contrarreformista; una arquitectura generada únicamente a partir de su función y carente de elementos ornamentales que para él no tenían ninguna utilidad. Pero será con el arquitecto austriaco Adolf Loos, que quedarán asentadas las bases de la expulsión del ornamento que ha permitido clasificar a todas la producciones espaciales y culturales fuera de Europa, como atrasadas. Loos incluso sentenció que el ornamento era un delito, y que la decoración había dejado de formar parte de la cultura europea, de la civilización y del futuro.

En este sentido la obra de Mamani se vuelve sumamente provocativa, y estresa a todos los arquitectos/as formados bajo la guadaña de la modernidad; la estridencia del color y la profusión de elementos que encuentran su razón y finalidad dentro del sistema que la obra misma propone, no tiene forma de ser juzgada y/o entendida. Por ello se etiqueta Mamani de “fachadista”, porque a decir de ellos, sólo agrega elementos en la fachada sin alterar la calidad del espacio interior. Pero el arquitecto aymara piensa en otra cosa, porque justo esta decoración que usa de manera tan categórica es la parte invisible de la pulsión de esa forma natural que la enajenación continuamente está tratando de aniquilar. Una pulsión que un día vence y desvela la potencia del trabajo no enajenado, aquel que le pertenece al trabajador, y que, al hacerse consciente de ello, modifica la forma en que se mira en el “espejo de la modernidad”.

La dignidad con la que Mamani diseña, debería ser un aliciente no sólo para todas las personas que consideran que su forma de imaginar el mundo es inocua, sino sobre todo para un gremio que peca de soberbia y que mucho podría hacer si decidiera incluir entre sus paradigmas la imaginación, la resistencia y la diversidad.

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*Estudiante del Doctorado en Ciencias y Artes para el Diseño, UAM-X.

Referencias:

 

Echeverría, B. (Ene-Jun 2006). “Lefebvre y la crítica de la modernidad”. Veredas. Vol. 7 (12) pg. 33-37

 

 



[1] En su texto “Lefebvre y la crítica de la modernidad”, Bolívar Echeverría explica que el concepto de enajenación en Marx puede dejar de ser entendido como un concepto acabado; como si el capital, en su proceso de reproducción, le sustrajera el trabajo al sujeto de una vez por todas y para siempre, y decidiera depositarlo en el objeto. Lefebvre -nos dice Echeverría- nos obliga a comprender que la enajenación es más un acontecimiento que un destino, algo que tiene que estar ocurriendo permanentemente porque el valor de uso generado por el mundo de la vida, se renueva siempre. “La enajenación está siempre aconteciendo porque la forma natural siempre está reviviendo y siendo subordinada, subyugada por la forma de la valorización, por la acumulación de capital, por el valor valorizándose.” (Echeverría, 2006, pg. 36).


JUNIO,2024

El Trazo Semanal, 15 años y la incertidumbre del relevo generacional en CyAD

 


Alejandro Ochoa Vega*

 

Pues resulta que se cumplen 15 años de este medio de difusión de temas de diseño, como periódico mural y blog, con el apoyo inicial de mis amigos y ex alumnos  Fernando Minaya, Pamela Vicke, y mi área de investigación, Procesos Históricos y Diseño (PHyD) del Departamento de Métodos y Sistemas (MS), como respaldo. Un esfuerzo que nace de un interés personal añejo, por el valor de las notas periodísticas, y hemerográficas en general, las cuales he recapitulado por años y que seguro no me alcanzara la vida para organizarlas, digitalizarlas y compartirlas en números futuros de El Trazo Semanal (TS).

Después al emigrar Fer y Pame a la UAM-A, mis alumnos de servicio social han sido claves para llegar a este aniversario. No obstante, con todo y que hubo apoyo de la Dirección hasta marzo de 2020 para su impresión y que pudiera crecer con nuevas vitrinas, que hacen al TS visible en casi toda la Unidad, la pandemia detuvo su versión impresa por dos años, y al volver, la nueva gestión de CyAD cerró la oficina de Vinculación Externa (donde se imprimía) y han sido PHyD y MS los que han hecho posible que sobreviva, aunque con una periodicidad quincenal, y ya no semanal. El contexto interno de la División, Unidad y UAM en general, así como el externo nacional e internacional, hace difícil mantener un esfuerzo académico, que, aunque muy modesto, si requiere un apoyo mínimo. Me detendré en lo más local y próximo, como reflexión breve sobre mi visión de CyAD en la actualidad.

Es evidente que la generación de profesores que estamos en CyAD, nacidos entre 1941 y 1955, incluso más grandes que participararon en la creación de la UAM, con nombres como, por mencionar algunos, Alberto González Pozo, Roberto Einbenschutz, Emilio Pradilla, Blanca Ramírez, José Ángel Campos, Rodolfo Santa María, Concepción Vargas, Jorge Andrade, Enrique Bonilla, Bruno de Vecchi, Vicente Guzmán, Víctor Muñoz, Horacio Sánchez, Juan Oliveras y el que escribe, o ya están en proceso de jubilarse, o lo haremos en pocos años. Las dos siguientes generaciones, los nacidos entre 1956 y 1970 y la de 1971 y 1985, como Pablo Quintero, Dulce García, Carmen Ramírez, Luis Guerrero, Carlos Mercado, Javier Soria, Haroldo Alfaro, Martha Flores, Gonzalo Becerra, Juana Martínez, Sonia Orozco, Alejandro Tapia, Luis Andrade, Felipe Moreno, Jorge Pacheco, Roberto Padilla, Jaell Duran, Homero Mendoza y Gerardo Álvarez entre otros, o más jóvenes y que incluso ya tienen varios años como temporales pero con gran compromiso, como Guadalupe Morales, Cesar Herrera y Edgar Martínez. Todos ellos serán los responsables de encabezar CyAD los próximos diez, quince años o más.

El panorama es muy complejo e inestable, debido a los recortes presupuestales, que han hecho que la UAM destine alrededor del 90% de sus recursos en pagar salarios. Aunque hay una paradoja en la burocracia universitaria, cuando generalmente se dice que “no hay recursos para nuevas plazas”, sin embargo, se sabe que en CyAD están atoradas por diversas razones, plazas de personas que se han retirado o fallecido, y que tienen años sin convocarse. Un problema que afecta, tanto a la investigación como a la docencia. Otras limitaciones, es que algunos de los profesores que ya ganaron una plaza, los procesos para promoverse a una categoría mayor se han endurecido demasiado, por no decir burocratizado en extremo, aunque no pocos ya tengan el grado de doctorado, varios años en la docencia, y con productos de investigación de gran calidad.

Me pregunto si estas nuevas generaciones, podrán construir condiciones académicas adecuadas dentro de sus posibilidades, que seguro por disposición y calidad no habrá problema, pero ante los retos y limitaciones de nuestra universidad y país, vaya que no será fácil. Por lo pronto esta la incertidumbre de que México nos espera a partir del próximo 2 de junio y 1 de noviembre, si habrá continuidad de una transformación que no se reconoce, o un regreso a políticas que demostraron en demasía, su incapacidad para reducir las grandes desigualdades. Estaremos atentos, desde otra trinchera, los mas “viejos”, de ese proceso que depara nuestra realidad actual. Entre tanto, El Trazo Semanal, publicara algunos números impresos por lo que resta de año, manteniendo abierto su blog, hasta que “el cuerpo aguante”. Gracias a todos los que lo han hecho posible.

Vaya que México es muy distinto al de 2009, cuando se colgaron los primeros Trazos… y no se diga al de 1974, cuando se fundo nuestra querida UAM.


*Arquitecto, profesor investigador de la UAM Xochimilco y editor de El Trazo Semanal. .


Mayo, 2024

 

Conocer y reconocer a las mujeres en el diseño

Conocer y reconocer a las mujeres en el diseño

 

Conocer y reconocer a las mujeres en el diseño

Dulce María García Lizárraga*

 

La exposición “Diseño en femenino. México 1940-2022” se puede visitar en el museo Franz Mayer hasta abril 16 de este año. Tuve la oportunidad de asistir a la inauguración -en la que poco pude apreciar, por la gran cantidad de gente- y por segunda vez, a la visita guiada por Ana Elena Mallet, una de las curadoras de la exposición y gran conocedora del diseño mexicano quien ha publicado libros y realizado la curaduría de las más recientes exposiciones de diseño; la anterior “Una modernidad hecha a mano” en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).  De inicio, debo decir que me parece más acertada la curaduría de “Diseño en femenino”, además de contar con más espacio, la selección y disposición de objetos con vitrinas, y otros elementos hacen que se aprecien más. Otro aspecto importante es borrar las fronteras entre artesanía y diseño, en repensar la tradición, incluso en la muestra van apareciendo alternadas.

Muy acertado es el hecho de incluir diseños de 15 estados del país, y romper la hegemonía de la ciudad de México, así como diferentes procesos y propuestas de materiales, incluyendo los bio materiales como alternativas a los plásticos, o la pieza “acércate” creada para su percepción por aromas de Izaskun Díaz. Lo primero que encontramos al entrar a la sala, es por un lado el texto introductorio, y al frente un foto-mural con las fotos de las participantes, en donde se explica la dificultad de conseguir algunas imágenes, ¡tal es la invisibilización! El recorrido, a manera de línea del tiempo, pero con flexibilidad, inicia en los años cuarenta del siglo pasado, con tejidos, bordados y joyería, entre otras técnicas que las mujeres podían realizar en la esfera doméstica.

Lugar destacado tienen algunos de los diseños de Clara Porset, como iniciadora del diseño industrial en México. En diseño gráfico se muestran trabajos de las olimpiadas del 68, y propuestas muy atractivas de diseño editorial y animación. Encontramos otras diseñadoras conocidas, como Beatrice Trueblood y Azul Morris en diseño gráfico, María Aurora Campos Newman, y las contemporáneas como Cecilia León de la Barra, Frida Escobedo, y las más jóvenes como Lucía Soto y Taina Campos, entre muchas otras en diseño industrial y campos afines, así como colectivos. Se trata de una convivencia entre generaciones, aunque algunas de las pioneras ya no se encuentran físicamente reconocemos su legado, de ahí el conocer y reconocer a tantas diseñadoras abriendo caminos y otras posibilidades en diseño, que cuestionan los roles de lo femenino y lo binario. Es de esperar la publicación, catálogo o libro de esta exposición.

 



Fotografías compartidas por la autora.





*Arquitecta y profesora investigadora de CyAD-X.

 


Marzo, 2023

 

 

El diseño en situación de emergencia

Brenda A. Sánchez Hernández* 

Durante los últimos años se han visto terribles desastres climáticos en diversas zonas del planeta; fenómenos meteorológicos extremos.  En todo el mundo, millones de personas han perdido sus patrimonios y seres queridos como resultado de terremotos, inundaciones, sequías, incendios, huracanes y tormentas cada vez más frecuentes y peligrosas. 

Foto: Tommy Trenchard/Oxfam. Tomada de:oxfam.org

El cambio climático que se produce a nivel mundial incrementa el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos. El aumento de la temperatura del aire y del agua provoca un aumento del nivel del mar, potentes tormentas, fuertes vientos, sequías e incendios más intensos y prolongados, y precipitaciones que dan lugar a inundaciones. Las pruebas son evidentes y las consecuencias, devastadoras. (OXFAM 2020, 7 abril).

Sabemos bien que estos desastres son inevitables y representan un costo elevado para los sitios afectados, su impacto es mayor para la población que los sufre y que no está preparada para estos desastres, solo queda prevenirlos antes de su llegada y el diseño puede ser una fuente de apoyo en estos casos.

 

¿Como ayudan las disciplinas del diseño en situaciones de emergencia?

Propagación de información sobre desastres.

Imagen ¿Qué hacer en caso de huracán? Tomada de :Twitter protección civil.

En primera instancia se requiere de medios adecuados para informar a los habitantes sobre la prevención de los desastres naturales. Los habitantes deben estar prevenidos en caso de que se suscite cualquier fenómeno natural.

Hoy en día gracias a la tecnología es más fácil tener información sobre lo que sucede, basta con tener un dispositivo electrónico para mantenerse al tanto. La disciplina de diseño gráfico es de suma importancia en la divulgación de información que sea llamativa para la población en riesgo. La propagación de información a la población es de gran utilidad para tener un plan de contingencia y prevenir los desastres, además se genera interés sobre el tema y se da a conocer los riesgos en un desastre natural.

Viviendas temporales container Onagawa.

Foto container modificado para su utilización. Tomada de: arquitectura viva.

En el caso de la arquitectura, proveer un refugio después de un catastrófico evento es de suma importancia, se plantean distintas opciones que sean confortables para las víctimas. Un gran ejemplo es la solución que se dio como refugio a las victimas tras el terremoto de 2011 en la ciudad japonesa de Onagawa. La ciudad costera, con 10.000 habitantes, sufrió serios daños tras el terremoto y tsunami de ese año, dejando 3800 de sus 4500 casas dañadas.

Ante la falta de viviendas después del terremoto, el arquitecto Shigeru Ban, financiado por el gobierno, montó todo un plan estratégico para la construcción de viviendas temporales, y diseñó un edificio realizado con containers para el alojamiento temporal de los damnificados. Si bien, estas viviendas son de carácter temporal, existe la intención de que puedan ser reutilizadas en caso de futuras catástrofes y así no perder toda la inversión en materiales, mano de obra y organización que ha significado montar este complejo de viviendas.

Foto conjunto de viviendas. Tomada de: El mundo.es

Camas anti-terremotos.

Los seres humanos cada vez buscamos la manera de sentirnos seguros y a salvo en caso de algún problema, como los terremotos que son uno de los desastres comunes en algunas regiones del planeta y que provocan pérdidas materiales y humanas, esto nos lleva al siguiente ejemplo de diseño en caso de emergencia. Los terremotos con más víctimas suelen ocurrir de noche, cuando la gente está durmiendo en sus casas, no les da tiempo a salir, o no se dan cuenta de lo que ocurre hasta que ya es demasiado tarde. Por esa razón el inventor Dahir Insaat ha creado unas camas anti-terremotos que se convierten en búnkeres de acero en cuestión de segundos. Consiste en una especie de cama-búnker que nos ayudará a sobrevivir en caso de derrumbes, e incluso a vivir por un tiempo dentro de ella, gracias a que en su interior cuenta con lo necesario en caso de una emergencia de este tipo.

Se trata de varios conceptos de camas individuales o de matrimonio, que se pliegan sobre si mismas para introducir a los ocupantes en el interior de un búnker de hierro en apenas un par de segundos, cuando hay un sismo. Esta estructura metálica resiste golpes, caídas, y elementos como el agua o el fuego. (Pascual, J. A. 2019, 17 enero). Si bien no es una solución muy económica, puede ser de mucha ayuda en zonas donde los temblores son muy recurrentes.


Gracias a las soluciones que se plantean, y a la rápida respuesta para el apoyo a las víctimas y damnificados causados por los catastróficos eventos, ahora existen más opciones de ayuda a la población. En este sentido el diseño y sus creadores han creado soluciones muy importantes. Muchos de los desastres no siempre se pueden controlar rápidamente, pero si se pueden prevenir y toca a las diversas instancias involucradas poner de su parte, para no lamentar tantas pérdidas humanas y materiales.

Imagen referente a cama anti terremoto. Tomada de computer hoy.

Referencias:

- OXFAM. (2020, 7 abril). 5 desastres naturales que reclaman medidas contra el cambio climático. Oxfam International. https://www.oxfam.org/es/5-desastres-naturales-que-reclaman-medidas-contra-el-cambio-climatico

- Gordon, K. (2017, 14 septiembre). En Construcción Noticias: Viviendas de emergencia de Shigeru Ban post-desastre en Japón. ArchDaily México. https://www.archdaily.mx/mx/02-111342/en-construccion-noticias-viviendas-de-emergencia-de-shigeru-ban-post-desastre-en-japon

- Pascual, J. A. (2019, 17 enero). Estas camas anti-terremotos se convierten en un búnker de acero. Computer Hoy. https://computerhoy.com/noticias/life/estas-camas-anti-terremotos-convierten-bunker-acero-360739

 Octubre 2021

*Pasante de arquitectura, UAM Xochimilco.

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Desde las universidades y más aún las públicas tenemos mucho que aportar en temas relevantes y actuales como los que se abordan en este seminario. En Ciencias y Artes para el Diseño, en los últimos años hemos realizado distintas actividades sobre discapacidad y diseño: dos diplomados, jornadas y talleres de sensibilización hacia la discapacidad, así como trabajos académicos en las licenciaturas e investigaciones en posgrado y actualmente se encuentra en proceso de consolidación el “Programa Universidad Accesible”, en el que participamos profesores investigadores de las tres divisiones de la Unidad Xochimilco y de otras unidades de la Universidad Autónoma Metropolitana.  

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