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Dron. La fotografía aérea en arquitectura. Por Fernando Minaya Hernández

Dron. La fotografía aérea en arquitectura. Por Fernando Minaya Hernández
En la arquitectura y el urbanismo se han visto en los últimos años el desarrollo de tecnologías para el proceso del proyecto, que con anterioridad eran muy costosas. Una de ellas se relaciona con el uso de drones, esencialmente en los ámbitos de la fotografía. Hoy en día se ha popularizado por despachos el uso de esta aeronave no tripulada, principalmente para la toma de fotografías desde el aire, brindando así una nueva visión del proyecto y la realidad construida en la arquitectura y la ciudad. Fotografías ortogonales, panorámicas, oblicuas, vistas de planta de conjunto, entre otras, son las posibilidades que se pueden desarrollar y aplicar en las disciplinas del diseño, sumado a ello secuencias de video con calidades y características que alcanzan, y en algunos casos, superan a cualquier cámara de mano de uso comercial ya sea de video o fotográfica.

Realidad virtual en arquitectura. Por Fernando Minaya

Uno de los principales trabajos que realiza el arquitecto como parte de su disciplina, es la representación grafica de sus proyectos arquitectónicos. Esta práctica es antiquísima, desde aquellas perspectivas bidimensionales realizadas por los egipcios para ejemplificar la idea del espacio hasta las utilizadas en nuestros días como la perspectiva axonométrica. Estos métodos implican un trabajo a mano y habilidad artística con el objetivo de representar en la realidad, a través de un dibujo, el espacio y las formas geométricas.

En los últimos años, con la utilización de programas computacionales podemos crear modelos tridimensionales de propuestas arquitectónicas, entre otros diseños, y que cada vez son más recurrentes y usados en concursos de arquitectura y, sobre todo, en los trabajos académicos en la formación de arquitectos; por ello, es relevante la enseñanza de estas tecnologías en la universidad, esencialmente en la formación de arquitectos y diseñadores.

Las herramientas computacionales para generar modelos virtuales de los proyectos son variadas, desde los programas basados en las plataformas CAD (Computer Aided Desing) y BIM (Building Information Modeling), hasta los más avanzados como Digital Proyect de Gehry Tecnologies, 3D MAX y MAYA, ambos de Autodesk. Estos programas son ayudados en muchas ocasiones por plugins (sub-herramientas que mejoraran la calidad visual de los gráficos 3D) y están dedicados a mejorar radicalmente la luz, la sombra, los materiales, las formas en las superficies, entre otras. Los ejemplos de estas sub-herramientas pueden ser V-ray para Max o RenderMan de Pixar (productora de películas animadas y también de programas para modelado por computadora) para Maya.
De lo anterior surge la necesidad de enseñar y aplicar estas nuevas herramientas (ni tan nuevas pero sí con grandes innovaciones en los últimos años) desde la formación de arquitectos. La educación sobre estos paquetes computacionales debe partir de un enfoque utilitario, ya que sólo son instrumentos para incrementar las capacidades expresivas y de representación de las propuestas de los proyectos arquitectónicos o de alguna otra disciplina del diseño. Por ejemplo, Digital Proyect de Gehry Tecnologies es un programa basado en el BIM, la cual es una plataforma que puede establecer las primeras ideas de un proyecto, a través del dibujo tradicional 2D de planos, y a su vez conforma el modelo 3D y, con ello, podemos extraer los cortes del proyecto y, lo mejor de todo, cuantifica el volumen y áreas de los principales materiales, así como el cálculo de los costos directos de un proyecto arquitectónico. También, realiza perspectivas 3D, planos conceptuales, maquetación, entre otros productos necesarios para la compresión y promoción del diseño. Otro software, es el RenderMan de Pixar que ayuda en gran medida, a la realización de perspectivas y animaciones hiperrealistas en las propuestas en arquitectura, como si fuesen fotos o secuencias reales de los proyectos, mostrando sus posibilidades espaciales y formales, tal y como lo podemos ver en la película de El Origen de Christopher Nolan (2010).

Pero a todo esto surge la pregunta: ¿y para qué?, pues son herramientas de gran ayuda en el proceso proyectual y en la actualidad, todo arquitecto o diseñador que sea parte de esta nueva generación de programas, lo utiliza en su trabajo y le permite competir ante los despachos más importantes a nivel nacional e internacional. Aún con esa exigencia del mercado laboral y los altos costos en software aplicado al diseño, esas herramientas las podemos encontrar desde versiones gratuitas hasta precios por debajo de los reales para estudiantes acreditados. Por ello, es importante que las universidades en México aborden estos temas, ya que implican diferentes alternativas para producir, no mejores proyectos, ya que estos solo serán producto del conocimiento, capacidad y habilidad del diseñador, sino de poder lograr mayor eficiencia y presentación de los proyectos en arquitectura, con énfasis en lo visual. Por ello, se concluye que la enseñanza de herramientas computacionales para el diseño, es necesaria para enfrentar el mercado laboral en la actualidad, si no se quiere tener alcances limitados comparados con los estándares internacionales, y dejar en desventaja al profesional del diseño ante nuestra realidad global.

Junio, 2012.

Aspectos ecológicos de la construcción con tierra. Por Luis Fernando Guerrero Baca

Aunque las estructuras construidas con tierra cruda tienen una larga historia en todo México y en nuestros días siguen siendo habitadas por mucha gente, son despreciadas por considerarse un símbolo de pobreza y atraso. Por esto, día con día somos testigos de su demolición y substitución por edificios hechos con materiales industrializados, que se consideran más prestigiados, a pesar de su alto costo, su rápido deterioro y su nocivo impacto ambiental.

No es fácil convencer a la gente de la singularidad de las estructuras térreas ya que, como hay tantas y aparentemente son tan fáciles de hacer, se piensa que no tiene sentido conservarlas. Así, sus habitantes las alteran o destruyen sin remordimiento e incluso, a veces, con cierta satisfacción por pensar que su reemplazo por obras “modernas” es una forma de progreso.

Sin embargo, en muchos países desarrollados desde hace varias décadas se han dado a la tarea de recuperar las formas tradicionales de construir con tierra cruda y se llevan a cabo modernas obras de todo género y tamaño.

Paradójicamente, en la mayoría de nuestras regiones en las se conserva una gran variedad de inmuebles de adobe, bajareque o tapia, y donde incluso siguen activos muchos artesanos que conocen las tradiciones para su construcción, no se reconocen sus cualidades ni son motivo de estudio.

Se tiene la falsa idea de que las obras de tierra no son resistentes pero la realidad es que existe una inmensidad de ejemplos de edificios que han sobrevivido desde hace tres o cuatro milenios, lo que es la mejor prueba de su durabilidad.

Pero no se trata sólo de un asunto de arquitectura del pasado, de recuperación de las tradiciones o de pretender que la gente viva como en la antigüedad. El planteamiento consiste en conservar y revitalizar la construcción con tierra para poder aprender las técnicas que han sido utilizadas en el pasado, no para repetirlas por motivos románticos sino para incorporarlas a las necesidades de la vida cotidiana. De este modo se podrá evitar que el mundo se siga contaminando y los recursos naturales destruyendo.

Se sabe que el 40% de la generación de residuos —muchos de ellos muy contaminantes— provienen de la construcción. Del mismo modo, cerca del 40% del CO2 que contamina el aire y que incide en el cambio climático se deriva de la fabricación industrial de materiales constructivos.
En cambio la edificación con barro crudo es la más ecológica porque para hacerla se utiliza uno de los componentes que más abundan en la corteza terrestre, cuyos sistemas de extracción y transformación son sumamente sencillos y no contaminan en ninguna de sus fases.

Los procesos constructivos utilizan la fuerza humana y el nivel tecnológico requerido para su elaboración o reparación es muy sencillo, por lo que los usuarios pueden realizar ambas tareas sin problema.

Asimismo, debido a la capacidad que tienen las arcillas para intercambiar agua con el medio ambiente, así como la masividad de las paredes, los espacios se vuelven muy confortables tanto en zonas frías como calurosas.

Y por último, al terminar su vida útil, la tierra puede ser reciclada para edificar nuevamente o, simplemente reintegrarse a la naturaleza sin contaminarla.

Es necesario hacer todo lo posible para conservar la arquitectura de tierra que aún pervive, y para recuperar la tradición de su construcción. Ambos elementos son parte de nuestro patrimonio cultural e identidad. Pero no sólo eso, su valoración va a permitir que las generaciones futuras se den cuenta de sus cualidades económicas y ecológicas de manera que cada día podamos ver más obras nuevas hechas con tierra, con lo que se elevará la calidad de vida de sus habitantes y se podrá prever un mejor futuro para todos.

Febrero, 2012