Conjunto Manacar, un ícono que se esfuma. Por Francisco Haroldo Alfaro Salazar y Alejandro Ochoa Vega

Conjunto Manacar, un ícono que se esfuma. Por Francisco Haroldo Alfaro Salazar y Alejandro Ochoa Vega
En febrero de este 2013 iniciaron las obras de demolición del otrora conjunto urbano Manacar, construido entre 1963 y 1965 en la confluencia de las avenidas Insurgentes y Río Mixcoac, al sur de la Ciudad de México. El proyecto original fue realizado por los arquitectos Enrique Carral, Héctor Meza y Víctor Bayardo, mismo que a lo largo de casi 50 años se convirtió en referente urbano por su expresión elegante y moderna, a partir de un bloque horizontal que albergaba una plaza comercial, el volumen sólido de una sala cinematográfica, una equilibrada torre de cristal para oficinas, y complementado todo con un estacionamiento resuelto en sótano y azotea. El esquema funcional se resolvía con pasajes interiores que comunicaban la zona comercial, el cine y la torre de oficinas con la plaza de acceso y las calles vecinas. Al exterior, fueron parte de la imagen urbana por muchos años tanto el Banco de Industria y Comercio como el Sanborn’s y la Librería de Cristal.


Conjunto Manacar. Fuente: Archivo AOV y FHAS

Aun cuando el conjunto empezó a sufrir alteraciones se mantenía vigente en sus usos mixtos y seguía cubriendo las necesidades contemporáneas. Ya en los años noventa del siglo pasado las alteraciones fueron agresivas, al cambiar el giro del restaurante y agregar texturas y colores a la fachada, sin relación con la imagen restante del conjunto. Por otra parte, la planta baja de la torre, por años libre y transparente, sólo con el vestíbulo y circulaciones verticales para acceder a los niveles superiores, fue ocupada por un local comercial.

En cuanto a la sala cinematográfica, funcionó como sala única alrededor de 30 años, pero a finales de los noventa se fragmento en nueve salas para la cadena Cinemex. Dicha intervención radical al interior, mantuvo el amplio vestíbulo original así como la blanca fachada ciega hacia la avenida Insurgentes y la pequeña calle transversal. En esas condiciones, el conjunto se mantuvo durante la primera década del siglo XXI, pero paulatinamente se cerraron las salas de cine, el restaurante, los locales comerciales y las oficinas. En 2011, con el conjunto cerrado y en obras de remodelación, se anunciaban trabajos para convertir al cine en casino, sin embargo, la desarrolladora DAHRNOS adquiere el terreno y autorización para demoler y hacer un nuevo proyecto urbano multifuncional de gran escala, con la autoría del arquitecto Teodoro González de León.

Ante estos hechos contundentes, que se suman a varios otros de años recientes que han mandado a la picota a esos viejos recintos de exhibición cinematográfica (tan distintivos por varias décadas del siglo XX y para el goce de varias generaciones como el Latino, Teresa y Paris entre otros) no queda más que preguntarnos, ¿Cuál es el siguiente, de los pocos que aún nos quedan?, ¿el Opera o el Orfeón?, ambos en condiciones de abandono, sino es que de ruina total.

Con una piel totalmente acristalada en la torre, el cine era el contraste con su fachada ciega, recubierta con una cerámica blanca y el bloque de unión era la zona comercial, horizontal y transparente que servía para armar el conjunto que ligaba a los dos volúmenes extremos. Efectivamente, el cine Manacar representó muy bien la etapa final de la tipología de gran formato, que lejos de las grandilocuencias en fachadas e interiores de los viejos recintos de las décadas de los años treinta y cuarenta, ya en los sesentas no perdían monumentalidad pero agregaban ligereza y modernidad, a través de luces indirectas, espacios diáfanos y un arte plástico de carácter abstracto. Es así como en el Manacar fue famoso ese telón del artista guatemalteco Carlos Mérida, desaparecido desde la fragmentación de los años noventa.


Vestibulo del cine. Fuente: Archivo AOV y FHAS

El conjunto Manacar y su cine fueron referentes de vida urbana desde el último tercio del siglo XX. Agotadas sus posibilidades de permanencia en un mercado inmobiliario que descubre nuestras carencias para valorar, proteger, conservar y reutilizar el parque construido, el conjunto ha cedido ante los embates de la transformación. Dado el carácter de la esquina referida, seguramente el nuevo proyecto se alzará con las innovaciones propias del siglo XXI, y con la visión de un mundo nuevo que se abre paso ante el pasado, demoliéndolo y dejando huérfana a la cultura contemporánea. La modernidad del siglo XX tuvo un excelente ejemplo en el Manacar y su memoria solo quedará en los registros que harán comprensible su historia, y cuyo hecho tangible ahora se ha esfumado.


Agosto, 2013

El "star system" de la arquitectura en México. Por Fernando Minaya

Arquitectura milagrosa, es el título de la libro de Llàtzer Moix (Anagrama, 2010), la cual aborda los años de la España que decidió edificar un país con gran frenesí e ímpetu. Todo lo anterior para superar aquella etapa de estancamiento de la modernidad industrializada, el fenómeno Guggenheim -como lo llama el autor- desencadenó una serie de esperanzas económicas y atracciones turísticas con edificios oníricos; estos fueron posibles a través de las grandes brands o marcas de arquitectos de renombre internacional, el “star system”, tales como Zaha Hadid, Norman Foster, Herzog y De Meuron, Peter Eisenman, Frank Gehry, Jean Nouvel, Rafael Moneo, Santiago Calatrava, entre otros.

Actualmente, en México existe un polo de atracción importante para realizar encargos de arquitectura a despachos internacionales, el financiamiento se ha realizado mayormente por parte de la iniciativa privada en contraste con la inversión pública. Podríamos decir que las estrellas de la arquitectura mundial han llegado a México, y también vienen acompañados, algunos de ellos, con el Premio Pritzker.

En la sección de las obras ya inauguradas o en proceso de finalización destaca la de I. M. Pei con el Centro Cultural Guanajuato en la ciudad de León, inaugurado en 2006. El planteamiento del proyecto pretende cohesionar la zona de cultura, entretenimiento, comercial y de negocios relacionados con el calzado y la piel. Otro edificio es el recién abierto Centro Roberto Garza Sada, de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Monterrey. El conjunto destaca el color gris del concreto y los grandes claros que libra la estructura, en donde se distingue el arte como objeto conceptual. Y para la Ciudad de México, el Museo Jumex de la Ciudad de México del arquitecto inglés David Chipperfield, la obra se encuentra en construcción y su inauguración está planeada para este año; el proyecto se ubica en el conjunto conformado por la Plaza Carso, el Museo Soumaya y el Teatro Cervantes; el diseño refiere a una nave industrial similar a las que existieron en los predios donde se asienta todo el complejo. Finalmente, se alude la Torre Bancomer del afamado Richard Rogers y el no menos reconocido Ricardo Legorreta. El proyecto se localiza en el Paseo de la Reforma, una de las zonas más intervenidas en los últimos años de la capital mexicana. Ahí se encuentran la Estela de Luz, la Torre Mayor, y los históricos hitos urbanos como la puerta de Leones del Bosque de Chapultepec y la Secretaría de Salud, entre otros.

Otros proyectos se encuentran en curso, ya sea que pronto inician las obras o estén en el proceso de planeación. Norman Foster diseña dos torres que servirán para alojar viviendas y oficinas en  San Pedro Garza García, Monterrey; otro edificio es la Torre Mitikah por Richard Meier justo en el cruce de Rio Churubusco y Universidad, frente a las oficinas corporativas de Bancomer; en Iztapalapa el despacho Herzog y De Meuron desarrolla el diseño Programa de Zonas de Desarrollo Económico y Social del GDF, el cual estará integrado por la ciudad de la tecnología, de la salud, de gobierno, creativa y cultural, y verde. El último proyecto, en este rubro, es el Museo Internacional Barroco en Puebla por el recién laureado Toyo Ito; el MIB se convertirá en un nodo cultural y alternativo al Centro Histórico, además de estar cercano al sitio denominado Angelópolis.

El caso mexicano dista de ser similar a lo ocurrido en España, los proyectos son de menor escala, principalmente apoyados por capitales privados, sin embargo, no deja ser riesgoso financiar obra de alto costo. Principalmente se apoyan los espacios destinados al turismo o la cultura, no hay rutas similares a la arquitectura de la zona vinícola de La Rioja, o en su caso grandes eventos mundiales como lo fueron, en 1992, los Juegos Olímpicos en Barcelona. Solo es cuestión de tiempo, esperemos si el frenesí o y el ímpetu de importar arquitectura nos llegue o aprendamos de la crisis española y –como afirma el autor de la arquitectura milagrosa- sobre el “legado de obras impresionantes pero, en ocasiones, insensatas, desmesuradas e insostenibles”.

Para estas vacaciones valdría la pena visitar estos lugares, si los itinerarios coinciden con las ciudades y observar y juzgar los espacios públicos y urbanos, y en su caso, acercarse al proceso constructivo de algunas de ellas.


Julio, 2013

Lo cíclico del diseño. Por Raúl García

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de crear, modificar o reinventar  para satisfacer sus necesidades, sea esto de una manera consciente y estructurada o por mero empirismo e instinto. Con el paso del tiempo a la par de nuestra sofisticación se modifican y amplían nuestras necesidades, demandando así un rediseño de nuestro entorno y herramientas para transformarlo. Cuesta trabajo imaginar el salto cuántico que hemos hecho como raza desde nuestros albores, donde nuestros impulsos creativos se ceñían exclusivamente a la supervivencia en contraste las necesidades que permean nuestras creaciones hoy en día, que obedecen a variables específicas sin dejar de lado el valor artístico o estético del que pueda impregnarse.

En aras de tal especialización funcional, se nos obliga a dar cabida y respuesta, como profesionales del diseño, a las necesidades que puedan surgir hoy en día  por lo que nos sentimos avasallados por la infinidad de posibilidades que existen ante nosotros para materializar estas respuestas. Desde su planeación hasta la parte final de su elaboración, aún así en un lugar donde parece que ya no se puede hacer mucho, encontramos alguna manera de continuar y reinventarnos.

Ante este torrente creativo, siempre ha estado presente un factor que por su omnipresencia, dejamos de ver poco después de que comenzamos a caminar por los senderos del desarrollo social y tecnológico; pero no por eso ha dejado de ser menos importante o dejar de estar ahí. Una parte de nuestra realidad, al abstraernos del mundo que hemos creado a nuestro alrededor se ha diluido, de su presencia pocos reparan, hasta ahora que  comenzamos a ver las implicaciones de lo que hemos dejado en nuestro andar a lo largo de este camino evolutivo, y que comienza a pisarnos los talones: nuestro medio ambiente.

¿Cuántas de las veces que diseñamos algo pensamos en esa parte post-mortem de la vida útil de nuestro producto?  ¿O en las implicaciones ambientales de su producción, distribución y consumo? En este álgido torbellino de consumismo exacerbado y de caducidad, es muy fácil olvidar lo que no vemos y de lo que deja nuestras manos, como si mágicamente fuese a desaparecer, pero no.  A la par de nuestro desarrollo, desde hace más de cien años hemos estado construyendo sin querer una avalancha con los residuos de nuestra modernidad, que ya ha comenzado a dejar sentir sus efectos, desde la ´simple´ basura que encontramos en nuestras calles, hasta islas de plástico en el océano y enjambres de basura espacial.

Sólo hasta ahora recordamos ‘globalmente’ la importancia de incluir al ambiente en nuestro ejercicio como profesionales del diseño. Lo que nos sucede es crítico y nos encontramos en un punto donde no nos podemos dar el lujo de dejarnos llevar por un desempeño automático, caduco, consumista, irresponsable e irreflexivo como diseñadores.

Es triste y patético que seamos la única especie en este planeta que necesita estar condenada a una desgracia para reflexionar y adaptar su conducta para madurar hacia un existir responsable. Debemos integrar esta consciencia a nuestro quehacer como diseñadores y expandir nuestra visión más allá de la caducidad de nuestros productos, homologar esa ciclicidad que existe en todo lo demás que es ajeno a la mano del hombre.

Siempre hay que estar plenamente conscientes de que aunque seamos arquitectos de nuestro entorno, lo que nos permite crear tanto como podamos imaginar, que el diseño es una herramienta sumamente poderosa y por lo mismo implica una enorme responsabilidad. Desde ahí, podemos transformar muchísimas cosas, aunque siempre previendo las consecuencias de ello, pues todos vivimos en un entorno frágil, pese a que se pueda olvidar fácilmente.

Julio, 2013.

Arquitectura Básica. Por Alejandro Ochoa Vega

Arquitectura Básica. Por Alejandro Ochoa Vega

Comentar el trabajo de un amigo tan cercano en un espacio público y abierto, implica un reto, más allá de cualquier compromiso por hablar bien del producto, sino de poder ser objetivo y distante frente, a un libro en este caso, en donde el lenguaje ya no es el coloquial acostumbrado, sino el construido como investigador. No obstante, Arquitectura básica 2, el texto editado por la Universidad Veracruzana del doctor en Arquitectura y Urbanismo Carlos Caballero Lazzeri, es un testimonio, en palabras bien armadas y escritas, de mucho de lo que yo le he escuchado en múltiples conversaciones, de casi 20 años de amistad.


Mauricio Hernández Bonilla, el prologuista, ya nos advertía que estábamos ante un segundo trabajo de divulgación, que había iniciado en 2008 con el primer Arquitectura básica, dedicado a los problemas operativos y funcionales de la arquitectura. En esta nueva entrega, el objetivo es abordar la composición, sus procesos y sus productos, de forma integral. A lo largo de 5 capítulos, el autor desde sus propias palabras, se centra en el análisis de la manera como la forma y el espacio son aprehendidos por sus usuarios en un proceso de registro que no es ni estático ni fotográfico sino suma aditiva de estímulos y experiencia y en el cual, por lo tanto, la memoria tiene particular importancia.

Sin pretender desglosar el contenido del libro, apuntaría algunos temas abordados por el autor, como el papel de la luz en la arquitectura, natural o artificial. Desde la que provoca un efecto único en el Panteón de Roma o la que se asoma en un callejón de Chicago, y que hace posible el “espectáculo de la arquitectura”. A su vez, Caballero resalta los recursos actuales de la iluminación artificial que están produciendo volúmenes evanescentes, donde por la noche los colores no corresponden con el de su materia constructiva. Lo bello, no solo como la manera de componer y ordenar, sino por los recuerdos gratos que despierta en nuestra memoria, a propósito del componente emocional de la arquitectura. En ese sentido, igual se resalta el impacto de obras como Santa María de las Flores o el Congreso de Estados Unidos, por su significado y carga histórica, pero también la posibilidad de seducción de una arquitectura tradicional, sobre otras expresiones atrevidas de en las tendencias contemporáneas.

Respecto a los temas del aprendizaje y el oficio, el autor enfatiza la importancia de un entorno cultural vivo y desarrollado desde tiempos remotos, como se demuestra, en el éxito y calidad del diseño italiano, resultado de sus institutos, pero sobre todo por la influencia del medio. Los viajes, otro factor clave en el perfil de un arquitecto sobresaliente, porque como Caballero afirma; Ver el mundo con ojos extranjeros amplia nuestros horizontes y en arquitectura nos regala el placer del recorrido por obras maestras de todos los tiempos, verdaderas universidades del aprendizaje de la arquitectura. Se rescata también lo valioso de la enseñanza de los grandes maestros, como los mismos Le Corbusier, Mies y Gropius que abrevaron tanto en la oficina de Peter Beherens. Y el arte, como un componente en la formación de un diseñador, al incorporar una sensibilidad estética además de la destreza técnica.

Carlos Caballero se detiene en uno de sus capítulos, para hablarnos de la psicología de la percepción, Gestalt. Complejo tema que lo lleva desarrollar varios de los asuntos de la composición arquitectónica, como son los trazos reguladores, las leyes de organización y configuración, que al final, al sumarse coherentemente, permitirían lograr una unidad en la obra, desde su función operativa, hasta su expresión formal. El contraste, otro problema abordado por el autor, opone vacíos contra llenos, figura y fondo, naturaleza y cultura, contexto libre y construido, ruptura y continuidad, entre otros, los cuales llevan a enriquecer un proceso de diseño, de acuerdo a su especificidad. El capítulo final, aborda aspectos como el movimiento, la tensión y el equilibrio, con ejemplos diversos, donde los umbrales, el orden, la profundidad y perspectiva, los ejes y barreras, así como las correcciones ópticas y manipulaciones de la percepción, ayudan al diseñador novato y profesional, a tener en cuenta recursos de composición siempre pertinentes.

Arquitectura básica 2, es un esfuerzo encomiable para hacer presentes los contenidos de la Teoría de la Arquitectura, poco valorados en la dinámica contemporánea, desde la formación, hasta la práctica profesional. Texto riquísimo en referencias textuales y de imágenes, que lo hacen asequible para un público amplio, y ávido en sustentar ideas que definen una buena arquitectura. Cerraría este comentario con palabras de Carlos Caballero:

Vivir y sentir la ciudad involucra todos nuestros sentidos y, dentro de márgenes tolerables, es también placentera la fatiga de algún ascenso o puede resultar gratificante el hecho de que, en espacios que se encierran, se despierte en nosotros la curiosidad de saber que hay más allá. Cierres, umbrales, sorpresas, contrastes, cambios de ritmo; descubrimientos del caminar y el ver en espacios orquestados para el placer del andar, el percibir y el descubrir. En ello, dado que como hemos afirmado importa tanto la realidad física como la captura perceptual, los elementos materiales están al servicio de las sensaciones y es posible –y deseable- manipularlos de forma tal que corrijan aspectos ópticos indeseables o provoquen determinados fenómenos o hasta ilusiones que, sin entrar en conflicto con el cometido operativo de la arquitectura, den más vida y alegría a la experiencia de esta disciplina.

Junio, 2013.


Transformación urbana: el espacio público como intención. Por Fernando Minaya Hernández

Transformación urbana: el espacio público como intención. Por Fernando Minaya Hernández
En los últimos años, la Ciudad de México ha presenciado cambios en su estructura urbana, a través de obras viales, principalmente. El planteamiento de ampliaciones y renovaciones para la mejora vehicular han provocado una nueva imagen urbana, que por varias décadas habían permanecido intactas, ante el crecimiento voraz de la mancha urbana e incremento del parque vehicular como consecuencia.

Al norte de la ciudad, dos avenidas fundamentales se transformaron para dar una mejora vehicular y sobre todo, renovar la movilidad y el espacio público: Éuskaro y Fray Juan de Zumárraga, al sur de la Basílica de Guadalupe. La primera de ellas, hasta el año 2012, entre Insurgentes y la calzada de Guadalupe, contuvo solo dos carriles vehiculares, ello provocó problemas viales ya que tal avenida forma parte del Eje vial 4 Norte, sentido poniente-oriente, la cual cuenta con una amplitud de seis carriles, sin embargo, en el tramo mencionado se reducía drásticamente y provocaba congestionamiento vial y la discontinuidad del flujo vial. Actualmente, ya enumera seis carriles en las inmediaciones de la colonia Industrial. La transformación también incluyó un parque lineal, el cual es utilizado para exposiciones de objetos artísticos de gran tamaño. Para el proceso de la ampliación tuvieron que demolerse varias construcciones, en la acera norte, pocas de ellas con algún valor arquitectónico o patrimonial, a pesar de que la colonia Industrial posee una gran riqueza de la arquitectura neocolonial, decó y funcionalista de la primera parte del siglo XX.

 Fray de Zumárraga esq. Calzada de Guadalupe. Vista hacia el sur.
Fuente: Fernando Minaya

La segunda vialidad intervenida fue Fray de Zumárraga, la cual se ubica entre la Calzada de los Misterios y 5 de Febrero, para mayor referencia, es toda la longitud del conjunto de la Basílica de Guadalupe. En los últimos diez años, la avenida permaneció parcialmente cerrada, desde el anunció de la construcción de la Plaza Mariana por el arquitecto Xavier Sordo Madaleno, entre pausas y falta de presupuesto de la obra, hasta la aportación 800 millones de pesos de Carlos Slim y la imposición del arquitecto Fernando Romero para terminar los proyectos; el pasado año fue reabierta la avenida con grandes cambios, uno de ellos es el paso a desnivel en la calzada de Guadalupe para eliminar el puente que conectaba a los peregrinos con el conjunto mariano, y por lo tanto establecer un vínculo totalmente peatonal en el crucero. Otro cambió fue la reducción de carriles y la inclusión de dos crujías de locales comerciales que formalmente refieren a un talud verde en un pasaje al aire libre.


Las dos obras públicas mencionadas, por un lado representan el letargo de la planeación en la ciudad, ya que en los dos casos, desde la década de 1950, ya se habían planteado soluciones similares para adecuar los trazos de las vialidades y la mejora de la movilidad, por otro lado, la inclusión de espacios públicos para peatones o zonas para actividades culturales son destacables. Aunque existen problemas de diseño en ambas obras, se convierten en pautas del urbanismo contemporáneo, aunque consideramos se requiere más reflexión y perspectiva al mediano y largo plazo, para que realmente se olviden las buenas intenciones y se inicie una transformación urbana totalmente social e inclusiva, para los habitantes capitalinos. 

Junio, 2013.

Expansión Urbana de la Zona Metropolitana del Valle de México. Por Herman Barrera Mejía

Expansión Urbana de la Zona Metropolitana del Valle de México. Por Herman Barrera Mejía

El crecimiento de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) es resultado de diferentes factores que han originado una configuración territorial heterogénea con usos del suelo y actividades económicas diversificadas que han dado como resultado una concentración (en 2010) de más de 20 millones de habitantes distribuidos sobre más de 1500 km2 de área urbana, ésta última a su vez, se desborda sobre 76 municipios y/o delegaciones tanto del Distrito Federal (DF: 16), Estado de México (EM: 59) e Hidalgo (1) que integran a la metrópoli (CONAPO, 2010).

El incremento y concentración de las  actividades socioeconómicas diversificadas (industria, comercio, servicios, etc.); el aumento de asentamientos humanos, centros comerciales, zonas residenciales; proyectos de vías de comunicación y transporte, la especulación del suelo, han derivado en diversas problemáticas ambientales.

El aumento descontrolado de asentamientos humanos se ha dado principalmente al norte, oriente y sur de la ciudad,  resultado de procesos de migración del campo-ciudad, permisividad de autoridades en materia de planeación para el asentamiento de poblaciones en suelos no aptos (altamente salinos e inundables) como en zonas de Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ecatepec, Tecámac, Chalco, Ixtapaluca; o riesgosos ubicados en barrancas, cañadas o sobre suelos blandos como en la Sierra de Santa Catrina, Guadalupe o Las Cruces localizadas al oriente, norte y poniente respectivamente, en donde las características orográficas (relieve abrupto y sinuoso) ponen en riego a miles de habitantes que viven hacinados sobre lo que es suelo de conservación decretado como tal en el año 2000 por el Gobierno del Distrito Federal.

Por otra parte, el desborde del área urbana de la ZMVM sobre otras entidades como el Estado de México e Hidalgo viene a complicar la toma de decisiones, la coordinación de los distintos gobiernos, las políticas de acción y desarrollo en el territorio metropolitano, resultando en una nula, complicada y sectorizada aplicación de la legislación urbana, del financiamiento inequitativo para obras públicas (Garza y Damián, 1991). Esto a su vez, se traduce en una desatención en las demandas y problemáticas sociales: necesidades de suelo, servicios, infraestructuras, abasto, empleo, caos vial, inseguridad, delincuencia, manejo de residuos sólidos, deterioro ambiental, entre otras cuestiones.


Asentamientos irregulares en Bordo de Xochiaca,
y viviendas ubicadas en barrancas del poniente del D.F.
Fuente: Archivo personal del autor.

Los patrones de ocupación territorial en la ZMVM han respondido a condiciones políticas, económicas, sociales, tecnológicas, naturales. Ante la falta de disponibilidad de suelo en el centro de la ciudad, el fenómeno de la conurbación que se da durante 1950, se ha magnificado a escalas inimaginables en nuestros días, al grado de que las instituciones de cada entidad  con la atribución de diseñar planes y programas con miras a lograr una planeación del territorio simplemente se han visto rebasadas ante un incremento desmedido de las actividades económicas diversificadas, demanda de servicios e infraestructuras, mayor centralidad de la gestión política y privada del presupuesto nacional, y un mayor deterioro ambiental ocasionado por una planeación todavía sectorizada y permisiva, misma que requiere el diseño de políticas a escala metropolitanas e incluso megalopolitanas.

Referencias
Garza, Gustavo y Araceli Damián (1991). “Ciudad de México. Etapas de crecimiento,
infraestructura y equipamiento” en Schteingart Martha. (coord.), Espacio y vivienda en la Ciudad de México. COLMEX, México, D.F.
Consejo Nacional de Población, 2010. Delimitación de zonas metropolitanas en línea en ver: http://www.conapo.gob.mx/en/CONAPO/Zonas_metropolitanas_2010


Junio, 2013.

La ciudad del futuro en el cine: ¿posible realidad o ficción? Por Fernando Minaya

La ciudad del futuro en el cine: ¿posible realidad o ficción? Por Fernando Minaya

Hace algunos meses el crítico de cine Rafael Aviña habló de dos maneras de hacer cine futurista: la primera versa  sobre los escenarios apocalípticos de la humanidad, en donde podemos ver la devastación y destrucción de las ciudades - tal es el caso de películas como Mad Max (1979) de George Miller o The book of Eli (2010) de los hermanos Hughes. Una siguiente refiere a las características de la sociedad dentro de un marco evolutivo, el avance tecnológico –y se agregan las diferentes propuestas y visiones urbano-arquitectónicas. Para fines ilustrativos y más esperanzadores de la construcción de una ciudad, nos referiremos en este ensayo a la parte de las películas que han establecido una propuesta, a partir de nuestra contemporaneidad,  de formas de interpretar el tan ansiado devenir y como viviríamos en él.

La cinta Blade Runner (1982) de Ridley Scott nos acerca a la construcción de edificios de gran altura que evocan la idea de ciudades verticales, generando un ambiente oscuro y poco ordenado en las partes bajas de estas ciudades, dominadas por el consumo masivo y la llegada de robots. Otra película que asombró por las locaciones fue Total Recall (1991) de Paul Verhoeven, aquí se presentó la forma de habitar dos planetas, la Tierra y Marte representados por la arquitectura mexicana de la década de 1970, denominada monumentalista; la intención fue conformar la idea del orden y magnificencia de las corporaciones como formas de gobierno y control social aceptadas, sin embargo, coexiste una subcultura insurrecta que no está de acuerdo con los cánones y vive de manera paralela en zonas deterioradas, oscuras e insalubres.



The Book of Eli. 2010. Alcon Entertainment, Silver Pictures y Warner Bros.


Otra historia basada en los comics fue llevada a la pantalla grande en dos versiones, en ellas refieren a la problemática del crecimiento de las ciudades; Dredd (1995) de Danny Cannon y la reedición de 2012 por Pete Travis nos llevan a la  aventura de conocer a las megaciudades con los problemas de inseguridad que ello representa. En la primera versión hay una ciudad en permanente anarquía y desorden, y por ello la justicia se hará prevalecer, pero afuera de sus muros residen los que han quedado excluidos de estos parámetros: mercenarios, exiliados, sentenciados, entre otros tienen que arreglárselas en una precaria sociedad altamente hostil y violenta. Tal parece que dentro o fuera de las megacities no hay mayor diferencia. En la segunda adaptación, el tema de ciudades a escalas descomunales es el eje central, pero en este caso se concentran en unos edificios de viviendas, y en particular, en uno llamado Peach Trees, donde residen 75 mil habitantes, algo inimaginable para nuestra realidad. La violencia e inseguridad reina en cada uno de los 200 niveles de cada torre, que parecen estar sembradas dentro de una enorme ciudad de 800 millones de habitantes, donde la ciudad antigua, de proporciones horizontales, es el asiento de las estructuras verticales de gran altura .


Dredd. 2012. DNA Films, IM Global y Reliance Big Entertainment

Finalmente, dos cintas, de manufactura reciente, versan sobre el tema de dos ciudades conectadas. Una de ellas es otra versión de Total Recall de 1991, ahora dirigido el remake por Len Wiseman (2012), donde observamos territorios diferentes: uno en el que viven los más afortunados y tienen las mejores comodidades, y el otro donde residen las masas que sirven de mano de obra. Estos sitios, los únicos habitables en la tierra debido a la devastación nuclear eran las regiones de United Federation of Britain y la Colony. Las dos urbes están opuestas en geografía y son conectadas por un transporte que cruza el interior de la tierra, llamado The fall. La última película por estrenarse, Elisyum (2013) de Neill Blomkamp, refiere a dos formas de vida, una donde no existe la enfermedad, la violencia, la inseguridad, todo es un paraíso y está localizada en el espacio, la otra ciudad se ubica en la tierra donde no hay alimentos, la destrucción masiva de las ciudades es una realidad caótica, y donde la supervivencia es cosa de todos los días.


Total Recall. 2012. Columbia Pictures.

Las historias mencionadas contienen elementos repetitivos y elocuentes de un futuro, que por más que nos resistamos a reflexionar sobre él, refiere a los problemas contemporáneos de las ciudades: crecimientos desmedidos de la mancha urbana, redensificación vertical, masificación de los conjuntos habitacionales, todo esto ya ha causado mella en la falta de recursos, servicios insuficientes, perjuicios ambientales, entre muchos más. También las distinciones sociales y económicas polarizan a la sociedad, hasta los límites de separación total y exclusión de las clases vulnerables como en Children of men (2006) de Alfonso Cuarón, o el caso extremo de Wall-E (2008) de Andrew Stanton, la tierra es inhabitable por la contaminación y los pocos humanos sobrevivientes se encuentran en un viaje espacial indefinido.


Elisyum. 2013. Media Rights Capital y Columbia Pictures

La reflexión apuntaría a un viraje de un posible futuro de autodestrucción, a otro que promueva la calidad de vida, a través de mejores diseños arquitectónicos y urbanos, incluyentes, y que permitan un mayor equilibrio entre la dispersión y la redensificación urbana contemporánea.


Junio, 2013

Manifiesto de insurrección contra el racionalismo esclavizante. Por Jaell Durán Herrera


De acuerdo con el artista austriaco Hundertwasser, lo que distingue al esclavo del individuo libre es la incapacidad para tomar decisiones. Ser libre significa poder seleccionar la ropa y transformar la casa, apropiarse de ella. En cambio ser esclavo significa vivir en estas cajas-prisiones repetidas al infinito.

Entro en mi casa como una mujer libre, no como una esclava, entonces puedo soñar en ella, pensar, crear, diseñar, pero antes que arquitecta soy también habitadora. Pensé en esto después de haber mirado por dentro cientos de casas habitadas, en las que sobraban objetos acumulados, imperaba la limpieza, predominaban los estilos y colores efímeros que pronto pasarían a la historia o que se congelarían como imágenes vintage. La casa como biografía de quien la habita es elocuente e insurrecta, se resiste a la ortogonalidad, se revela ante lo racional.

A partir de esto me ha parecido necesario pensar en quién habitará lo que proyectemos en el futuro. Si bien esta pregunta se planteó mucho tiempo atrás, en otras mentes subversivas y antisistema, es evidente que ante la abrumadora sociedad que se presentaba entonces como una masa seguimos necesitando las propuestas que a principios del siglo XX los CIAM aportaron con el concepto de entornos colectivos. Los otros, individuos rebeldes y de gran chistera, pertenecían a otro mundo, el de los utopistas u onironautas. Pensemos en Mario Larrondo, quien al viajar por las honduras de la selva y regresar enamorado siempre de la capital ayudo a muchas familias a edificar un hogar.

Otros ejemplos, que posiblemente sean lejanas referencias, pero no por menos actuales, nos enseñan el camino que unas veces se pierde como sendero incierto y otras se abre ante los tiempos de hacinamiento y búsqueda de individualidad, en una colectivización que alguna vez fue un crimen de guerra, un crimen inconsciente de la estandarización arquitectónica.

John Habraken, arquitecto holandés, proponía a principios de los sesenta mirar la arquitectura como un sistema abierto, como un proceso en el que tendría que ser posible separar lo que permanece de lo que cambia, tal y como cambian los habitadores, la naturaleza. Él decía que la arquitectura de espacios públicos y privados solamente podía proyectarse desde una mirada o mentalidad especial: la del arquitecto que comprende los lenguajes subyacentes de los que habitan, los que comprenden los deseos y las necesidades de las personas.

Otro ejemplo es el de los Situacionistas que ponían la atención en lugares otros que sacudían a la decadente sociedad del espectáculo. Este colectivo visitaba lugares no concurridos y poco conocidos con la intensión de reivindicar a los individuos que vivían apartados de la mirada de la sociedad en espera de una revolución que hasta hoy no ha llegado. Con los conceptos de psicogeografía, deriva y geografía unitaria dieron lugar a la ciudad en tránsito permanente de Constant Nieuwenhuis: New Babylon, una ciudad nómada influida por las culturas gitanas y que como dijo alguna vez el mismo Constant no termina en ninguna parte por las características esféricas de nuestro planeta. New Babylon es el planteamiento de una ciudad sin fronteras, en donde puede ser posible vivir a la aventura y en donde cualquier lugar era accesible para todos. Si bien el proyecto pudiera tener un tono demencial, es cierto que Constant no podía agregar a su vocabulario una palabra tan vaga y limitante como frontera, sin embargo eso es lo que experimentamos en nuestra arquitectura: límites, fronteras, estandarización.

Como la felicidad ocurre bajo un cielo estrellado, bajo una bóveda de tierra o bajo las sabanas, la conciencia tiene como posibilidad llegar a los intersticios de la utopía que se hace tangible cada vez más.

La conciencia sobre las necesidades de los que habitarán lo que proyectemos en el futuro consiste en saber que la disciplina necesita de la intuición y que los espacios no son simples trucos de magia.


Mayo, 2013

Pedro Ramírez Vázquez, Secretario de Estado. Una aportación significativa. Por Fernando Minaya

Pedro Ramírez Vázquez,  Secretario de Estado. Una aportación significativa. Por Fernando Minaya
El pasado 16 de Abril de 2013, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez falleció a los 94 años de edad. La noticia ha sido de las más comentadas en el ámbito de la arquitectura en los últimos años, y por supuesto, no es para menos. La trayectoria de Ramírez Vázquez fue amplia por las grandes obras que dejó en la ciudad, desde su participación en el edificio para Escuela de Medicina de la UNAM, el Museo Nacional de Antropología e Historia con aquel gran diseño del paraguas en el patio central que reta a la gravedad, el estadio Azteca que es el icono del futbol mexicano, y para los fervientes creyentes católicos, en colaboración con Gabriel Chávez de la Mora y José Luis Benlliure, les aportó la Basílica de Guadalupe, El Palacio Legislativo para la representación del poder legislativo de la nación, entre otras obras.

La otra faceta estuvo vinculada con la administración pública, de los puestos representativos, el arquitecto fue Presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968, Rector y fundador de la UAM, pero donde encuentra la gran responsabilidad de ser un secretario de Estado fue el  1 de diciembre de 1976, bajo el mandato del presidente José López Portillo, recibe la encomienda de dirigir la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP), que solo recibe ese nombre durante el periodo del arquitecto Pedro Ramírez, ya que desde el 1958 hasta 1976 se denominó Secretaria de Obras Públicas (SOP); y posterior a 1982 fue la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) hasta 1992, cuando se crea la actual Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL).

La SAHOP, durante su corto periodo fue la responsable de la obra pública en todo el país. Entre 1976 y 1982 se reutilizaron, ampliaron, proyectaron y construyeron varios edificios fundamentales para la administración pública como los son las sedes de la Secretaría de Marina, de Gobernación, del Trabajo, el Archivo General de la Nación y el Palacio Legislativo de San Lázaro; en el rubro de cultura destaca el cine-teatro OMNIMAX y el conjunto CICOM. Estas obras son resultado del Programa Nacional de Desconcentración Territorial (PRODETAP) y a su vez, bajo la Dirección General de Edificios y el Programa de Integración Física de las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal de la SAHOP, se emprende una estrategia para regular y ordenar la construcción de edificios públicos en todo el país, para dar mayor a poyo a los Estados y eficiencia del quehacer del Estado en el territorio, así como promover un acercamiento a la sociedad de los servicios públicos.

En esta labor titánica, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez logró concretar en su gestión una buena parte de los proyectos, pero las deficiencias y posibilidades de tener un desarrollo equitativo en cuanto la obra pública fueron interrumpidos por la transformación de la secretaría en las últimas tres décadas. Los resultados son palpables en la dispersión actual de la obra pública y por consiguiente una heterogeneidad de la arquitectura institucional del país, que en algunos casos, él fue autor de obras de notoriedad estadista durante un periodo, donde el progreso y la modernidad fueron fundamentales en la continua construcción de Estado mexicano.

Centro SAHOP, Chihuahua. 
Fuente: SAHOP (1982) Desarrollo urbano en México. Obras Urbanas, equipamiento y vivienda. SAHOP. México.


Abril, 2013

Manifiesto ciclista o sobre la importancia de sonreír sobre dos ruedas. Por Jaell Durán Herrera

Manifiesto ciclista o sobre la importancia de sonreír sobre dos ruedas. Por Jaell Durán Herrera

Cuando la ciudad dejo de ser la región más transparente y se convirtió en una sombra nebulosa, los destinos tortuosos se volvieron inmediatos y la felicidad inalcanzable. En donde había olores a jugo de naranja y césped recién cortado, ahora se pueden ver caras angustiadas. El estruendoso ego citadino, impide a la individualidad asomarse al cuerpo de la colectividad; el de la soleada “Doña Capital de México”.

En el discurrir del andar lo cotidiano se convierte en “las leyes de una jungla”, no me refiero a la jungla exuberante y verde, sino a la llamada “jungla de concreto”; la musa para innumerables maldiciones bien conocidas:

“Voy derecho y no me quito”, ¡paso primero yo, por encima de todo!

La moderna sociedad vehicular se alza sobre las ruinas de la sociedad ciclista y hace énfasis en las diferencias; “los todopoderosos en sus supercarros último modelo, deberían comprarse unos último modales”[1].

Como pudieron haberlo dicho Marx y Engels sobre “la moderna sociedad”, quien tiende a separase en dos grandes campos enemigos y en dos clases antagónicas: “Los de en coche” y “Los de en dos ruedas”.

Vivir en el centro del país, con todos los servicios y diversiones al alcance, no basta para tener una buena calidad de vida; la emocionalidad y el intelecto, se saturan con el rugido de las bestias metálicas y al mismo tiempo, nuestra felicidad se diluye junto con la lluvia en las bocas de tormenta.

El progreso del transporte obstruye el tránsito por la ciudad en lugar de fomentarlo, de todos los transportes que hoy se enfrentan a la vorágine metálica, no hay otro más revolucionario que la bicicleta. Los otros se confunden y se desvielan, regando su sangre negra y viscosa en el asfalto, la bici es en cambio un motor genuino para la alegría humana.

La bicicleta carece de carrocería ostentosa, su relación con la naturaleza no se compara a las cuatro ruedas; ir en bicicleta por la ciudad es para David Byrne como navegar por las vías neuronales colectivas de una gran mente global, un viaje por el inconsciente colectivo. Sobre las cuatro ruedas, el piloto en cambio se convierte en un primate del más bajo rango, un monstruo invencible, cuya carrocería es la prótesis de su cuerpo.

Con menos carrocería y más felicidad la bicicleta es, por más, el medio de transporte más estimulante y solicitado en muchos lugares del mundo.

Los que al comienzo eran una minoría, ahora cada domingo se convierten en una inmensa mayoría.

La necesidad de un lugar más humano en donde vivir y el respeto a los derechos de los ciclistas, es apremiante. La muerte de la indiferencia, el egoísmo, la “virtud del cafre” y el triunfo de la alegría sobre las dos ruedas, son a corto plazo inevitables.

Ir en bicicleta, es una forma de meditación activa; un lugar en la mente que no requiere de mucha atención ni profundidad. Espontáneamente te hace sonreír y como reflejo el que te mira, también terminara sonriendo. La algidez citadina, con una bici de por medio, se derrite con facilidad:

¡Pedaléale¡
¡Tú si puedes!

Bajo estas circunstancias dos desconocidos o más, se convierten en parte de un cerebro colectivo y feliz, en parte de todo lo que sea árbol, ave, sol y bicicleta.

¡Esta es la sociedad feliz y pacifista que nuestro espíritu ciudadano exige!
En el fondo, el sentimiento de prisionero necesita de la metáfora sanadora que representan las bicicletas: Libertad.

La bicicleta, que me transporte al lugar de la felicidad, la que me llevé por los caminos de arena blanca y mar azul turquesa; a donde la gente siempre sonríe; en donde haya fauna silvestre; en el recorrido por las arterias de la ciudad desconocida; a paisajes oníricos olvidados.

La revolución ciclista, será la exaltación de esta largamente añorada libertad; la conquista del respeto por los derechos de todos los habitantes y la batalla por una ciudad más feliz y pacifista.

¡Ciclistas de todos los países, uníos!



Abril, 2013





[1] Tweet de @ GabrielRevilla, Lunes 1 de Agosto 2011, 20:32.