En el
marco del evento académico Panorama de la Arquitectura Latinoamericana: Centro
América y El Caribe dedicado a los países Costa Rica y Puerto Rico, realizado
los días 30 de septiembre y 1 y 2 de octubre en la UAM Xochimilco; se
presentaron los arquitectos Bruno Stagno y Andrés Mignucci, asimismo se
inauguró una muestra gráfica de su obra. Este encuentro entre arquitectos
invitados y la comunidad universitaria, particularmente de la carrera de
arquitectura, nos permitió conocer dos maneras de entender y practicar esta
disciplina; por un lado el respeto al pasado y la integración de la obra
contemporánea y, por otro, la arquitectura como resultado lógico de la
comprensión del medio natural que habitamos.
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Despertar del sueño mundialista. Por Gerardo Alvarez Montes
En el transcurso del último mes y de manera
simultánea al desarrollo del XX Campeonato Mundial de Fútbol Brasil 2014,
nuestros representantes populares –políticos y gobernantes, locales y
federales- han tenido bajo su responsabilidad la discusión y aprobación de reformas
estructurales en materia energética, en telecomunicaciones y de relevantes
proyectos en el sector de transportes, sin embargo esto se ha realizado de
forma selectiva y discrecional ante la sociedad.
Porque convenientemente esta toma de
decisiones ocurre en un momento en el cual la atención pública se concentra más
en las expresiones, acciones, héroes y tragedias del estadio que en su trascendencia;
ya que se soslayan los alcances y efectos que tales cambios pueden traer a
nuestra sociedad. En este sentido el historiador Lorenzo Meyer señala: “…esta
situación lo que muestra es lo contrario a la alta política, están haciendo la
política más baja posible, una política indigna, indigna incluso de ellos
mismos –de los políticos– ya no del país, que desde luego es indigna para
nosotros…”.1
Y debido a que en los medios de comunicación
aún prevalecen las noticias derivadas de la justa mundialista, se ha
comunicado, de manera discreta, la
puesta en marcha de algunos proyectos de infraestructura que tendrán gran
trascendencia para nuestra ciudad, entre ellos, el nuevo aeropuerto de la
Ciudad de México, la ampliación de la Línea 12 del STCM y el Tren Interurbano
México-Toluca. Por ello es importante retomarlos en este espacio para
conocerlos, difundirlos y contribuir a su debate. En esta oportunidad me
refiero al proyecto del “nuevo” Aeropuerto de la Ciudad de México.
Desde el nueve de febrero de 2014 se anunció
a la opinión pública el proyecto de inversión para la creación del nuevo
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) 2 , su ubicación ha sido pensada
en la zona Texcoco y la escala del proyecto depende de la negociación de
terrenos, sin embargo se pretende que para el año 2018 la nueva terminal inicie
operaciones y cuente con 4 pistas y una terminal para dar servicio a 30
millones de pasajeros 3. El plan también señala que para el año 2060 el nuevo
aeropuerto crecerá a seis pistas y dos terminales para atender 60 millones de
pasajeros, garantizando así una viabilidad de más de 40 años.
En primera instancia, se anunció para la
primera etapa, una inversión de al menos 50,000 millones de pesos, incluyendo
los costos de las vialidades y de la infraestructura secundaria necesaria para
ponerlo en marcha, y en una segunda etapa se invertirán otros 20,000 millones
de pesos. Sin embargo, el Secretario de Comunicaciones y Transportes ha señalado
que el costo de esta obra rebasará los 120 mil millones de pesos, y que formará
parte de los 340 proyectos estratégicos planteados en el Programa Nacional de
Infraestructura (PNI 2014-2018) 4.
Actualmente el proyecto está en etapa de
revisión por el despacho de consultoría en ingeniería ARUP en coordinación con
la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y con la Presidencia de la República,
se espera que el dictamen final de las propuestas se dé a conocer durante el
segundo semestre del 2014, muy posiblemente en este mes de julio.
Las propuestas de diseño están integradas por
equipos de arquitectos mexicanos y extranjeros con experiencia en diseño y
construcción aeroportuaria, entre ellos, Fernando Romero – Foster &
Partenrs; Legorreta + Legorreta – Rogers Stirk Harbour & Partners; Serrano Arquitectos
– Zaha Hadid Architects; TEN Arquitectos de Enrique Norten – Skidmore, Owings
& Merrill (SOM); Teodoro González de León – TAX de Alberto Kalach; Grupo Sordo Madaleno;
Francisco López Guerra – Pascall &Whatson; y por último Bernardo Gómez Pimienta
– Gensler.
No se cuenta con mucha información de los
proyectos debido a que los despachos participantes firmaron un acuerdo que les
impide divulgar información durante 12 años, sin embargo han trascendido en diversos
medios impresos algunas imágenes de los proyectos presentados por Fernando
Romero – Foster & Partners y de TEN Arquitectos – SOM.
En tiempos como en el que actualmente se
viven, donde la toma de decisiones es acompañada de una fuerte carga política,
¿No sería deseable conocer toda la información y alcances de las propuestas
para esta nueva infraestructura, en aras de mayor transparencia?, ¿Cuáles son
las medidas de impacto ambiental y planeación urbana que eviten un mayor
deterioro de esta zona del lago de Texcoco?, ¿Qué consideraciones se están
tomando para evitar nuevos conflictos sociales que impidan de nueva cuenta la
realización de una obra de estas características?, ¿Qué fin tendrán las
instalaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito
Juárez, una vez que haya concluido su ciclo de servicio en el 2018?.
Esperemos que una vez terminado el sueño mundialista y de vuelta a la
realidad mexicana, este y otros cambios en materia de comunicaciones y
transportes arrojen cosas positivas para nuestra ciudad y no sólo sea el
banquete de unos cuantos.
Propuesta pare el Aeropuerto de la Ciudad de
México de TEN Arquitectos y Skidmore, Owings & Merrill (SOM). Fuente:
Diario Excélsior, Sección Nacional.
Julio 2014
Tele-ciud@d. Por Gerardo Álvarez Montes
Los
primeros cien días del gobierno de Enrique Peña Nieto nos han dejado dos
importantes iniciativas de reformas constitucionales; la primera de ellas es la
Reforma Educativa, acompañada del espectáculo mediático generado por la
destitución y proceso judicial de Elba Esther Gordillo, dirigente vitalicia del
Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE); y la segunda es
la Reforma Constitucional en Materia de Telecomunicaciones, presentada el
domingo 10 de marzo pasado.
La
propuesta de reforma al sector de telecomunicaciones está conformada grandes
rasgos por cuatro ejes rectores:
1)Introducción del derecho de los
mexicanos al libre acceso a los servicios de telecomunicaciones, banda ancha y
radiodifusión, así como las adecuaciones necesarias para garantizar el derecho
al acceso a la información y de libertad de expresión.
2)Creación de órganos con autonomía
constitucional para abordar los temas de competencia, telecomunicaciones y
radiodifusión; asimismo la creación de un organismo público para proveer el
servicio de radiodifusión, sin fines de lucro, en cada una de las entidades
federativas; y la creación de juzgados y tribunales especializados en estos
temas.
3)Dotar de instrumentos adecuados para
fomentar una competencia efectiva en ambos mercados.
4)Licitación de dos cadenas nacionales de
TV y la creación de una nueva red propiedad del Estado para brindar servicios
de telecomunicaciones.
Sin
duda alguna la reforma generagrandes expectativas entre muy variados sectores e
intereses, pero los alcances de esta propuesta van más allá del tema financiero
o cuestiones técnicas propias del espectro radioeléctrico.
El
solo hecho de elevar a rango constitucional el acceso a la información ya los
servicios de telecomunicaciones como un derecho de todos los mexicanos, puede
verse como un paso adelanteen la exigencia que diversos grupos sociales han
planteado para la democratización de los medios de comunicación, o bien
mediante iniciativas ciudadanas como Libre Internet para Todos, cuyo propósito
es que el internet sea un derecho que, sin afectar intereses comerciales, se
materialice sobre todo para las personas de menores recursos, los estudiantes y
las comunidades más aisladas.
Sin
caer en falsos triunfalismos, es necesario no perder de vista el desarrollo de
la discusión parlamentaria, así como la promulgación y publicación de la ley
reglamentaria que haga operativo este derecho.En caso de consolidarse esta
propuesta y desde la perspectiva urbano arquitectónica, ¿Cuál sería su impacto
en la vida urbana actual?; pensemos que si gran parte de las actividades que
realizamos hoy en día, por medio del intercambio cara a cara, pudiéramos
realizarlas de forma eficaz y segura a través de dispositivos móviles,
smart-tv’s conectadas a la web o por medio de la computadora; muchos de los
desplazamientos que hasta ahora nos son necesarios e ineludibles podrían quedar
en segundo término.Incluso podrían gestarse nuevas formas de trabajo desde
casa, escuela oplaza pública, no vinculadas necesariamente al desplazamiento
físico, con ello se modificarían considerablemente los problemas de movilidad
de nuestras ciudades.
Asimismo,
la aparición de nuevas funciones y modelos de actividades generan nuevos
espacios y nuevas tipologías, ¿Qué transformaciones sufriría el espacio público
al endosarle esta tarea?.Pensemos
también en ¿Cómo será la integración de estas tecnologías en la estructura
urbana?, ¿Esto podría acarrear más problemas de imagen urbana?, ¿Estaríamos
ante la proliferación de antenas de transmisión colocadas indiscriminadamente
en las azoteas de edificios y casas, como cualquier anuncio publicitario
espectacular?.¿Cuáles debenser las estrategias para la implementación de estas
nuevas infraestructuras y redes (tele-puertos, fibra óptica, redes Wi-Fi) que
nos permitan ordenar y revelar la organización física de la nueva tele-ciud@d?
Imaginar
¿Cómo será la ciudad del futuro? es un acto que me remite a la película clásica
de Fritz Lang, Metrópolis(1927); sin embargo pensar y explorar como van a
evolucionar nuestras ciudades frente a estas propuestas del Estado mexicano y
las necesidades que de ellas se deriven, es una tarea obligada de los
profesionistas ligados a la ciudad y su desarrollo; particularmente para los
arquitectos y urbanistas debe ser un ejercicio de creatividad e ingenio, una
oportunidad para visualizar la ciudad que queremos y merecemos.
Marzo,
2013
El Grito... Por Gerardo Álvarez Montes
En los últimos meses los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana han sido el tema central de un sin número actividades sociales, culturales, políticas, económicas e incluso deportivas; el Bicentenario –al igual que el 12 de diciembre, navidad, año nuevo y otras muchas celebraciones– se suma ya a la larga lista de pretextos para interrumpir las labores cotidianas y como lo escribe Octavio Paz en El laberinto de la soledad... Cada año, el 15 de septiembre a las once de la noche, en todas las plazas de México celebramos la fiesta del Grito; y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año...
Esta ceremonia será la oportunidad idónea para que le pueblo se entregue al festejo, a la juerga y al exceso en aras de la patria, la celebración del bicentenario deja de ser fin, conmemoración de los acontecimientos históricos que marcan el inicio de la construcción de la nación; y se transforma en medio, en souvenir, en campaña publicitaria, en marketing político y mercantilista, que lo mismo vende suites de hasta 240 mil pesos para presenciar la fiesta del bicentenario –la más cara de la historia– , funciones de boxeo, torneos de fútbol, automóviles diseñados específicamente para tan importante ocasión, monumentos y obras faraónicas inconclusas que en poco o nada mejorarán la vida de la gente, o campañas y estrategias gubernamentales con tintes aspiracionales en voz de la actriz famosa o del director técnico de la selección nacional de fútbol en turno, con el objetivo -ese sí muy claro- de disimular, maquillar y ocultar las graves desigualdades, carencias, violencia y otras problemáticas que la nación vive cotidianamente, según Nicolás Maquiavelo, “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”.
La primera vez que se conmemoró el grito de independencia fue el 16 de septiembre de 1812, etapa histórica en la que aún se libraba la lucha armada, este acto fue realizado en la población de Huichapan por Ignacio López Rayón quien registró en su diario de operaciones militares lo siguiente:
"Día 16 .- Con una descarga de artillería y vuelta general de esquilas, comienza a solemnizarse en el alba de este día el glorioso recuerdo del grito de libertad dado hace dos años en la Congregación de Dolores, por los ilustres héroes y señores serenísimos Hidalgo y Allende..."
Al año siguiente, José María Morelos y Pavón incluyó el punto 23, en el documento Sentimientos de la Nación, donde solicita la conmemoración del 16 de septiembre, aunque la introducción del grito en la noche del 15 de septiembre empezó a registrarse a mediados del siglo XIX. De cualquier forma el objetivo de dicha celebración era preservar el recuerdo del día en que se inició el movimiento libertario y el reconocimiento a sus iniciadores. ¿Qué tan vigente es este objetivo, cuando el sistema educativo del país esta reprobado por la OCDE?; ¿Cuántos mexicanos ostentan los conocimientos suficientes como para nombrar a los múltiples personajes y los acontecimientos históricos que se generaron en esta larga gesta, más allá de los héroes nombrados en el acartonado discurso presidencial, en los libros de texto oficiales o en las series históricas televisivas?
Desde luego no podemos ser ingenuos, este acto solemne a través del tiempo se ha transformado en una forma de manipulación de las masas, de control social y de legitimación del Estado frente al pueblo, a través de conceptos como identidad, patria y nación se utilizan y manipulan ideales, actitudes y tradiciones comunes, se construyen héroes, batallas, mitos, monumentos, festejos, instituciones y organizaciones políticas que dominan la vida de las mayorías. En gran medida el festejo del grito de independencia es para el político lo que para el clérigo la celebración de la misa, donde se reafirma el dominio y el control de la diócesis.
Así entonces el grito de independencia es fiesta, es exceso, es revuelta, donde el grito del individuo y sus problemas se funde en un grito colectivo que lo reabsorbe, es catarsis, es una válvula de alivio, es aún “cuerda de salvación” de la cual pende un estado fallido, sin proyecto de nación y orgulloso de ser mexicano...
Septiembre, 2010.
Movilidad. Una arista del desarrollo sustentable. Por Gerardo Álvarez Montes
Actualmente el 50% de la población humana vive en zonas urbanas y se espera que para el 2025 este porcentaje se incremente al 75%, es decir que tres de cada cuatro habitantes vivirán en núcleos urbanos, de los cuales 2000 millones de personas habitarán en países en vías en desarrollo con múltiples problemas de acceso a servicios básicos, empleo y transporte; ésta situación podría generar zonas urbanas altamente conflictivas que incidirán fuertemente en la destrucción ecológica global. Ante este panorama el Desarrollo Sustentable (que promueve satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas propias) se consolida como un principio básico para todas las actividades del ser humano en aras de de alcanzar un desarrollo armónico que mejore las condiciones de vida de los seres humanos, asegure un uso responsable de los recursos naturales y evite o minimice los daños ambientales.
Por ello resulta lógico y urgente el estudio y solución de los problemas medioambientales de las zonas urbanas y en particular de los problemas de movilidad y accesibilidad de las ciudades, ya que los automóviles y la planeación urbana basada en los vehículos son responsables de muchos de los males urbanos que nos aquejan ( contaminación, congestión vehicular, problemas respiratorios, estrés, pérdidas económicas traducidas en horas-hombre de trabajo perdidas en el tráfico, dependencia a las fuentes de energía fósil no renovable y la subutilización de sistemas de transporte alternos entre otros), pero más grave resulta la falta de visión en el diseño urbano al permitir que el desarrollo de las ciudades gire entorno al automóvil favoreciéndolo mediante criterios dimensionales y geométricos, olvidándose de la escala humana y condenando a los peatones a un segundo plano en el diseño de las ciudades pese a que la gran mayoría de los ciudadanos no conduce o ni siquiera tiene acceso al coche: niños, ancianos, discapacitados entre otros.
Es necesario un planteamiento urbano integral que no sólo se limite a desincentivar el uso del coche particular y fomente el transporte público masivo, la circulación peatonal y en bicicleta, se requiere ir más allá y reducir la necesidad de usar cualquier medio de transporte, para ello se deben poner en marcha estrategias de planeación que incluyan tejidos urbanos compactos con variadas mezclas de usos de suelo , de modo que los espacios donde realizamos nuestras actividades estén situados a distancias cómodas para el desplazamiento a pie o en bicicleta, que se contemple también densidades altas para justificar sistemas transporte público masivo y eficiente, la incorporación de infraestructura de telecomunicaciones (que reduzca la necesidad de traslados), el reordenamiento de los sistemas de transporte público y su reconversión a sistemas de transporte no contaminante mediante uso de energías alternativas; todas estas estrategias deben compatibilizar la movilidad y accesibilidades con la necesidad de preservar el medioambiente y el patrimonio construido de nuestras ciudades.
Recientemente el Gobierno del Distrito Federal hizo público el modelo de financiamiento que se ocupará para la construcción del Tranvía del Centro Histórico de la Ciudad de México, para este proyecto pagará mensualmente 60 millones de pesos a la empresa que gane la licitación, es decir 720 millones de pesos al año, durante un periodo de 25 años lo que da una cifra aproximada a los 18000 millones de pesos al término del proyecto de prestación de servicios del tranvía ( nueve veces el costo estimado para la construcción del sistema que asciende a 2000 millones de pesos). Independientemente del oneroso y criticable costo de este nuevo sistema de transporte público, esperemos que esta no sea una estrategia aislada y se acompañe de un sistema de aparcamientos aledaños al perímetro “A” del centro histórico que reduzca considerablemente el acceso a coches y autobuses en él, o la creación de nuevas calles peatonales y de coexistencia vehicular y peatonal, y la recuperación de plazas y jardines como sitios de encuentro libres de la contaminación ambiental y sonora propias de los automotores.
Esperemos pues que esta nueva alternativa de transporte público nos acerque cuando menos en el tema de la movilidad a una ciudad más sustentable.
Febrero, 2010
La Nana. Generadora de movimiento y arte. Por Gerardo Álvarez Montes
Abordar el rescate del patrimonio industrial en nuestro país resulta paradójico, si consideramos que somos un país que requiere de una creciente industrialización para que nuestra población acceda a mejores condiciones de vida, más desconcertante es que la misma industria destruye los testimonios de su propio desarrollo en aras de mayores beneficios económicos olvidándose del compromiso de valorar, preservar y transmitir de la mejor forma posible el basto patrimonio industrial que el país posee.
Muestra de este patrimonio es el inmueble conocido como “La Nana ”, edificio de arquitectura industrial, obra del arquitecto Genaro Alcorta creado en 1908, cuyo origen se relaciona con la historia de los servicios de transporte eléctrico de la Ciudad de México a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, etapa en la que este sistema de transporte evolucionó del llamado tranvía de tracción animal o de mulitas (que sirve hasta 1932) al primer sistema electrificado de tranvías inaugurado en 1900 bajo la concesión otorgada por el gobierno mexicano a la Compañía Limitada de Transportes del Distrito Federal, empresa encargada de la generación de energía eléctrica y transporte electrificado en la capital.
La función que le dio origen a este inmueble fue la de ser una subestación de rectificación de energía eléctrica para alimentar la red de tranvías de la ciudad, que trabajaban con motores en serie alimentados con un voltaje de 600 volts, este papel de “alimentadora” le otorgó el sobrenombre de “La Nana ”; mismo que se le dio a otras subestaciones que estaban ubicadas estratégicamente, entre ellas las subestaciones de Tlalpan, Indianilla y Mixcoac, todas cumplían con esta tarea. A partir de los años 50’s el crecimiento del sistema de distribución y demanda de energía requirió de aumentar la densidad de carga de los circuitos de distribución, por lo que fue necesario utilizar una tensión de distribución más elevada, con ello las subestaciones que trabajaban con equipos de 3 y 6 (KVA) se sustituyeron paulatinamente, condenando a las “Nanas” a la obsolescencia y el olvido a finales de los 60’s.
Tras décadas de abandono, en 1994 “La Nana ” se transformó en el “Nuevo Salón México”, con el fin de garantizar la conservación del bien inmueble se le otorgó al edificio un nuevo uso para continuar con la tradición popular del baile de salón en México, y rememorar el original Salón México ubicado a unas cuadras de este inmueble sobre la misma calle de Pensador Mexicano, inaugurado en 1920 y conocido como “La Catedral del Baile” o “El Marro”, este espacio se distinguió por atraer a los mejores bailadores de vals, fox trot, paso doble, tango y danzón; en su época de mayor auge el salón tenía amplios corredores en forma de herradura y cuatro pistas de baile conocidas como El Tianguis, La Azteca , La Maya y El Renacimiento, pistas que tiempo después serían rebautizadas popularmente como El Cebo, La Manteca y La Mantequilla , y que harían alusión a la clase social a la cual estaba dirigida cada sala. El antiguo Salón México fue cerrado en 1962 y al poco tiempo fue demolido por las afectaciones que sufrió tras el terremoto de 1957, su lugar es ocupado actualmente por la plaza comercial popular “Pensador Mexicano” y el patio de maniobras de la subestación de cables subterráneos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
El proyecto de reutilización arquitectónica del Nuevo Salón México estuvo a cargo del Arquitecto Raúl Rivas y fue realizado entre los años de 1993 y 1994, en él participó la Dirección de Sitios Patrimoniales y Monumentos del Departamento del Distrito Federal y los empresarios María Rojo y Miguel Nieto; los trabajos realizados consistieron en la reestructuración del inmueble, la impermeabilización de azotea, resanar, pintar y limpiar las fachadas, adecuar y reforzar la herrería de puertas, ventanas y barandales existentes y equipar con el mobiliario adecuado para el nuevo uso al inmueble, en la planta baja se integraron los servicios sanitarios y algunas bodegas y la parte que da al callejón de San Juan de Dios se destinó a bar. La propuesta plástica se orientó a la integración y aprovechamiento de los elementos eléctrico – industriales para darle un carácter propio al nuevo salón de baile. Múltiples factores socioculturales, políticos y de diseño arquitectónico contribuyeron para su cierre y cancelación del proyecto a fines del año 2000.
A partir del 20 de Julio de este año un nuevo proyecto de reutilización esta en marcha, “La Nana Fábrica de Artes” es un proyecto encabezado por Lucina Jiménez directora general de la asociación civil CONARTE, tiene por objetivo operar en un sentido de regeneración y de cohesión social, haciendo del edificio un centro de vida comunitaria que contribuya a la regeneración del barrio donde está ubicado y al abatimiento de los índices de desintegración social, adicciones y violencia a través del acceso a las manifestaciones artísticas.
Esta nueva propuesta arquitectónica de reutilización realizada por el Laboratorio de Arte Urbano y Arquitectura del Arquitecto José Allard C. para el Gobierno del distrito Federal y el Consorcio Internacional Arte Escuela en Septiembre de 2008, plantea ubicar una sala de recepción, oficina de atención al público, salas de exhibición, bodega, área de guardado y vigilancia, sanitarios y una mediateca, en la planta baja. El primer nivel no sufrirá mayores cambios con respecto a la intervención previa realizada en 1994 y en el segundo nivel se plantea la adecuación de espacios para oficinas administrativas, salón de baile y servicios de comunicaciones y sanitarios.
Sin embargo su ejecución esta condicionada a la obtención de resultados a corto, mediano y largo plazo y al financiamiento económico que la asociación sea capaz de allegarse, esta situación complica un ejercicio de diseño arquitectónico integral que considere un conjunto de acciones y estrategias de diseño para revalorar las cualidades arquitectónicas del inmueble y su explotación (en la mejor acepción del término) y de esta forma generar una nueva significación o mensaje que el edificio revele a sus nuevos usuarios y actividades con el objeto de lograr la comunión o compatibilidad entre el inmueble, su nueva función y la comunidad a la que sirve, como soporte arquitectónico o elemento de una nueva estructura urbana y social, solo así, se rebasarán las acciones de intervención que solo están orientadas a la adecuación de espacios para las nuevas actividades propuestas, acciones que rayan en la remodelación que aprovecha al inmueble únicamente como soporte o contenedor de un nuevo proyecto cultural.
Si bien la reutilización es una práctica que siempre ha estado presente en la historia de la arquitectura, hoy es una practica que debe asumirse con mayor responsabilidad por parte de todos los involucrados (arquitectos, clientes, autoridades, asociaciones civiles), en aras de la adecuada conservación del patrimonio edificado. Deseándole el mayor éxito posible a la asociación CONARTE en este proyecto de reutilización, esperemos se logre la adecuada conservación de “La Nana “en el pasado generadora de movimiento, hoy generadora de manifestaciones artísticas.
Septiembre, 2009.
Paradoja Revolucionaria. Por Gerardo Álvarez Montes
Paradoja Revolucionaria. Por Gerardo Álvarez Montes
Recorrer a pie y en domingo el Paseo de la Reforma es ya una actividad que ha ganando adeptos entre quienes disfrutamos la ciudad; y es que en tiempos recientes, el flujo vehicular dominical de los carriles centrales de Reforma se interrumpe para dar paso a ciclistas y peatones que retoman y hacen suyo el espacio público.
Precisamente en un domingo del pasado mes de septiembre recorrí esta zona de la ciudad partiendo de la Alameda Central, ahí desde la avenida Juárez y en línea recta hacia el poniente observé un punto importante de este paseo: el Monumento a la Revolución; su reluciente cubierta de placas de cobre atraen fácilmente la mirada de cualquier peatón, así que me dispuse a reconocer esa colosal estructura.
La historia este monumento se remonta hasta septiembre de 1910, cuando en el marco de los festejos del Centenario de la Independencia, el presidente Porfirio Díaz colocó la primera piedra del edificio diseñado por el arquitecto francés Émile Bernard, destinado para ser el Palacio Legislativo de la Nación. Sin embargo, el movimiento revolucionario imposibilitó el término de la obra, dejando en el olvido esta impresionante estructura durante más de dos décadas.
Es hasta enero de 1933, año en que el Gral. Plutarco Elías Calles y el arquitecto Carlos Obregón Santacilia presentaron un proyecto al entonces presidente de la República, el Gral. Abelardo L. Rodríguez para erigir un monumento a la Revolución. Esta propuesta fue aceptada el 25 de enero de 1933 y la obra fue encomendada al arquitecto Obregón Santacilia, quién también propuso (en 1936) la creación de la plaza de la república y del Museo de la Revolución (proyecto que se concretó hasta el 20 de noviembre de 1986).
Podría ser éste un ejemplo temprano de lo que hoy se conoce y practica como reutilización del patrimonio, más allá del pragmatismo constructivo que aprovechó una importante estructura, se trató de un proyecto de diseño de mayor trascendencia, destinado a honrar a la sociedad mexicana que forjó la Revolución, y un hito de la ciudad que ayudaría a conformar la identidad de la moderna sociedad posrevolucionaria.
En 1992 se realizaron trabajos algunos trabajos de mantenimiento del monumento, que no detuvieron el lento pero progresivo abandono del lugar. Para marzo del 2009 el titular de la oficina de la Autoridad del Espacio Público del GDF, Felipe Leal; presentó un proyecto de “rescate integral” del Monumento a la Revolución y la Plaza de la República para convertirlo en un centro de esparcimiento cultural; esta intervención formaba parte de las obras para el festejo del Centenario de la Revolución en el 2010.
Finalmente el 20 de noviembre de 2010 y después de efectuarse la intervención antes mencionada se concretó la reapertura del monumento; a casi un año de este hecho hay varios aspectos dignos de comentarse.
Es grato corroborar que la intervención no se circunscribió únicamente al monumento y a la plaza, los trabajos de ensanche de las banquetas y la pavimentación con concreto y granito de mármol también incluyeron la avenida de la República –hoy renombrada como el paseo de las capitales–, y las calles Valentín Gómez Farías, la Fragua e Ignacio Ramírez; en estos trabajos se dio prioridad a los peatones y se incluyeron también obras de vegetación, mobiliario urbano e iluminación.
Una de las atracciones más populares de la plaza en cuanto a mobiliario urbano se refiere, son las fuentes secas que durante el día aglomeran y refrescan a una gran diversidad de visitantes –niños, padres de familia, parejas, ancianos, estudiantes, visitantes extranjeros, jóvenes activistas de izquierda o miembros de las llamadas nuevas tribus urbanas, todos tienen cabida y disfrutan de ellas– y en las noches se iluminan para ofrecer un atractivo espectáculo.
En el monumento, destaca la incorporación de otro de los principales atractivos: el elevador panorámico, su inquietante masividad, se aleja radicalmente de la idea inicial en cuanto al uso de un mecanismo a base de tensores para minimizar visualmente este elemento, y lejos se está de respetar el criterio de reversibilidad en cuanto a la integración de nuevos elementos y además se altera la composición arquitectónica del edificio, pues visualmente se le añade una columna más al monumento, sería interesante y deseable conocer cuál fue la postura y participación del INBA ante esta institución.
Ya en el mirador el trabajo de limpieza y restauración de los sillares de cantera y de las esculturas se aprecia claramente, sin embargo a menos de un año de su reapertura se comienzan a deteriorar los encamisados de mortero que consolidan y protegen a los sillares, esto se explica por el intenso tráfico y el poco cuidado que los visitantes tienen al recorrerlo, sin duda las espectaculares vistas de la ciudad son un atractivo muy importante para todo tipo de visitantes, no es poco común encontrar fotógrafos de eventos sociales que se dan cita en este lugar para las sesiones fotográficas de quinceañeras con todo y chambelanes.
Así se retoma una de las funciones que le dieron origen a este recinto como monumento y mirador, esperemos que a partir de esta intervención se garantice su funcionamiento por muchos años y se logre el objetivo de mayor alcance, que es regenerar o reanimar esta zona urbana de la ciudad. Sin embargo un aspecto por demás preocupante, es el inconcluso estacionamiento subterráneo que hasta la fecha se encuentra inundado, esta situación va en detrimento del “proyecto integral de rescate” de este espacio público.
Resulta paradójico que a 101 años de distancia, aunque por circunstancias muy distintas, las obras conmemorativas de un acontecimiento tan relévate para el país queden inconclusas y se privilegie el acto político, soslayando la incapacidad de los responsables. No se trata de un hecho menor, la inversión pública que asciende a 328 millones de pesos y el relevante valor arquitectónico e histórico del monumento merecen nuestra atención; ¿cómo puede ser posible que aun año de la reapertura siga incompleto e inundado el estacionamiento subterráneo?, ¿quiénes son los responsables y a que sanciones se han hecho acreedores?; ante los tiempos electorales por venir ¿habrá la voluntad política necesaria para corregir esta situación?
Octubre, 2011.
Teotihuacán. Conservación vs usufructo del patrimonio. Por Gerardo Álvarez Montes
La presencia y riqueza de las culturas prehispánicas ha estado siempre presente en el devenir histórico arquitectónico de nuestro país, en ocasiones cubiertas por un halo de romanticismo y en otras bajo climas de reafirmación, su estudio y compresión ha contribuido en la construcción de concepto de identidad nacional.
La zona arqueológica de Teotihuacan, inaugurada en 1910 por mandato de Porfirio Díaz para conmemorar el centenario del inicio de la guerra de independencia de nuestro país, fue el centro urbano más poblado de mesoamérica durante el periodo clásico, con una superficie calculada e 21 km2 y una población estimada de entre 150 y 200 mil habitantes en su época de mayor esplendor; fue hasta finales del siglo XIX cuando se restauraron los principales monumentos de esta ciudad.
Para 1987 Teotihuacan fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Organización de Naciones Unidas para la Educación , la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a partir de este hecho, el Estado mexicano adquirió el compromiso constante e irrenunciable de conservación de este patrimonio histórico, por considerarle portador de un mensaje espiritual de los pueblos del pasado y testimonio vivo de sus tradiciones milenarias, se adquirió también la responsabilidad de su transmisión con la riqueza de su autenticidad en beneficio de las generaciones futuras, como lo expresa el espíritu de la Carta de Venecia de 1964.
En los últimos 15 años la integridad de esta zona arqueológica ha estado en riesgo ante los embates de empresas desarrolladoras de grandes proyectos económicos, turísticos y comerciales; proyectos como La Ventilla o Las Cruces que en 1992 proponía la construcción de una plaza comercial de 300 locales en el predio del mismo nombre ubicado a unos 500 metros de la Calzada de los Muertos, cancelado en 2001 de manera definitiva por el Consejo Nacional para la cultura y las artes; otro proyecto con estas características fue el parque prehispánico “El despertar de Teotihuacan Ixtoc”, ubicado en el perímetro “C” de restricción de la zona arqueológica proponía la creación de un campo de golf, un hotel de gran turismo, un parque temático y una red de operadoras turísticas locales, este proyecto no prosperó , sin embargo un duro golpe se atestó en noviembre de 2004 cuando se edificó la tienda comercial Aurrera en el barrio de La Purificación (ubicado entre los perímetro “B” y “C”) ante la oposición de múltiples sectores de la población. Pero no sólo los embates del capital han puesto en riesgo la salvaguarda de esta zona arqueológica, el crecimiento descontrolado de la mancha urbana en los municipios aledaños como Teotihuacan y San Martín de las Pirámides son un factor de daño constante e irreversible del patrimonio.
Recientemente Teotihuacan enfrentó nuevamente una situación polémica en cuanto a la protección de esta zona patrimonial, la implementación del proyecto de iluminación, sonido, video y multimedia conocido como “Esplendor Teotihuacano” para visitas nocturnas a la zona arqueológica impulsado por el Gobierno del Estado de México ha tenido fuertes críticas y oposición, a grado tal que se ha suspendido el proyecto.
Todas estas situaciones nos permiten identificar una grave problemática, que implica la errónea valoración cultural y patrimonial que se le otorga a esta zona arqueológica (por ignorancia o por intereses ocultos) y en consecuencia la inapropiada determinación de criterios, acciones de conservación y salvaguarda del patrimonio, subordinando éstas últimas al usufructo del patrimonio y no al compromiso de conservación del monumento como testimonio histórico de la grandeza de nuestros pueblos.
Para finalizar y en aras de compartir buenas noticias referentes al patrimonio teotihuacano, actualmente y hasta el 19 de agosto está abierta la exposición, “Teotihuacán. Ciudad de Dioses” en el Museo de Antropología. Misma muestra que se presentará a partir del 21 de Septiembre en el Parque Fundidora de Monterrey Nuevo León. Exposición con alrededor de 426 piezas que se reúne como resultado de múltiples hallazgos, durante casi 100 años de investigación y estudio de esta cultura prehispánica.
Junio, 2009.
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